jueves, noviembre 20, 2014

Noticias del Frente Ecológico 127

La ley de la mordaza

Parturientas Haitianas



Atención gratuita y sin discriminación: "A'onde?"

Por Dr. Ernesto Guerrero,  MPH (Ex-director de Procets/SESPAS)

Publicado por El Nacional, 6 de Noviembre de 2014

Al igual que muchas dominicanas que se van a los Estados Unidos  para dar a luz,  un  número significativo de haitianas inmigrantes y otras que solo cruzan la frontera para desembarazarse,  llegan a nuestros hospitales fronterizos,  donde reciben atención gratuita y sin ningún tipo de discriminación por nacionalidad.  Esta ocurrencia  según algunos voceros, cuesta al Estado Dominicano RD$ 5,200 millones al año.

Llama la atención que el Informe de Gastos del Ministerio de Salud  para el 2012, reporta un gasto de 1,288 millones de pesos en atención a extranjeros,  de los cuales 100 millones se gastaron  para atender un total de 30,000 partos y cesáreas Esto significa  50 veces menos,  a la cifra ofrecida por el Senador Reynaldo Pared en una comparecencia internacional.

Una inversión de mil millones de pesos para la atención de la población de origen extranjero, es  poco relevante si se considera  que  al terminar el 2014 el gobierno dominicano dará a CEDIMAT esa misma cantidad de fondos,  para que construya un nuevo establecimiento de salud,  para  atender a los ricos de este país. Todo en competencia desleal con los demás centros privados.   

Cuba desde hace mas de una década mantiene en Haití un personal de salud de más de 600 médicos y enfermeras,  distribuidos fuera de las grandes ciudades y son los encargados de todo lo que es la atención primaria  en la zona rural.   A pesar que perciben sueldos bajísimos y viven en las comunidades  bajo las mismas condiciones que los nacionales,  cumplen sus horarios de trabajo.  -Eso sí que es solidaridad-

De acuerdo con la encuesta ENI, una tercera parte de la población residente en Pedernales es de origen haitiano y uno de cada cuatro residentes en las provincias Independencia y Elías Pina son también del mismo origen.

CENSURADO


Se trata de gente muy pobre y excluida, grupos que por razones de documentación o explotación no pueden acceder a un seguro de salud. Considerar ( por qué... no?) ofrecer seguro subsidiado a la población de mujeres residentes y niños nacidos aquí, al igual como se hace en otras regiones. Así, hay mejor atención y resulta mucho más barata.

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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).

martes, noviembre 18, 2014

Noticias del Frente Multicolor 135

Cohesión social, favores y transparencia

Es el favor una deuda? (Magnetto, el "rey" multimedia y los políticos. Argentina)

Por Tahira Vargas. Acento.com, 18 de noviembre de 2014

Los estudios etnográficos que realizamos en distintas comunidades muestran prácticas sociales bañadas de resistencias a la transparencia en la cotidianidad.

En el día a día, la interacción social con vecinos, compadres, amistades y familiares se sostiene de la reciprocidad e intercambio de favores. El favor garantiza la cohesión social, mantenimiento de relaciones primarias y redes de apoyo-solidaridad. “Deber favores” trasciende la transacción económica en sí. Estos pueden referirse a: obtención de empleo, ayuda en caso de enfermedad-muerte en la familia, sacar un hijo de la prisión u otros…

La reciprocidad basada en “el favor” provoca un cierto miedo a la ruptura con ese tejido provocando tendencias a complicidades, bloqueo de críticas- desacuerdos y verdades para evitar “ofensas”.

Esta resistencia a la transparencia por “miedo” a “disgustar”, ser “mal agradecido”, se presenta en el ámbito familiar y vecinal. Las relaciones entre padres/madres-hijos/as en muchos casos contienen ocultamientos. La ausencia de diálogos horizontales y sinceros está sostenida en el temor a perder “autoridad” o “poder” por el lado de padres/madres/abuelas/os.

Por otro lado, los/as hijos/as tienen “miedo” a mostrar: sus preferencias sexuales, actitudes y prácticas sociales, preferencias de estudios y gustos que puedan ser “diferentes” o “contrarias” a las de sus padres/madres. Así encontramos familias en las que se desconocen las prácticas y actividades de sus hijos e hijas en lo que se refiere a: sus parejas si estas son homosexuales, de estratos sociales distintos, la condición de VIH, el uso de sustancias psicoactivas o la situación de adolescentes de sexo femenino que son sexualmente activas.

