miércoles, julio 25, 2012

Noticias del Frente Historiografico 116

Identidad dominicana, negación y expresión

Enviado por: Tahira Vargas, ver Acento Social, 24 de julio del 2012

La reflexión sobre la identidad de la población dominicana de ascendencia haitiana que se plasma en este artículo se extrae del estudio sobre “Procesos de integración y construcción de identidad de la población dominicana de ascendencia haitiana de segunda y tercera generación” (2010) elaborado por: Tahira Vargas y publicado por el Servicio Jesuita de Refugiados y Migrantes.

La población dominicana de ascendencia haitiana se define dominicana, se siente dominicana y ha construido su identidad cultural desde la dominicanidad.

La identidad de la población dominicana de ascendencia haitiana está construida a partir de sus procesos de socialización y enculturación, donde las redes sociales y las relaciones primarias juegan un papel fundamental.

Esta población rompe con los “mitos” presentes en los grupos conservadores de nuestra sociedad de que la cultura se aprende en el hogar. Esta población aprendió a ser dominicana en su contacto permanente con sus grupos de pares en su niñez y en su adolescencia, estos grupos de pares tienen más peso en la socialización y enculturación que sus padres/madres haitianos/as.
Otro elemento que marca su identidad como dominicanos/as es su concepción del sentido de pertenencia al territorio. El hecho de que nacieron en el país y han crecido en él se convierte en una razón de peso para ser dominicano.

Su inserción en el tejido social sostenido en las redes sociales de apoyo y solidaridad es un eje fundamental de enculturación.

La población dominicana de ascendencia haitiana forma parte del tejido de redes sociales que existen en las comunidades donde están insertos y muchos de los acontecimientos significativos de sus vidas están marcadas por estas redes como son: obtención de trabajos, apoyo en casos de enfermedad, préstamos de dinero, intercambio de favores y servicios. A este tejido se le agregan los vínculos conyugales y de noviazgo donde prevalecen las relaciones de pareja entre dominicanos/as de ascendencia haitiana y población dominicana sin origen haitiano en ambos sexos.

Hay que reconocer que el flujo cultural de pautas y patrones sociales es posible porque la población dominicana de ascendencia haitiana no vive aislada. Sus vecinos y vecinas así como sus parejas y amistades provienen de población dominicana con o sin origen haitiano.

Estas relaciones fluidas se entremezclan con prejuicios, discriminaciones y violencia. La población dominicana de ascendencia haitiana vive continuamente situaciones de exclusión que le impide ejercer sus derechos fundamentales como el derecho a la educación, a un empleo, vivienda y una vida digna.

Es víctima del despojo de su nacionalidad con la negación de la renovación de sus actas de nacimiento que los declara como dominicano/a o simplemente se les ha negado su acta de nacimiento por ser hijos/as de haitianos/as o de dominicanos/as sin documentos, lo que afecta su acceso a oportunidades para su desarrollo humano.

La población dominicana de ascendencia haitiana vive en una difícil situación de identidad negada y despojada. Es una población con una identidad dominicana fortalecida en sus prácticas, rasgos culturales y en la convivencia cotidiana. Sin embargo, se mantiene amenazada y excluida de sus derechos cívicos y sociales y es calificada como “extranjera” en su propia tierra.

Este artículo fue publicado originalmente en el periódico HOY

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DOÑA EUROPA Y SUS HIJAS (LA FAMILIA EUROPA)

Por Frei Betto

Doña Europa se liberó hace siglos de la tutela del Señor Feudal, al cual estuvo sometida durante mil años. La tríada compuesta por Copérnico, Galileo y Descartes se casó con el Señor Moderno Liberal y puso su casa en el barrio de la Democracia.

Doña Europa puso la alfombra de los nobles, dio una cuchufleta al papa y eligió gobiernos constitucionales que cambiaron el trueque por la moneda, evitaron hacer uso de mano de obra esclava y transformaron a antiguos campesinos en obreros ganadores de un salario.

Doña Europa pasó a alimentar ambiciones desmedidas. Miró con ojo distraído el inmenso mapamundi que cubría la sala de su casa. ¡Cuántas riquezas había en aquellas tierras habitadas por nativos ignorantes! ¡Cuántas tierras cultivables cubiertas por la exuberancia paradisíaca de la naturaleza!

