lunes, noviembre 07, 2011

Noticias del Frente Onirico 079

(Acción heroica de jovenes dominicanos repercute en todo el planeta)
Denominado grupo Libertarios ocupa la escuela Argentina














Dos de los jovenes libertarios que tomaron el liceo



Por Néstor Medrano, Listín Diario, Santo Domingo, lunes 7 de noviembre, 2011

Un grupo de jóvenes autoproclamados Los Libertarios ocupó anoche la Escuela República de Argentina y cerró con candado la puerta delantera en reclamo de que el Gobierno cumpla “en lo inmediato” con la adjudicación del 4% para la Educación.



De inmediato la Coalición por una Educación Digna se desvinculó de la acción. En el interior del recinto escolar alrededor de 25 jóvenes permanecían pasadas las 10 de la noche.



María Teresa Cabrera, vocera de la Coalición, se presentó al recinto escolar en la Zona Colonial, con el padre Pablo Mella, para intentar convencer a los ocupantes de que desistan de la acción.
Antes, entre siete y siete y media de la noche y luego de que los periodistas insistieran en ver a los miembros del grupo, abrieron la puerta y detrás de una verja metálica leyeron un documento titulado “Manifiesto por el respeto de los derechos de los y las dominicanas en el 167 aniversario de la Constitución Dominicana”, en la que establecían que realizaban “una toma pacífica y simbólica de la Escuela República de Argentina con el objetivo de llamar la atención, de denunciar el estado de ilegalidad que se impone desde el Estado, el cual crea un ambiente de incertidumbre en la población, promocionando la inseguridad jurídica”.



Los jóvenes no quisieron identificarse e hicieron hincapié en que se trataba de una acción de Los Libertarios. Igualmente el documento carece de firma.



Otro grupo de jóvenes se sentó en la acera, con intenciones de permanecer en vigilia.



“Abogamos por la mejoría de la calidad educativa soportado en la dignificación del oficio docente, su profesionalización y mejores condiciones salariales”, estima.



A seguidas expresa que “requerimos del Estado dominicano el cumplimiento en lo inmediato del artículo 197 de la Ley General de Educación 66-97 que otorga al sector el 4% del PIB o el 16% del Presupuesto Nacional”, indicó.



También exigen el acondicionamiento del plantel ocupado.



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La globalización de la protesta





El sentimiento de que los sistemas de gobierno actuales fracasaron ya es global



Por JOSEPH E. STIGLITZ, 06/11/2011



El movimiento de protesta que nació en enero en Túnez, para luego extenderse a Egipto y de allí a España, ya es global: la marea de protestas llegó a Wall Street y a diversas ciudades de Estados Unidos. La globalización y la tecnología moderna ahora permiten a los movimientos sociales trascender las fronteras tan velozmente como las ideas. Y la protesta social halló en todas partes terreno fértil: hay una sensación de que el "sistema" fracasó, sumada a la convicción de que, incluso en una democracia, el proceso electoral no resuelve las cosas, o por lo menos, no las resuelve si no hay de por medio una fuerte presión en las calles. En mayo visité el escenario de las protestas tunecinas; en julio, hablé con los indignados españoles; de allí partí para reunirme con los jóvenes revolucionarios egipcios en la plaza de Tahrir de El Cairo; y hace unas pocas semanas, conversé en Nueva York con los manifestantes del movimiento Ocupar Wall Street (OWS). Hay una misma idea que se repite en todos los casos, y que el movimiento OWS expresa en una frase muy sencilla: "Somos el 99%".



Este eslogan remite al título de un artículo que publiqué hace poco. El artículo se titula el 1%, por el 1% y para el 1%, y en él describo el enorme aumento de la desigualdad en Estados Unidos: el 1% de la población controla más del 40% de la riqueza y recibe más del 20% de los ingresos. Y los miembros de este selecto estrato no siempre reciben estas generosas gratificaciones porque hayan contribuido más a la sociedad (esta justificación de la desigualdad quedó totalmente vaciada de sentido a la vista de las bonificaciones y de los rescates); sino que, a menudo, las reciben porque, hablando mal y pronto, son exitosos (y en ocasiones corruptos) buscadores de rentas.



No voy a negar que dentro de ese 1% hay algunas personas que dieron mucho de sí. De hecho, los beneficios sociales de muchas innovaciones reales (por contraposición a los novedosos "productos" financieros que terminaron provocando un desastre en la economía mundial) suelen superar con creces lo que reciben por ellas sus creadores.