¿Es la familia la que genera esta conducta o la sociedad?

Hay tendencias a una mirada de la sociedad en forma lineal en la que la familia tiende a ser vista como la causante de todos los problemas. Estudios antropológicos y sociológicos muestran que la relación entre familia y sociedad no es lineal sino circular. En ese círculo las fronteras son difusas y con ello el inicio y final de los procesos de enculturación.

Esta resistencia a la transparencia y la crítica ha formado parte de nuestra historia social y política con una fuerte presencia en nuestra lógica cultural. Aún cuando hemos salido de regímenes autoritarios y vivimos en una sociedad democrática, la crítica social tiende a ser enjuiciada como conflicto y enfrentamiento.

El autoritarismo todavía está presente en nuestra vida social y política y se mezcla con la cultura del “favor”, “débito” social y sus matices de complicidad. Los muros de la resistencia a la transparencia bañados por el miedo al enfrentamiento para no perder favores siguen presentes y tienen impacto en el debilitamiento de la democracia. La democracia se alimenta de la criticidad, la diversidad y la libertad que son sus principios fundamentales.

Este artículo fue publicado originalmente en el periódico HOY

lunes, noviembre 17, 2014

Noticias del Frente Poético 059

POÉTIQUE DE L'HOSPITALITÉ SORDIDE



DAVID HOCKNEY: “Hombre duchándose en Beverly Hills” (Man Taking Shower in Beverly Hills), 1964

Por Armando Almánzar-Botello.


“...Oscuro todo está / incluida la evidencia...” François Villon.

"...En quiméricos moteles de luna complaciente: / sinuosos descarados, / fantasmales; / turbios gatos presumidos letras roban y crustáceos..." Armando Almánzar-Botello. "Cinismo en escritura".

“En esa obscuridad / Hay Cadáveres.” Néstor Perlongher.


Al soplo y al soplete yo te invito, mas luego al vademécum tú me incitas...

Vuelo neobarroco y ahora soplo, nuevamente después, ya lacaniano: Nachträglichkeit, après-coup, retroactivo…

Talismánico felino conquistado el devenir molecular me regurgitas. Te re-invito y me repites la visita…

¡Ahora resoplas deleuziano con tus versos!

Repetimos lo pactado al infinito, aladínica joya inagotable.
¡Y soplamos y soplamos y soplamos!

Te pago con el fi(a)sco y me inscribes en la lista...
¡El gran Henri Michaux no quiere ser testigo!

Transversal y transvernáculo astro esplendoroso: ¡no me olvides!
¡Toma tú muy pronto de nuevo el aeroplano!

Bajo un fulgor sin fin de tenebrosos galardones,
canonizada Bestia cenital ya mi escritura —¡ceniza como un astro alcahuete y engreído!—, no reniegues, gran maestro y dios obscuro, de los bordes ya bordados de mi ofrenda:

Las canciones tan retóricas —carbónicas, grafíticas—, por ser inmaculadas casi casi emasculadas, el rítmico fuin-fuan de las chicas y los chicos que nos gustan en las playas concurridas,

tus viajes literarios a lo ignoto de los cuerpos
—veloz línea de fuga sin sentido—,
lo sisado, la insulsa filigrana, mal-versada,

el agujero negro en la fábrica central del pensamiento,

la seducción y el esplendor del vino tinto,
los hoteles y moteles rugiendo cinco estrellas.

No comprendo el italiano ni he leído en serio a Dante.

¡Pero abraxas —con su abyecto— aquí está siempre de moda!

Todo reducido a la poética dismórfica; sin órganos el cuerpo confundido con la erótica y el béisbol negociados, catastróficos.

¡Aquí no hay Logos!

Pelótica y poética del hambre que come más hojaldres y mete más jonrones y jamones por bulimia.

Sin embargo, Gran Testículo y Testigo: ¡No hay Logos espermático!

Algo huele mal de nuevo en Dinamarca.

He aquí la melodía del goce ignominioso:

Ajenos al amor —¡no te lo pido!—, simulo algún balido, tú elogias mi balada y mi maullido sinthomáticos, me limas la maldad de mi alma y su estilete —¡Oh Hamlet del espejo, tan plagiado!—: ¡Yo presto y maleado te pago y te la toco!

Tú me limpias la levita y yo levito.