Doña Europa lanzó al mar su flota en busca de ricos botines situados en tierras ajenas. Los navegantes invadieron territorios, saquearon aldeas, diseminaron epidemias, extrajeron minerales preciosos, pusieron cercas donde todo era de uso común hasta entonces.

Doña Europa practicó en otros pueblos lo que se negaba a hacer en su propia casa: impuso imperios, reinos y dictadores; inhibió el acceso a la cultura ilustrada; implantó el trabajo esclavo; prohibió la industrialización; internacionalizó normas económicas que le eran favorables, en detrimento de los pueblos lejanos..

Uno de los pueblos de ultramar dominados por Doña Europa tuvo la osadía de rebelarse, en 1776, emancipándose de la tutela, y se volvió más poderoso que ella: el Tío Sam.

El profesor Maquiavelo le enseñó a Doña Europa que cuando no se puede vencer al enemigo es mejor aliarse con él. Por eso ella se asoció al Tío Sam para ejercer dominio sobre el mundo.
Doña Europa y el Tío Sam acumularon tan exagerada riqueza que cedieron a la ilusión de que serían eternos el lujo y la ostentación en que vivían. Todo en sus casas era maravilloso. Y sus monedas relucían unas sobre otras.

Pero no hay casa sin cimientos, ni árbol sin raíces o riqueza sin peso. Para mantener el estilo de vida al que se habían acostumbrado, Doña Europa y el Tío Sam gastaban más de lo que tenían; y de repente constataron que se encontraban apabullados por deudas astronómicas. ¿Qué harían?
La primera medida fue la adoptada durante una turbulencia en un viaje en avión: abrocharse los cinturones. No el de ellos, claro, sino el de sus empleados: despidieron a algunos, a otros les bajaron el sueldo, dejaron de consumir productos importados… de ese modo la crisis del dúo se extendió por todas partes.

Doña Europa y el Tío Sam no son tontos. Saben dónde está el dinero: en los bancos. El Tío Sam, viendo el rumbo de su economía, puso a funcionar la máquina de la Casa de la Moneda y socorrió a los bancos con al menos US$ 180 mil millones.

Doña Europa tiene varias hijas. Según ella, algunas no supieron administrar bien su fortuna. La hermosa Grecia parece haber perdido la sabiduría; gastó mucho más de lo que podía. Y lo mismo sucedió con la seductora Italia, la encantadora España y la tímida Irlanda..

Como el arca de la familia es de uso común, Doña Europa se vio envuelta en varias aflicciones. Entonces castigó a las hijas gastonas y acudió a la más rica de todas, la severa Alemania, lo cual en política equivale a socorrer a las endeudadas.

Pero Alemania es mañosa. Dice que sólo socorrerá a las hermanas si le permiten que controle sus gastos. Lo que significa cortar las alas a las mozas, lo que en política equivale a anular su soberanía.

Hoy día en la casa de Doña Europa sólo es soberana la pudorosa Alemania. El resto de la familia es dependiente y está castigada. La más salerosa de las hijas, Francia, se muestra rebelde. Después de haber estado como uña y carne con Alemania, ahora que se cambió el enamorado trata a la hermana con desconfianza.

Y nosotros, aquí en el sur del mundo, que aun no hemos cortado el cordón umbilical con el Tío Sam y Doña Europa, corremos el peligro de quedar resfriados si Doña Europa continúa estornudando, alérgica a un futuro tenebroso: la agonía y la muerte del dios Mercado, cuyos fieles devotos andan sumergidos en una profunda crisis de increencia.

Frei Betto es escritor, autor de “Calendario del poder”, entre otros libros. Traducción de J.L.Burguet (17.7.12)

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La muerte de un cuento de hadas

Por Paul Krugman , El País,30- Mayo-2012

Este fue el mes en que el hada de la confianza se murió.

Durante los últimos dos años, la mayoría de los responsables políticos de Europa y muchos políticos y expertos en Estados Unidos han sido esclavos de una doctrina económica destructiva. De acuerdo con esta teoría, los Gobiernos deben responder a una economía muy deprimida no de la forma en que los libros de texto dicen (gastando más para compensar la caída de la demanda privada), sino con la austeridad presupuestaria, recortando el gasto en un esfuerzo por equilibrar sus presupuestos.