Pero, en todo el mundo, la influencia política y las prácticas anticompetitivas (que a menudo se sostienen gracias a la política) fueron un factor central del aumento de la desigualdad económica. Una tendencia reforzada por sistemas tributarios en los que un multimillonario como Warren Buffett paga menos impuestos que su secretaria (como porcentaje de sus respectivos ingresos), o donde los especuladores que contribuyeron a colapsar la economía global tributan a tasas menores que quienes ganan sus ingresos trabajando.



Se han publicado en estos últimos años diversas investigaciones que muestran lo importantes que son las ideas de justicia y lo arraigadas que están en las personas. Los manifestantes de España y de otros países tienen derecho a estar indignados: tenemos un sistema donde a los banqueros se los rescató, y a sus víctimas se las abandonó para que se las arreglen como puedan. Para peor, los banqueros están otra vez en sus escritorios, ganando bonificaciones que superan lo que la mayoría de los trabajadores esperan ganar en toda una vida, mientras que muchos jóvenes que estudiaron con esfuerzo y respetaron todas las reglas ahora están sin perspectivas de encontrar un empleo gratificante.



El aumento de la desigualdad es producto de una espiral viciosa: los ricos rentistas usan su riqueza para impulsar leyes que protegen y aumentan su riqueza (y su influencia). En la famosa sentencia del caso Citizens United, la Corte Suprema de Estados Unidos dio a las corporaciones rienda suelta para influir con su dinero en el rumbo de la política. Pero mientras los ricos pueden usar sus fortunas para hacer oír sus opiniones, en la protesta callejera la policía no me dejó usar un megáfono para dirigirme a los manifestantes del OWS.



A nadie se le escapó este contraste: por un lado, una democracia hiperregulada, por el otro, la banca desregulada. Pero los manifestantes son ingeniosos: para que todos pudieran oírme, la multitud repetía lo que yo decía; y para no interrumpir con aplausos este "diálogo", expresaban su acuerdo haciendo gestos elocuentes con las manos.



Tienen razón los manifestantes cuando dicen que algo está mal en nuestro "sistema". En todas partes del mundo tenemos recursos subutilizados (personas que desean trabajar, máquinas ociosas, edificios vacíos) y enormes necesidades insatisfechas: combatir la pobreza, fomentar el desarrollo, readaptar la economía para enfrentar el calentamiento global (y esta lista es incompleta). En Estados Unidos, en los últimos años se ejecutaron más de siete millones de hipotecas, y ahora tenemos hogares vacíos y personas sin hogar.



Una crítica que se les hace a los manifestantes es que no tienen un programa. Pero eso supone olvidar cuál es el sentido de los movimientos de protesta. Son ellos una expresión de frustración con el proceso electoral. Son una alarma.



Las protestas globalifóbicas de 1999 en Seattle, en lo que estaba previsto como la inauguración de una nueva ronda de conversaciones comerciales, llamaron la atención sobre las fallas de la globalización y de las instituciones y los acuerdos internacionales que la gobiernan. Cuando los medios de prensa examinaron las reclamaciones de los manifestantes, vieron que contenían mucho más que una pizca de verdad. Las negociaciones comerciales subsiguientes fueron diferentes (al menos en principio, se dio por sentado que serían una ronda de desarrollo y que buscarían compensar algunas de las deficiencias señaladas por los manifestantes) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) encaró después de eso algunas reformas significativas.



Es similar a lo que ocurrió en la década de 1960, cuando en Estados Unidos los manifestantes por los derechos civiles llamaron la atención sobre un racismo omnipresente e institucionalizado en la sociedad estadounidense. Aunque todavía no nos hemos librado de esa herencia, la elección del presidente Barack Obama muestra hasta qué punto esas protestas fueron capaces de cambiar Estados Unidos.



En un nivel básico, los manifestantes actuales piden muy poco: oportunidades para emplear sus habilidades, el derecho a un trabajo decente a cambio de un salario decente, una economía y una sociedad más justas. Sus esperanzas son evolucionarias, no revolucionarias. Pero en un nivel más amplio, están pidiendo mucho: una democracia donde lo que importe sean las personas en vez del dinero, y un mercado que cumpla con lo que se espera de él.



Ambos objetivos están vinculados: ya hemos visto cómo la desregulación de los mercados lleva a crisis económicas y políticas. Los mercados solo funcionan como es debido cuando lo hacen dentro de un marco adecuado de regulaciones públicas; y ese marco solamente puede construirse en una democracia que refleje los intereses de todos, no los intereses del 1%. El mejor Gobierno que el dinero puede comprar ya no es suficiente.