A la lumbre de tu nombre yo relumbro.

Pago bien la paleonimia, los servicios y textículos. ¡No te olvides de mi oferta, Neologista Consagrado!

¡Si prosigo con el marketing me certificará el Congreso!

Nuestros campos de gloria ya repiten:

¡Aquí no hay Logos! ¡No hay Logos! ¡No hay Logos!



Mayo de 2008

© Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana.



BREVE ADENDA:

¿LO DIRÍA SAMI ALI?: El falso Logos confinado en directorio de palabras, repetido fetichismo de un trazo que pretende ocultar con las burbujas la vacancia del percepto, la iletrada carencia de una Esfinge, cegado así al vigor y al fragor de lo intensivo en los umbrales de los cuerpos desmembrados, deviene cacería genealógica del hampa, semiótica tullida, dicción informe renegando su mefítica extracción y su frágil estructura: plaza fuerte de la espuma, exutorio como un cráter y chalina en la cloaca, maquillado lodazal originario, impensado atolladero que retorna sin piedad”. © Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana.

martes, noviembre 11, 2014

Noticias del Frente Sensorial 122


Francis Bacon. Retrato de Henrietta Moraes. 1963

CANON DE LAS CANONJÍAS
Por Armando Almánzar-Botello.

"Toute l'écriture est de la cochonnerie" ANTONIN ARTAUD.


¡Oh implosiones de la muerte y su plebeya eternidad!

Torpes manchas en el lienzo los espíritus devienen turbios trazos cacográficos para la posteridad; lerdos coreofónicos los cerdos adolecen de ontologías imberbes: ¡gruñen!, sus dólares en dolo instauran dinastías, antologías de baba, severa la impotencia sin percibir en vilo el semoviente peso de la similitud.

El sentido peliagudo de reales precedencias, el rumor irreversible de la flecha rumbo al blanco, cristalino el universo en la desemejanza inmóvil, legales corruptelas de la tela legataria en la negra materia y su gruñir abstracto, muñido con la ética del chicle, un coral de precursores las galeras del sumario teme ver.

Y así estrechamente, rancio piensan los que suman los guarismos de la tierra, que tan sólo existe un mundo pitagórico-platónico de copias y modelos, muy gastado en la evidencia de su representación.

Confundido está el enigma y su frugal raya de fuga —y esta letra de fuego sin linderos que cae rotamente—, con la fisión perversa y su agujero negro, con la vil fusión de opuestos que persigue canonjías: coincidentia oppositorum como confabulación.

Mayo de 2004
Santo Domingo, República Dominicana
© Armando Almánzar-Botello



Trocito de luna

ADENDA:

"JACQUES –ALAIN MILLER: Tirite pues ante la verdad que Boileau versifica como sigue: «Lo que se concibe bien, se enuncia claramente». Vuestro estilo, etc.

JACQUES LACAN: ...El maldicho [médit] instalado en su reputado ocre: «No existe grado de lo mediocre a lo peor», he ahí lo que me cuesta atribuir al autor del verso que humoriza tan bien la frase.

Todo eso es fácil, pero vale más por lo que revela, si se escucha lo que rectifico con pie de plomo, por lo que es: un chiste en quien nadie ve más que artificio.

¿No sabemos nosotros que el chiste es lapsus calculado, aquel que le gana de mano al inconsciente? Es lo que se lee en Freud sobre el chiste.

Y si el inconsciente no piensa, no calcula, etc., es tanto más pensable.

Se lo capturará, si se lo puede, volviendo a oír lo que me divertí modulando en mi ejemplo de lo que puede saberse, y mejor: no tanto servirse de la buena suerte de «lalengua» [«lalangue»] como de estar atento a su advenimiento en el lenguaje.

Fue preciso que me dieran una mano para que yo lo advirtiera, y es ahí donde se demuestra el sitio de la interpretación.

Suponer ante el guante dado vuelta que la mano sabía lo que hacía, ¿no es devolver el guante, justamente, a alguno de los aficionados a La Fontaine y Racine?

La interpretación debe estar presta a satisfacer el entreprest.

