miércoles, diciembre 11, 2013

Noticias del Frente Historiográfico 149

Ucrania: “La oposición política ucraniana quiere aprovecharse del movimiento Euromaidan”


Elvira Huelbes, Cuarto Poder 10 12 13

La presión de los manifestantes de Euromaidan -como se autodenominan los europeístas- que exigen la renuncia del presidente ucraniano Yanukovich y la firma de un tratado de asociación con Europa -además de elecciones al parlamento y nuevo presidente- crece por momentos en la Plaza de la Independencia, de Kiev, donde no cabe ni un alfiler. El frío de diciembre no parece hacer mella en la gente que se arremolina al calor de la protesta, harta de corrupción y de mentiras, de ineficacia y de mal gobierno.

Pero los manifestantes tampoco confían en la oposición, ni en la exprimera ministra Timoschenko, en la cárcel por corrupta. Ni en nadie del partido Libertad (Svoboda), de un ultranacionalismo que deja pálidos a los más ultras de Bildu y ERC juntos y elevados a la ‘n’ potencia.

En cuanto al bueno de Yanukovich, los más viejos del lugar se acordarán de cómo amañó las elecciones frente a su opositor Victor Yuschenko, y cómo éste, una vez ganadas las elecciones, en 2004, fue misteriosamente envenenado, aunque sobrevivió con graves secuelas.

Cuartopoder.es se ha puesto en contacto con Frans Geraedts, filósofo holandés que lleva cinco años viviendo y trabajando en la segunda ciudad de Ucrania, Lviv –que nosotros debiéramos llamar Leópolis; los alemanes la llaman Lemberg- donde se originó el grueso de la abrumadora ola de protesta contra el gobierno. Geraedts, junto con su colega Ruud Meij, trabaja en Gobernance & Integrity, una compañía europea conocida por su observación de los grados de corrupción de los gobiernos que, por cierto, anuncia una próxima visita a nuestro país.

Geraedts se lamenta de la mala información que se está dando, “no tanto del núcleo duro de la noticia, cuanto del contexto y la calidad de la información que no aclara gran cosa. Por ejemplo, el hecho de que ningún político de la oposición, incluida Timoschenko, tiene credibilidad para Euromaidan y los medios europeos lo han obviado totalmente”.

La ciudad de Lviv, la Barcelona ucraniana, es una ciudad de 800.000 habitantes de los que 120.000 son estudiantes, primeros responsables de la protesta que, desde el principio ha sido un movimiento estudiantil.

Más preciso sería llamarlo generacional, de la gente que nació después de 1990 –dice Geraedts- es decir, tras la independencia de Ucrania. Hay marcadas diferencias generacionales aquí: la generación del régimen soviético, la de la transición y la de los nacidos después”.

Lviv es una ciudad eminentemente volcada a Europa, en la que la iglesia dominante, la católica griega, muy hermanada con Roma, siempre reconoció la autoridad del Papa, se desvinculó del régimen zarista y nunca colaboró con el soviético, convirtiéndose así en la iglesia de resistencia, prohibida por los comunistas.

Es una ciudad donde se han producido graves genocidios: antes de la SGM fue una ciudad judía, polaca, alemana y ucraniana. Hitler y Stalin se aliaron para acabar prácticamente con todos los judíos, intelectuales y resistentes, todo lo cual conforma la idiosincrasia de sus habitantes. Fue la ciudad más activa en apoyar la revolución naranja para crear un estado decente”.

La municipalidad de Lviv está dominada por la extrema derecha nacionalista ya mencionada, Svoboda (Libertad), cuyo líder, Oleh Tiahnibok, está haciendo su agosto demagógico, preguntando a la gente congregada en la calle si quieren ser europeos para erigirse él como adalid del movimiento de protesta, para desesperación de la mayoría de los manifestantes.

Geraedts cree que en las próximas elecciones van a verse muy reducidos por lo mal que lo hacen. Por otra parte, el alcalde, decidido partidario del Euromaidan, es de ideología democratacristiana, para entendernos, aunque resulta difícil establecer comparaciones. “Es muy interesante. Es un tipo rico, empresario, dueño de importantes medios de comunicación, que ha apoyado desde el primer momento a la gente. En nuestro trabajo de observación hemos comprobado que realmente quiere mejorar la ciudad, infraestructuras, calidad de los servicios, imagen. Y es firme en la determinación de hacer de Ucrania una democracia real”.

Hay que recordar que Ucrania ocupa el puesto número 144 en corrupción, según Transparencia Internacional, el peor de Europa, así que estos observadores ven al alcalde de Lviv como una auténtica figura de transición que, sin duda, dará que hablar.

Tras los tumultos entre policía y manifestantes en Kiev, hace unas semanas el alcalde de Lviv, Andrei Sadovy, advirtió públicamente que “si la policía antidisturbios viene a Lviv a atacar la Euromaidan la ciudad entera se alzará a defenderla”, lo que, en el contexto ucraniano es muy valiente. Para Geraedts, “se ha declarado enemigo número uno del presidente Yanukovich y no sería extraño que acabara arrestado y encarcelado”.

Hace año y medio, Sadovy protestó airadamente por las acusaciones de racismo que algunos críticos vertieron sobre la ciudad, cuando la Eurocopa de fútbol.


Nota: epistheme no necesariamente se solidariza con estas interpretaciones, y se confiesa desconocedor de la situación en Ucrania.

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PAYASOS


Los comediantes Jon Stewart y Stephen Colbert, ofrecen un gran respiro ante la torrente de propaganda, manipulación y noticias de todos los días.