Los críticos advirtieron desde el principio de que la austeridad en plena depresión solo lograría que la depresión empeorara. Sin embargo, los austriacos insistieron en que iba a suceder lo contrario. ¿Por qué? ¡Confianza! "Políticas inspiradoras de confianza política fomentarán y no obstaculizarán la recuperación económica", declaró Jean-Claude Trichet, el expresidente del Banco Central Europeo. De esta llamada se hicieron eco los republicanos en el Congreso de EE UU. O, como señalé entonces, la idea era que el hada de la confianza vendría y premiaría a los responsables políticos por su virtud presupuestaria.

La buena noticia es que finalmente muchas personas influyentes están admitiendo que el hada de la confianza era un mito. La mala es que a pesar de este reconocimiento parece haber pocas perspectivas de un cambio de rumbo a corto plazo, ya sea en Europa o en Estados Unidos, donde nunca hemos abrazado plenamente la doctrina, pero donde, sin embargo, teníamos austeridad de facto en la forma de unos enormes recortes de gastos y empleo en el ámbito estatal y local.

Por tanto, acerca de esa doctrina: un llamamiento a las maravillas de la confianza es algo que [el presidente de EE UU durante la Gran Depresión de 1929] Herbert Hoover habría encontrado totalmente familiar. Y la fe en el hada de la confianza ha funcionado tan bien para la Europa moderna, como lo hizo para los EE UU de Hoover. Por toda la periferia de Europa, de España a Letonia, las políticas de austeridad han producido derrumbes y desempleo a nivel de depresión, y no se ve al hada de la confianza por ningún lado, ni siquiera en Reino Unido, donde el giro a la austeridad de hace dos años fue recibido con grandes alabanzas por las élites políticas de ambos lados del Atlántico.

Nada de esto debería ser una novedad, ya que el fracaso de las políticas de austeridad para cumplir sus promesas ha sido evidente. Sin embargo, los líderes europeos han perdido años en la negación, insistiendo en que sus políticas comenzarían a funcionar en cualquier momento y celebrando supuestos triunfos con la más débil de las pruebas. Cabe destacar que el largo sufrimiento (literalmente) de Irlanda ha sido aclamado como una historia de éxito no una sino dos veces, a principios de 2010 y de nuevo en el otoño de 2011. Cada vez, el supuesto éxito resultó ser un espejismo: tras tres años con su programa de austeridad, Irlanda aún no ha mostrado ninguna señal de recuperación real de una recesión que ha llevado la tasa de desempleo a casi el 15%.

Sin embargo, algo ha cambiado en las últimas semanas. Varios acontecimientos (la caída del Gobierno holandés por las medidas de austeridad propuestas, la fortaleza del vagamente antiausteridad Hollande en la primera ronda de las elecciones presidenciales de Francia y un informe económico que demuestra que Reino Unido evoluciona peor ahora que en la década de 1930) parece que por fin han roto el muro de la negación. De repente, todo el mundo está admitiendo que la austeridad no está funcionando.

La pregunta ahora es qué van a hacer al respecto. Y la respuesta, me temo, es: no mucho.
Por una cosa: mientras que los maníacos de la austeridad parecen haber renunciado a la esperanza, no han superado el miedo. Miedo a dejar de decir que si no recortamos el gasto, incluso en una economía deprimida, nos vamos a convertir en Grecia, con los costes de financiación por las nubes.

Ahora, la teoría de que solo la austeridad puede tranquilizar a los mercados de deuda pública ha demostrado ser casi tan mala como las reclamaciones de que el hada de la confianza traerá prosperidad. Han pasado casi tres años desde que The Wall Street Journal advirtió sin aliento que el ataque de los vigilantes de los bonos de deuda de Estados Unidos había comenzado, y no solo los intereses siguen siendo bajos, sino que en realidad han disminuido a la mitad. Japón se ha enfrentado a advertencias sobre su deuda durante más de una década y esta misma semana podía pedir prestado a largo plazo a una tasa de interés inferior al 1%.