De lo que perdura a pérdida pura a lo que no apuesta más que del padre a lo peor..." (Fragmento). JACQUES LACAN: "Psicoanálisis. Radiofon
ía y Televisión.", Editorial Anagrama, Barcelona, 1977, páginas 133, 134 y 135.

jueves, noviembre 06, 2014

Noticias del Frente Ecológico 125

Drogas y gestión del conflicto social en el cambio de siglo: ¿nuevos sujetos, nuevos espacios de riesgo? (Segunda y última entrega)



Por: Oriol Romaní, Soledad Terrile y Julio Zino (Universidad de Barcelona, Departamento de Antropología / Grupo IGIA)

Publicado en: Da Agra, C., J. L. Domínguez, J. A. García Amado, P. Hebberecht y A. Recasens (eds.). (2003). La seguridad en la sociedad del riesgo. Un debate abierto. Barcelona, Atelier, Col. Políticas de Seguridad, 2., págs. 227-243.

2.      ¿Nuevos sujetos de riesgo? El caso de un "territorio psicotrópico".

Creemos que este planteamiento teórico general que hemos desarrollado hasta aquí, es indispensable contrastarlo con un análisis empírico, por lo que proponemos el análisis de un caso que nos permita, "a nivel de calle", captar en su funcionamiento cotidiano y en toda su complejidad por lo menos alguno de los aspectos básicos de este planteamiento general. El análisis de un "territorio psicotrópico" como es la Plaza Real de Barcelona será útil para ello.

En efecto, la Plaza Real de Barcelona, puede ser descrita como un territorio psicotrópico en el sentido de un espacio geo-social fuertemente identificado con la droga, la delincuencia y la inmigración (para su definición, ver Fernandes, 2002). Asimismo, puede ser tomada como un lugar paradigmático del control social, ya que es posible inferirlo mediante la observación de la plaza a través de los diferentes momentos históricos. Es decir, si bien la estructura física de la plaza como espacio urbano, prácticamente no ha cambiado con el transcurso del tiempo, en cambio mutan los actores, las distintas redes de relaciones sociales entabladas y las políticas de seguridad aplicada a la misma. Se puede decir que en ella reposa un poco el ojo público de la ciudad.

Desde 1980 hasta 1992, en la plaza existía un mercado de drogas manejado por gitanos, negros y marroquíes. Los dos primeros, monopolizaban el comercio de la heroína, mientras que los segundos comercializaban con hachís. Había pocos turistas y la policía rondaba la plaza muy de vez en cuando. Heroína y hachís era lo más consumido y socialmente aceptado en el lugar, a diferencia de la cocaína, que si bien podía llegar a conseguirse en la plaza, no era lo más común, ya que estaba reservada para una elite, constituía una especie de  submundo.

Hacia finales de los 80, Barcelona se empieza a preparar para las Olimpíadas. Este acontecimiento marca un antes y un después, ya que a partir de aquí varía la totalidad del contexto. En efecto, la consigna eralimpiarBarcelona para las Olimpíadas. Y con este objetivo se habían organizado distintos subgrupos especializados, tanto en la jefatura como en las comisarías de policía. Así, existía, por ejemplo, un subgrupo de tráfico, otro subgrupo de robos, etc. Una de estas zonas era el Barrio Chino y especialmente la Plaza Real. La idea era bajar a la calle un clima de inseguridad, trabajar con lo que más inmediatamente percibía y veía el ciudadano común y con este propósito prácticamente se desmanteló todo el entramado social existente. Los gitanos, tratados como extranjeros en su propio territorio, fueron segregados hacia otros espacios urbanos degradados dentro de la misma Barcelona y muchos de los marroquíes y demás extranjeros fueron expulsados del territorio español.

En la actualidad, quien ostenta el monopolio del mercado de drogas dentro de la plaza son personas exclusivamente de nacionalidad marroquí. No es posible encontrar, dentro del recinto de la plaza, ni gitanos ni negros, si bien estos últimos pueden verse en las calles transversales comercializando con algún tipo de droga. La sustancia por excelencia es el hachís, aunque se pueden conseguir otras sustancias como drogas de diseño o cocaína, pero no es lo habitual.

Así, uno de los actores principales dentro de la plaza es aquel que se dedica a vender hachís, que es marroquí. Ahora ¿por qué eligen la Plaza Real? Evidentemente porque es un sitio de referencia para conseguir hachís, imagen no solo conocida por los lugareños, sino también por aquellos de fuera que desean consumir y no poseen un "conocimiento local" de Barcelona para poder adquirir la sustancia. Esto implica que existe mucho movimiento y por ende una economía importante al margen de la legalidad. Un marroquí, recién llegado a Barcelona, sin recursos,sin papeles, con todas las puertas de la legalidad cerradas, es común que encuentre en la plaza a alguien que conozca, o por lo menos con referencias comunes, y que comience a formar parte de este mercado.