Joseph E. Stiglitz, Universidad de Columbia, premio Nobel de Economía y autor del libro Caída libre: Estados Unidos, el libre mercado y el hundimiento de la economía mundial. Copyright: Project Syndicate, 2011. Traducción de Esteban Flamini. (Cortesía de Alejandro Moliné)



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Europeizar Europa






¿Podra Europa convertirse en un solo Estado?



Por JOSCHKA FISCHER, 6/11/2011



La eurozona se encuentra en el vórtice de la crisis financiera global, porque solo allí, en el ámbito de la segunda moneda más importante después del dólar, la crisis golpeó una "estructura" débil en lugar de un Estado con poder real. Una estructura que está dilapidando la confianza de los ciudadanos y los mercados en su capacidad de resolver conflictos, al tiempo que empuja el sistema financiero internacional al borde del desastre.



Si no se evoluciona de la actual confederación hacia una federación, la eurozona se desintegrará
En otras palabras, la crisis financiera actual refleja una crisis política de la eurozona que pone en cuestión la existencia misma del proyecto europeo. Si fracasa la unión monetaria europea, no quedará mucho del mercado común ni de las instituciones y tratados europeos. Tendríamos que tirar por la borda seis décadas de exitosa integración europea, con consecuencias desconocidas.
Este fracaso coincidiría con el surgimiento de un nuevo orden mundial y el fin de dos siglos de predominio occidental. El poder y la riqueza se están desplazando al este de Asia y otros países emergentes, mientras que Estados Unidos estará ocupado con sus propios problemas y cambiando su foco de atención desde el Atlántico hacia el Pacífico. Si los europeos no abordan sus intereses ahora, nadie lo hará por ellos.



El problema de Europa no es lo que sucedió, sino lo que no se hizo: la creación de un gobierno europeo común.


A principios de la década de 1990, cuando la mayoría de los Estados miembros de la Unión Europea decidieron formar una unión monetaria con una moneda y un banco central comunes, la idea de un gobierno central carecía de apoyo. Como resultado, se pospuso esa fase de construcción de la unión monetaria, dejando un imponente edificio que carecía de cimientos sólidos para asegurar estabilidad en tiempos de crisis. La soberanía monetaria se convirtió en una causa común, pero el poder necesario para ejercerla se mantuvo en las capitales nacionales.
En esos años se creía que bastaba con formalizar reglas: la imposición de límites obligatorios sobre el déficit, la deuda y la inflación. Pero este fundamento normativo resultó ser una ilusión: los principios siempre deben contar con poder que los respalde, de lo contrario no pueden resistir la prueba de la realidad.



La eurozona, una confederación de Estados soberanos con moneda, principios y mecanismos comunes, hoy no está pasando la prueba. Incapaz de responder con decisión a una crisis, está perdiendo la confianza, que es el activo más importante de toda moneda. A menos que el poder político de Europa se europeíce a través de la evolución de la actual confederación hacia una federación, la eurozona -y la UE en su conjunto- se desintegrará. Los costes políticos, económicos y financieros de la renacionalización serían enormes; en todo el mundo se teme, con razón, el colapso de la Unión Europea.



Por el contrario, si se da respuesta ahora al déficit político de la unión monetaria, antes que nada mediante la creación de una unión fiscal (con presupuesto y obligaciones comunes), será posible una federación política real. Y, seamos claros: nada menos que unos Estados Unidos de Europa tendrían la fuerza necesaria para evitar el desastre en ciernes.



Nos guste o no, la eurozona tendrá que actuar como vanguardia de la Unión Europea, porque la UE en su conjunto, con sus 27 Estados miembros, no querrá ni será capaz de acelerar la unificación política. Por desgracia, sencillamente no se podría lograr el apoyo unánime a los cambios a los que habrá que someter los tratados de la UE. Entonces, ¿qué se debe hacer?



Los europeos dieron pasos importantes hacia la integración fuera del ámbito de los tratados de la UE (pero muy en el espíritu europeo), cuando accedieron a abrir sus fronteras con el llamado Acuerdo de Schengen (hoy parte de los tratados de la UE). Basándose en esa experiencia exitosa, la eurozona debe evitar el pecado original de la UE de crear una estructura supranacional que carezca de legitimación democrática.



La eurozona necesita un gobierno que, tal y como están las cosas, solo puede consistir en los respectivos jefes de Estado y de Gobierno, algo que ya ha comenzado. Y, porque no puede haber unión fiscal sin una política presupuestaria común, no se puede decidir nada sin los Parlamentos nacionales. Esto significa que es indispensable una Cámara Europea, integrada por líderes de los Parlamentos nacionales.