Y los analistas serios sostienen ahora que la austeridad presupuestaria en una economía deprimida, probablemente, se derrota a sí misma: al hundir la economía y dañar los ingresos a largo plazo, la austeridad probablemente hace que la perspectiva de la deuda empeore en vez de mejorar.

Pero mientras que el hada de la confianza parece estar enterrada y bien enterrada, los cuentos de miedo sobre el déficit siguen siendo populares. De hecho, los defensores de las políticas británicas rechazan cualquier petición de un replanteamiento de estas políticas, a pesar de su evidente fracaso para dar resultados, sobre la base de que cualquier relajación de la austeridad podría provocar que los costes de endeudamiento se disparasen.

Así que ahora estamos viviendo en un mundo de políticas económicas zombis, políticas que deberían haber sido eliminadas ante la evidencia de que la totalidad de sus premisas son erróneas, pero que aun así se mantienen arrastrando los pies. Y es tarea de cada uno adivinar cuándo va a terminar este reino del error.

Paul Krugman es profesor de Economía en Princeton y premio Nobel

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España: Más de 2,700 extranjeros con VIH quedarán sin medicación por los recortes

Expertos en sida afirman que la medida aumentará la mortalidad, la aparición de enfermedades asociadas, los ingresos hospitalarios, los casos y la transmisión materno-fetal.

Cuantifican entre 324 y 580 las nuevas infecciones por la medida

Por Emilio de Benito, Madrid, 23 JUL 2012

El 1 de septiembre está marcado en rojo en el calendario de muchas personas, inmigrantes en situación irregular que ese día dejarán de tener asistencia sanitaria en España (salvo las urgencias), según el real decreto ley del 24 de abril. Y dentro de este grupo, hay un colectivo especialmente vulnerable: las personas con VIH, que no tendrán acceso a la medicación. El Grupo de Estudio del SIDA (Gesida) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), que agrupa a los médicos expertos que ven a más pacientes en España, calcula que son entre 2.700 y 4.600 personas, para las que la medida es, en la práctica, una condena a muerte. No es una exageración: el aumento de la mortalidad es la primera de las consecuencias que Gesida prevé.

Pero no solo. “Más allá de consideraciones éticas, los expertos de Gesida han querido advertir al Ministerio de Sanidad del ingente perjuicio sanitario y económico que para la sociedad española supondría dejar desatendidos a estos pacientes y más concretamente, del empeoramiento generalizado que se produciría en el campo de la infección por VIH: aumento de la mortalidad de los individuos infectados, incremento en el número de enfermedades oportunistas y de ingresos hospitalarios; aumento de la transmisión del VIH y de otras enfermedades infecciosas —como tuberculosis— a la población general; y mayor probabilidad de transmisión maternofetal del VIH.
Todo lo anterior tendría un efecto contrario al que se busca: el incremento de los costes de la atención sanitaria”, afirman en un comunicado.

En concreto, teniendo en cuenta que según se deja la medicación el virus empieza a multiplicarse, las personas pasan a ser más infectivas. Los expertos calculan que habrá en un año entre 324 y 580 casos más en un año.

Esto quiere decir que los ahorros previstos no se van a alcanzar ni de lejos. “En el capítulo de ahorros al sistema, a medio y largo plazo lo que vamos a obtener es un incremento de los costes de atención. Pero es que ni siquiera a corto plazo el ahorro se va a parecer en nada al que ha estimado el Gobierno (en una horquilla entre 12,2 y 21.8 millones). Con previsiones muy a la baja, los costes directos que supondrá el decreto por hospitalizaciones y visitas a urgencias supondrán de entrada dividir por dos ese ahorro conseguido con la denegación del tratamiento”. A ello hay que sumar los costes “que se derivarán del tratamiento de personas nuevamente infectadas con derecho a asistencia sanitaria, y el tratamiento de enfermedades transmisibles asociadas al VIH que se transmitirán como consecuencia de la falta de diagnóstico y tratamiento de los pacientes fuente”.

Para los médicos, la opción mencionada por la ministra de Sanidad, Ana Mato, de que las ONG asuman el tratamiento de estas personas no es viable, ya que el manejo de esta compleja infección debe hacerse en hospitales. Por eso “recomienda al Ministerio que evite la exclusión de los inmigrantes ilegales afectados por VIH de la atención pública sanitaria”

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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).