La policía también forma parte de esta subestructura social, ya que su control en dicha plaza es permanente y es la que pone en marcha el aparato represivo del estado, apareciendo todo un sistema de elecciones que actúan como diversos filtros en orden a quienesquedany quienes pasan a disposición judicial.

También el turista es uno de los principales actores que se desenvuelven habitualmente en dicha plaza. Éste, además de encontrarse en una situación de vulnerabilidad por no conocer el terreno por donde se mueve, ante una agresión determinada, no se queda quieto sino que denuncia en las comisarías, o concurre a las embajadas. Obviamente, alrededor de tan significante colectivo, existe toda una infraestructura e intereses determinantes.

Otros actores importantes que se observan y los cuales son fuente de presión para la adopción de una política de seguridad en concreto, son los vecinos de la plaza, los cuales están continuamente denunciando hechos, como que por el ruido no se puede dormir, que no les gusta que en la puerta de su casa se trafique, y similares.

Ahora, siendo permanente el control ejercido por la policía en la plaza, si bien en algunas épocas más que otras, ¿cómo puede ser que la misma sea un referente de un territorio psicotrópico? ¿Cuáles son esas estrategias de control, desde un punto de vista funcional, que se orientan al mantenimiento de un determinado orden social o, al menos, a la construcción de cierta imagen del mantenimiento del orden? ¿Es factible que detrás de un supuesto control de la comercialización de drogas se esconda una peculiar aplicación de la Ley de Extranjería? (énfasis de epistheme).

En este sentido, es posible observar la existencia de distintas reglas dentro de la plaza. Algunas explícitas, otras implícitas, algunas de las cuales están sujetas a negociación y otras no. Se puede observar que la importancia de estas reglas varía y que alguna de éstas no son percibidas de la misma manera por los distintos miembros que interactúan en la plaza. Asimismo, como toda regla que se debe obedecer, existen sanciones para el caso de incumplimiento. Y, un dato a tener en cuenta para entender mejor de que se tratan, es poder inferir cómo se justifican estas reglas, quién las justifica, a quién y en qué ocasiones. Una breve referencia a modo de ejemplo, nos ilustrará y dará alguna respuesta a los interrogantes que nos planteábamos anteriormente.

Una de las reglas fundamentales, consiste en no hacer un pase, de forma llamativa y alevosa, delante de un policía vestido como tal. Esta regla tiene una doble cara. Por un lado favorece al traficante, quien de hecho puede hacer su trabajo en un lugar donde existe gran demanda por los motivos antes mencionados. Y, por el otro, también beneficia al policía, ya que si el paseno se ve, no existe como tal. En este sentido, al tratarse de un delito sin víctima y habiéndolo cometido inadvertidamente con respecto a terceros, nadie se constituirá en agredido y no hará la correspondiente denuncia, por lo que el policía no tendrá que justificarse ante nadie. Y, por otro lado, pueden ocuparse y estar pendientes de otros delitos, como robos y hurtos, que realmente tienen mayor trascendencia y generan una mayor sensación de inseguridad. Es decir, está claro que el tráfico de drogas en la plaza no se puede suprimir, por lo que, tácitamente, se permite un cierto flujo de compraventa, principalmente de hachís, pero siempre bajo determinada modalidad.

Pero esta regla opera selectivamente entre aquellos extranjeros que venden drogas en la Plaza Real. Esto es así porque, dependiendo de la estructura y recursos que cada uno de ellos posea, podrán acceder o no a ese requisito demodalidad subrepticiaque se requiere para poder actuar.

Veamos dos ejemplos de dos actores centrales dentro de la plaza, entre los marroquíes que venden drogas. El primero de ellos es el llamado intermediario o puntero. Dentro del círculo de aquellos que se dedican a la misma actividad, posee una posición bastante privilegiada, ya que tiene montada una pequeña red; tiene una clientela propia a la que vende personalmente y también trabaja con un grupo de chicos a los que suministra el material para que estos a su vez lo vendan. Asimismo, tiene por encima suyo a quien él le compra la mercancía. Es decir, vende la mercancía al por menor y la compra a quien supuestamente la entra en el país. Vive en un piso de alquiler, cercano a la plaza y, por ende, goza de mayor protección debido a que le permite no estar en la plaza con la sustancia encima. A su vez, al no trabajar solo, cuando hay temporadas en que realmente está fichado por la policía, desaparece por un tiempo y delega su trabajo a otra persona, aunque perciba menos ganancias. También trabaja con un móvil, el cual le permite quedar de acuerdo previamente con los compradores sobre la cantidad y lugar donde llevar a cabo el pase.