David Brooks, La Jornada, 10 12 13

En las obras de Shakespeare hay sólo dos figuras que se atreven a decir toda la verdad: el rey y el payaso, comentó el gran director de teatro Jonathan Miller a Studs Terkel, el extraordinario entrevistador e historiador oral. El rey puede decir absolutamente todo porque tiene autoridad suprema.

“La otra manera de decir la verdad es no tener absolutamente ninguna autoridad, lo cual permite que la gente ignore lo que dices y, por lo tanto, estás en posición para decir lo que se te antoje… El payaso no tiene nada que perder, y el rey nunca puede perder lo que tiene”.

Todos los demás mienten o se callan o no lo dicen todo ante el temor de caer al nivel del bufón mientras intentan escalar hacia el rey, comenta Miller.

Un par de payasos/bufones en Estados Unidos, Jon Stewart y Stephen Colbert, ofrecen un gran respiro ante la torrente de propaganda, manipulación y noticias de todos los días. Cuatro noches a la semana en sus programas de cablevisión, Stewart como conductor de un noticiero ficticio, The Daily Show, y Colbert, quien asume la identidad de un comentarista conservador rico en su programa The Colbert Report, no sólo se burlan de las autoridades políticas o mediáticas, sino de toda noticia que les parezca absurda, pretenciosa o engañosa.

El resultado: ambos son puntos de referencia nacional. Stewart ha sido declarado como el periodista más confiable del país en una encuesta de la revista Time, y eso que es locutor de un noticiero ficticio. Según algunas encuestas, ambos son la principal fuente de información política para los jóvenes, el sector más codiciado del teleauditorio nacional.

Cada noche unos 2 millones sintonizan The Daily Show (tres veces la audiencia de CNN) para ver cómo Stewart y su equipo de corresponsales abordan las noticias, no sólo para reírse, sino para algo más serio, acercarse a la neta. Muchos se quedan para ver el programa de su colega que sigue inmediatamente después. Una nación desesperada y agradecida sintoniza a Stewart porque hace la tarea a la que los medios de noticias han abdicado: rastrear el historial público para hacer que los políticos y periodistas rindan cuentas, comenta Rolling Stone. Ambos se pueden consultar en (the dailyshow y colbert nation)

Lo que hacemos es crítica social, sólo que lo hacemos a través de la comedia, resume Stewart, quien ha comentado que aunque la sátira puede ser catártica y puede avergonzar a poderosos, en sí no cambia las cosas, y señala que esa es la diferencia entre ser un revolucionario y ser un satírico. Pero afirma: somos una expresión de la insatisfacción de la gente con las instituciones existentes.

Ambos son parte de una larga tradición de cómicos como críticos sociales que han impactado la cultura y el debate político nacional a lo largo de la historia de este país. Entre los genios de la sátira se tendría que mencionar a Mark Twain, o en algunos momentos Chaplin o Marx (Groucho), o los cómicos Lenny Bruce, George Carlin, Tom Lehrer y Richard Pryor, y hoy día Bill Maher, entre tantos más. Ni hablar de los grandes caricaturistas.

El uso del humor como arma de crítica social y política se ha expresado en diversos momentos. Por ejemplo, durante el movimiento antiguerra y anticapitalista de los 60, el líder de los Yippies, Abbie Hoffman, convocó a una manifestación masiva alrededor del Pentágono, donde prometió hacer levitar el enorme edificio. Las autoridades primero lo descartaron como una bobería más, pero por si las dudas desplegaron a sus fuerzas para ver si a fin de cuentas algo sucedía. En otro momento, al ganarse una beca de unos miles de dólares, la canjeó por puros billetes de un dólar, se subió con cómplices al balcón para turistas de la Bolsa de Valores de Nueva York y los hicieron llover, para ver cómo los corredores se volvían histéricos brincando por los billetes.

En la gran batalla en Seattle, donde decenas de miles tomaron las calles para frenar la reunión de la Organización Mundial de Comercio en 1999, activistas entrenados por el Ruckus Society y otros escalaron edificios y puentes, dejando caer mantas maravillosas contra la globalización empresarial, asombrando a las autoridades y provocando sonrisas entre todos los demás. Payasos y mimos caminaban detrás de ministros de los gobiernos del mundo, imitándolos. Hubo un momento en que un delegado ruso no aguantó la burla y sacó una pistola, gritando ya basta. El movimiento altermundista que arrancó ahí continuó usando títeres enormes para burlarse de los políticos que promovían el libre comercio y en una de las movilizaciones masivas en Washington, poco después, la policía secuestró a todos los títeres de un almacén –los primeros títeres presos políticos–, ya que aparentemente eran muy peligrosos.

Los Yes Men utilizan la burla para enfrentar a los grandes intereses empresariales, mostrándose como representantes de ellos en conferencias de prensa nacionales y en foros empresariales, lo que provocó respuestas en verdad histéricas de ejecutivos y voceros de empresas como Monsanto, Halliburton y Shell, o de la Cámara de Comercio. A veces sus actos son más sencillos, como durante los mejores días de Ocupa Wall Street, cuando las autoridades pusieron un cerco alrededor de la famosa escultura monumental de un toro en Broadway, símbolo del poder financiero, y colocaron policías y una patrulla para vigilar el sitio. Una mañana aparecieron dos payasos, con el vestuario clásico (zapatos gigantes, bolas en la nariz), y se brincaron la valla de metal. Los policías los empezaron a corretear dentro de la placita alrededor del toro y de repente apareció un matador, con capa, quien se subió en la patrulla para desafiar al toro.

Los payasos rompen la maldición del juego de poder.

 Y tal vez más que en Shakespeare, a veces hasta desnudan al emperador. Son algunos de los mejores guías a Estados Unidos. Y a veces la risa es esencial al tratar de entender este país.


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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).