En un principio, tal cámara puede ser un órgano consultivo en un contexto en que los Parlamentos nacionales mantengan sus competencias; más adelante, teniendo como base un tratado intergubernamental, debe convertirse en una verdadera institución parlamentaria de control y toma de decisiones, integrada por miembros delegados de los Parlamentos nacionales. Por supuesto, ya que un tratado de este tipo significaría una amplia transferencia de soberanía a las instituciones intergubernamentales europeas, sería necesaria su legitimación popular directa mediante referendos en todos los Estados miembros, entre ellos (y especialmente), Alemania.
Nada de esto aborda asuntos importantes, como las políticas comunes para garantizar la estabilidad económica y promover el crecimiento. Pero, si algo hemos aprendido de la crisis actual, es que estos temas ni siquiera se pueden encuadrar a menos y hasta que la eurozona posea un marco institucional confiable, con una base sólida que consista en un verdadero gobierno, un control parlamentario eficaz y genuina legitimación democrática.



Joschka Fischer, ex-ministro de Asuntos Exteriores y vicecanciller de Alemania (1998-2005), líder del Partido Verde Alemán. © Project Syndicate/Institute for Human Sciences, 2011. Traducido del inglés por David Meléndez Tormen. (Cortesía de Alejandro Moliné)



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Maneras de vivir: Una vida que merezca ser llamada vida





Un hombre tetraplejico valiendose por si mismo



"Las personas con este tipo de problemas son capaces de construirse una existencia digna"



Por ROSA MONTERO www.rosa-montero.com, ELPAIS.com, Sociedad, El País semanal, 30/10/2011



Hoy voy a hablar de un puñado de guerreros. De héroes y heroínas tenaces y discretos con los que convivimos sin apenas darnos cuenta de que están ahí. Como nuestra sociedad convencional y cobarde nos tiene hambrientos de épica, cuando vamos al cine los ojos nos hacen chiribitas viendo La guerra de las galaxias y otras películas de superhéroes pueriles, pero curiosamente no advertimos que hay batallas mucho más grandiosas y difíciles que se están librando en la puerta de enfrente. De hecho, hacemos todo lo posible por no enterarnos. Estoy hablando de la diversidad funcional; es decir, de aquellas personas que, por razones distintas (discapacidad intelectual, parálisis musculares o cerebrales, etcétera), están de alguna manera limitadas en su funcionamiento. Pero lo verdaderamente trágico es que a esas condiciones físicas, la sociedad añade un encierro mucho más difícil de superar: el aislamiento total de la persona, su desaparición de nuestra vida. No queremos ni cruzarnos con ellos. Ah, cuánto nos incomoda la visión de un tetrapléjico, y aún peor la de un paralítico cerebral. Con falsa compasión, con paternalista condescendencia, si topamos con alguien así en un sitio público, solemos mantener la línea de nuestra mirada por encima de la silla de ruedas, como si no estuvieran. Es fácil hacerlo. Quedan por debajo.



"Yo soy una persona con diversidad funcional, concretamente tetraplejia, y lo que verdaderamente sufro es la continua discriminación, bien sea tosca o sutil, a la que nos somete la sociedad. Hoy por hoy vivo en mi casa, sujeto a un arresto domiciliario (con la ayuda a domicilio que me proporciona la Ley de Dependencia), como paso previo a un encarcelamiento mayor: la residencia". Esto me lo dijo un lector en una carta hace algunos meses. Se llama Miguel Rueda y es uno de los guerreros a los que me refería. Miguel, que incluso rechaza que se use, como yo estoy haciendo, el adjetivo "heroico" ("somos considerados héroes o parias y nosotros sólo queremos ser personas"), pertenece al Foro de Vida Independiente, que lucha por una existencia no segregada y no encerrada para la gente con limitaciones funcionales. Por una vida con igualdad de oportunidades.