En cambio, el segundo de los ejemplos vive en una casa abandonada lejana a la plaza, por lo que concurre a la plaza siempre con la mercancía encima. Realiza pequeños tráficos en la plaza con pequeñas cantidades de chocolate: compra una mínima cantidad de hachís a otros compañeros suyos de la plaza y lo vende a 20 o 30 Euros, quedándose con 5 o 10 Euros de ganancia. Carece de medios o recurso alguno, en el sentido que trabaja solo y sin móvil, por lo que trabaja ofreciendo verbalmente hachís en la plaza. En consecuencia, siempre será mayor su exposición y mayores las probabilidades de ser detenido.

La sanción para el caso de incumplimiento de la regla que hemos mencionado es evidente y es lo que habitualmente se observa en la plaza. Se acercan los policías, piden la documentación tanto al vendedor como al comprador. Les solicitan que saquen aquello que llevan en los bolsillos. Al comprador le pillan el chocolate, al vendedor el dinero incluyendo algunas veces el chocolate. Al comprador, que habitualmente suele ser un turista, le preguntan si se la ha comprado a él, al marroquí que se la vendió, y éste declara siempre afirmativamente. Por lo que van todos a la comisaría. Al marroquí lo detienen, pasa tres días en los calabozos, luego el juicio y en libertad. Al comprador, lo llevan para que declare y firme su declaración, la que es siempre incriminante. Por lo que, con las declaraciones de los policías, la del comprador, la sustancia hallada y el dinero, el vendedor ya está prácticamente condenado.

Así pues, el tráfico no se puede suprimir pero controlar. Al respecto, quienes realmente interesan a efectos de la perseguibilidad para poner en funcionamiento el sistema de justicia penal, son los que hemos descrito como los intermediarios o punteros, quienes son los que llevan al mayorista, al que trafica en gran escala. Pero éstos son los más difíciles de detener dentro de la plaza, ya que gozan de cierto resguardo que les permite actuar conforme a aquella primera regla, pero al mismo tiempo, entran en el segundo criterio de selectividad utilizado por la policía. Es decir, existe un primer filtro por el que alguno de los que trafican en la plaza quedan y otros pasan. Los intermediarios son los que aparentemente quedarían en una situación de libertad para desplegarse dentro de la plaza pero, paralelamente son quienes tienen algo de peso dentro de la misma, ya que aparte de la pequeña estructura montada, son los que teóricamente conducen hacia el primer eslabón del tráfico.

En consecuencia, esa supuesta tolerancia tácita concedida a determinados marroquíes que trafican en la plaza, no es gratuita. Consiste en undejar hacercon el fin de obtener una mayor y más precisa información que constituya prueba en sentido jurídico, ya que es a lo que, en teoría, se reduce una posterior sentencia condenatoria de un proceso penal. Y esto se logra no disuadiendo, como ocurre con las patrullas aparcadas en la plaza o con laOficina de Denunciasmóvil que instalan en la plaza en épocas de mayor movimiento y turismo, sino con policías vestidos de civiles los cuales se mezclan con la gente. Son  “la secreta, policías cumpliendo funciones de paisano que suelen hacerse pasar por compradores de hachís o como visitantes habituales de la plaza con el objeto de observar a personas determinadas.

Ahora bien, para que la camuflada obligatoriedad de la regla que estamos analizando entre en funcionamiento, debe de ser vigente y, esta vigencia presupone que sea conocida por los diferentes actores que participan de la misma. Por ello, las reglas son transmitidas y dicha transmisión opera también de manera tácita. En este sentido, parece existir un mayor control sobre losnuevos, quienes en un primer momento y en su gran mayoría, van a ser aquellos marroquíes que trafican con muy pocos recursos, pues mayoritariamente no tienen vivienda y su situación en el país es irregular. Es decir, que aquellos que quedan en la primera selección, a su vez, funcionan como objeto pasivo y ejemplificativo de la transmisión de las reglas vigentes en la plaza.

Como hemos visto, la dinámica de detención, calificación policial, su disposición judicial e ingreso en prisión, funciona a través de una serie de filtros por los que solamente se cuelan aquellos que no tienen medios para comprar drogas, introducirse en una red de confidencias que compra su libertad a cambio de información y, en general, quienes no tienen la solvencia suficiente para eliminar la perseguibilidad policial, judicial y penitenciaria. Los métodos policiales de lucha contra la droga que vemos en la plaza, se basan en la presencia de la policía dentro de la misma, interceptando a pequeños traficantes y consumidores, todos ellos marroquíes. Se localiza así un foco de consumo y de tráfico de drogas para controlar el mercado y utilizar medios de poder que se derivan de ese control, no para luchar por la eliminación de este negocio multinacional. Quienes no encajan en este sistema, suelen pasar a disposición judicial: consumidores que cometen delitos menores contra la propiedad y pequeños traficantes. Se trata en la práctica de una permisividad mutua entre traficantes y policías. (énfasis de epistheme.) Las personas que pasan a disposición judicial, son los destinatarios últimos de este mercado en el que no han encontrado un puesto de privilegio y realizan la función de chivos expiatorios en el rechazo social punitivo de "la droga".

Por lo tanto, teniendo en cuenta queen donde se busca se encuentra, es claro que siendo los marroquíes los que se dediquen al tráfico de drogas dentro de la plaza y ejerciendo la policía un control agudo en este recinto, sean en definitiva los aprehendidos. En consecuencia, mediante esta política se producen y reproducen los estereotipos ahora dominantes: la identificación entre inmigración y delincuencia; la atribución a los inmigrantes de una cultura atávica e imposible deintegrar(término totalitario que impone al de afuera la cultura local ya que, además, no hay que integrar al que se encuentra adentro de una sociedad); la consideración del Islam como religión ajena a Europa; la calificación de los flujos migratorios con metáforas que sugieren peligro o amenaza (invasión, avalancha), etc.

Por último y para concluir, de lo observado en la Plaza Real de Barcelona puede deducirse que se constituyen dos bandos diferenciados. De un lado los extranjeros, con o sin papeles, revendedores de drogas o no; los mendigos; los vagabundos; aquellos que exhiben una actitud de resistencia a los cánones impuestos por la sociedad actual, en fin, los marginales del sistema económico actual descritos anteriormente. Y del otro lado, turistas, vecinos, comerciantes, todos ellos pertenecientes a una clase media o alta.

Los primeros, no sienten la inseguridad ni se sienten amenazados por posibles actos antisociales de sus semejantes. Pero sienten a la policía como una fuerza hostil y agresiva que los abruma. Ellos no son los beneficiarios de las políticas de seguridad sino que son el blanco y, por tanto, doblemente condenados.

Los segundos, en cambio, se sienten amenazados en su propio espacio, perciben todo el tiempo una sensación de inseguridad. En consecuencia, reclaman más policía, más intolerancia hacia los desórdenes cotidianos y más mano dura, sintiéndose amparados y protegidos por la presencia policíaca en dicha plaza. Ellos serían los beneficiarios de las políticas de seguridad aplicadas a la plaza.

Asimismo, la Ley de Extranjería actúa como marco que habilita a vulnerar los derechos de las personas: se criminaliza la sola presencia de quien no tiene papeles, no siendo necesario que la policía deba encontrarse ante una conducta tipificada como delito para actuar; reafirma las actitudes racistas discriminando a las personas por su país de origen siempre en detrimento de los más pobres; y otorga a la policía un poder ampliamente discrecional que se concreta en una aplicación arbitraria. Obviamente esta ley no es casual y responde a una línea de actuación general en toda la Unión Europea, la cual, con la complicidad de los medios de comunicación, tratan al extranjero-inmigrante como una invasión maligna. En definitiva, mediante la Ley de Extranjería se pretende enfrentar a la ciudadanía autóctona contra los ciudadanos de otro origen a través de una estrategia de criminalización del inmigrante.

3. Conclusiones.

En el desarrollo de este escrito hemos mostrado cómo las drogas pasan a definirse como problema y cómo paralelamente se va construyendo el modo de gestión de dicho problema. Este modo de gestión estará basado principalmente (en) políticas prohibicionistas que no consiguen alcanzar su promesa de "un mundo sin droga" sino que por el contrario, con sus efectos perversos, constituyen de hecho un modo de gestión del "problema de la droga": criminalización que genera un fortalecimiento del mercado negro en el cual el negocio de las drogas se realiza con un alto índice de ganancias, que al mismo tiempo dificulta las políticas de atención a los usuarios, induce una vulneración creciente de sus derechos y que se concreta en un grave problema de salud pública.