Porque esa vida es posible. Las personas con este tipo de problemas son capaces de construirse una existencia independiente y digna, siempre y cuando la sociedad no les aparque en esas tétricas cárceles terminales que muy a menudo son las residencias (por cierto: en los últimos tres años, dieciséis asilados han perdido la vida en España a manos de sus cuidadores, por asesinato o por descuido homicida). Te voy a hablar de algunos casos: de Sandra Mosquera Paredes, que tiene parálisis cerebral y que, a fuerza de disciplina, heroica entereza y prodigioso empeño, ha conseguido salir de la silla de ruedas, caminar y ser casi totalmente autónoma. Con poco más de veinte años, está terminando de estudiar su segunda carrera en la Universidad de La Coruña (Educación Social y Psicopedagogía). Hay un relato estremecedor de Sandra titulado Una vida diferente en el que narra su lucha: en ocasiones, explica el cuento, la niña sólo quería morirse. Pero en otros momentos "veía la parálisis cerebral como un gran don, y, aunque parezca mentira, se lo pensaría mucho si le propusieran volver atrás: nacer normal y no recordar nada de lo que había aprendido". Sandra escribió esto con dieciséis años: son guerreros precoces. No tienen más remedio.



Las mismas limitaciones físicas muestra María Pilar Martínez Barca, de 49 años. María Pilar no ha podido abandonar la silla de ruedas, pero sin levantarse de ella se ha hecho doctora en Filología Hispánica, poeta con una amplísima obra publicada, crítica literaria, colaboradora habitual en la prensa aragonesa (es de Zaragoza) y nacional. Ahora está escribiendo su primera novela, de la que he podido leer apenas una pizca: es un texto magnífico. También José Fortuny, de quien ya he hablado varias veces, es un escritor impresionante. José tiene una enfermedad degenerativa, atrofia muscular espinal, que lo está paralizando poco a poco (tiene que escribir con un programa de voz). Hace años publicó un libro deslumbrante en el que cuenta su pelea sobrehumana (Diálogos con Áxel, Ediciones de la Tempestad/Círculo de Lectores, Barcelona) y acaba de terminar su primera novela, una sátira terrible y divertida, para la que está buscando editor.



Hay muchos guerreros más, héroes anónimos capaces de proezas increíbles siempre que la sociedad no se lo impida aplicándoles una política asistencialista próxima al campo de concentración. Una lectora, Rita Álvarez, directora de un Centro de Diversidad Funcional en Tenerife, me cuenta que sus campeones, como ella los llama, y desde luego lo son, han constituido una asociación llamada ASLA (Asociación sin Límites de Accesibilidad) que está elaborando un inventario de las barreras de accesibilidad para la discapacidad intelectual, y que reclaman tutores de empleo y pisos en alquiler compartidos. Reclaman, en fin, una vida que merezca ser llamada vida. No es una utopía: pueden tenerla. Pero, para conseguirlo, lo primero que tenemos que hacer es atrevernos a mirarlos. (Cortesía de Judit de la Rosa)



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“Banished to the Homeland: Dominican Deportees and Their Stories of Exile”, de David Brotherton y Luis Barrios











Portada del libro puesto en circulacion la semana pasada en Nueva York



La Reforma de Inmigración de 1996 estadounidense ha dejado como resultado la deportación forzosa de más de treinta mil dominicanos/as de los Estados Unidos, con muy poca protesta o hasta casi invisible esta realidad para el público. Por espacio de siete años el Dr. David C. Brotherton y el Dr. Luis Barrios capturan la experiencia de emigración, encarcelamiento, destierro, y repatriación de miles de deportados/as dominicanos/as desde Estados Unidos hacia la República Dominicana. Colmado de historias fascinantes e investigación etnográfica crítica poco común, el libro Banished to the Homeland (Desterrados/as a la Patria) relaciona el viaje de la persona deportada moderna con estudios teóricos más amplios de transnacionalismo, asimilación, y control social, exponiendo la nueva realidad peligrosa creada por políticas draconianas contemporáneas de inmigración.0





El Dr. Brotherton y el Dr. Barrios concluyen diciendo que un proceso simultáneo de inclusión cultural y exclusión socioeconómica es la mejor manera de explicar la trayectoria de emigración, establecimiento y rechazo. Esta realidad marca en el comportamiento de las personas deportadas los efectos contradictorios de dependencia y colonialismo que empate seductoramente el capitalismo tipificado por el “sueño Americano” contra las necesidades materiales de vida de la persona inmigrante; los intereses de unos procesos de seguridad de la elite contra los deseos de trabajadores/as inmigrantes y familias que persiguen tener éxito; y las aspiraciones de la comunidad Latina en contraste con las realidades políticas de quienes preparan leyes de inmigración y de crímenes, las cuales tienden a perjudicar a las poblaciones pobres y vulnerables.






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Un ambicioso túnel ferroviario unirá a EE.UU. y Rusia





La idea original es del Zar Nicolas II de Rusia en 1905



Viernes, 4 de noviembre de 2011






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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1925).