En este recorrido que hemos ido haciendo hemos visto como el riesgo y la seguridad son resultado no de las prácticas sociales en sino de diversas gestiones concretas que se van enmarcando en una gestión global que las va entrelazando e interrelacionando. Así el caso de las drogas comienza a unirse al de la inmigración para conjuntamente destacarse sobre un trasfondo de riesgo generalizado. De esta manera la gestión del problema de la droga y de la inmigración evidencian puntos de contacto tanto en las propias gestiones como en las visiones que las orientan: extranjería, delincuencia y droga se presentan como un trinomio en el cual sus actores son percibidos como protagonistas transversales.

En tal caso hemos visto cómo la dialéctica riesgo-seguridad puede ser interpretada desde una doble perspectiva.

En un primer sentido, extranjería, delincuencia y droga se presenta como una relación de elementos dependientes cuya explicación se resuelve sin necesidad de recurrir a elementos o factores externos. En esta argumentación se dejan de lado las políticas de gestión y las condiciones estructurales en el marco de las cuales se establece la relación. Por ejemplo, quedan fuera de la argumentación la gestión de los flujos migratorios mediante la formalidad de promulgar leyes cada vez más restrictivas y el espejismo de "impermeabilizar" las fronteras que sitúan a los inmigrantes en una situación de clandestinidad que les dificulta el acceso al trabajo y vulnera sus derechos fundamentales; queda fuera la lógica económica neoliberal subyacente a la clandestinización de una parte significativa de la mano de obra extranjera, totalmente inerme ante el capital; y así, quedan también fuera de este análisis las políticas de "déficit cero" y de desregulación de legislaciones otrora proteccionistas que tornan inseguros los mecanismos de seguridad (social) mediante los cuales se atenuaban las situaciones de riesgo. La argumentación basada en esta visión aparece además como parte de la gestión del riesgo al apropiarse del efecto -perverso- de estas políticas para definirlos como prácticas generadoras de inseguridad, señalando a determinados sujetos (excluidos) como productores y responsables de esas prácticas y volviendo a definir esas mismas políticas -reforzadas en sus restricciones- como solución eficaz de la gestión del riesgo, como generadoras de seguridad.

Bajo otra perspectiva -que es la que se desprende de nuestro análisis- la relación extranjería, delincuencia y droga con la dialéctica riesgo-seguridad, aparece vinculada en primer lugar con las propias políticas mediante las cuales se pretende gestionar el problema: la "tolerancia cero", las leyes de extranjería progresivamente más restrictivas, las políticas sobre las drogas enrocadas en un simplista prohibicionismo -en relación a sustancias, prácticas y sujetos- que desconoce todas las contradicciones desveladas por las políticas de reducción de daños. Y todo ello enmarcado en el creciente protagonismo de una supuesta lucha antiterrorista que impone una lógica todavía más restrictiva a este conjunto de leyes.

Los efectos de estas políticas los hemos visualizado a través del análisis de un "territorio psicotrópico" -la Plaza Real de Barcelona- en el cual a través de las prácticas de diversos actores cobran realidad los conceptos de extranjería, delincuencia y droga. El caso concreto de la Plaza Real permite observar estas prácticas como una totalidad interrelacionada, enmarcadas en una política de control que no pretende erradicar las prácticas consideradas de riesgo, sino hacerlas funcionales a esa política de control. A su vez esta política de control está fuertemente orientada por un criterio de selectividad que en aparente contradicción con el discurso oficial, utiliza cierta tolerancia con las prácticas ilegales como forma de rentabilizar las respuestas concretas de la política de control. A través de esta selectividad se refuerzan los estereotipos que ligan los actores involucrados en el trinomio extranjería, delincuencia y droga y se presentan como conclusión de su vinculación formulada a priori en el discurso. Al mismo tiempo esta selectividad vuelve impredecibles las actuaciones, distanciándolas de la regularidad positiva con que se presenta el campo jurídico, para convertirlas en estrategias de control de las poblaciones cuya característica común más general es la de ser excluidos.

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Cortesía de Oriol Romaní