martes, enero 24, 2012

Noticias del Frente Historiografico 111





La mayor manifestación de protesta online en la historia de la Red (extracto)
El día que Internet rugió




Por Amy Goodman, Democracy Now!, 21-01-2012

El miércoles 18 de enero tuvo lugar la mayor manifestación de protesta online en la historia de Internet. Hubo un “apagón” de sitios web, en protesta contra proyectos de ley presentados en la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos que podrían transformar profundamente a Internet. Los dos proyectos presentados, SOPA en la Cámara de Representantes y PIPA en el Senado, aparentemente pretenden poner fin a la piratería de material con copyright en Internet realizada a través de sitios web alojados fuera de Estados Unidos. Quienes se oponen a los proyectos (Google, Wikipedia, the Internet Archive, Tumblr y Twitter), sostienen que limitarían la innovación y la inversión. El gobierno de Obama ha manifestado algo de oposición a estas leyes, pero como muchos de sus seguidores aprendieron con dolor, lo que el Presidente Obama cuestiona un día, lo convierte en ley al día siguiente.

En primer lugar, los conceptos básicos. SOPA (Ley de Cese a la Piratería) en Internet y PIPA (Ley de Protección de la Propiedad Intelectual). SOPA permitiría a los titulares de derechos de autor entablar una demanda ante la fiscalía general de Estados Unidos contra cualquier sitio web extranjero que según ellos “comete o permite cometer violaciones penales” de las leyes de derechos de autor. La Ley SOPA permitiría a la industria cinematográfica, entablar una amplia serie de demandas para que proveedores de servicios de Internet bloqueen el acceso a los sitios de los presuntos infractores, y hasta para que se impida establecer vínculos hacia esos sitios web. La ley prohibiría además que las agencias de publicidad por Internet efectúen pagos a sitios web acusados de cometer violaciones de los derechos de autor.

La Ley SOPA podría dar lugar a la clausura de sitios web abiertos y de uso público como YouTube, si uno de sus millones de usuarios fuera acusado de violar un derecho de autor estadounidense. Como dice David Drummond, de Google: "Solo el año pasado, dimos aviso de incumplimiento de derechos de autor a más de cinco millones de sitios web”. Y agrega: “PIPA y SOPA van a censurar la red, pondrán en riesgo el historial de innovación y creación de fuentes de trabajo de nuestra industria, y no pondrán fin a la piratería.”

Corynne McSherry, de EFF.org, dijo: “Estos proyectos de ley proponen otorgar nuevos poderes al gobierno y a los actores privados para que creen listas negras de sitios web, para obligar a los proveedores de servicios de Internet a impedir el acceso a esos sitios”.
Según ella, estos proyectos son creación de la industria del entretenimiento y de “producción de contenidos”: “La Ley SOPA fue negociada sin consulta alguna al sector tecnológico”. La exclusión del sector tecnológico generó alarma no sólo entre los ejecutivos de Silicon Valley, sino también entre los conservadores como el Congresista republicano de Utah, Jason Chaffetz, uno de los preferidos del Tea Party. Chaffetz dijo: “Vamos a reconfigurar Internet y cómo va a funcionar en adelante sin consultarles a los nerds.”

Uno de los promotores de la Ley PIPA, Patrick Leahy, senador demócrata de Vermont, dijo: “Mucho de lo que se ha dicho [sobre PIPA ] es simplemente erróneo y parece que pretende sembrar temor y preocupación en vez de esclarecer o alentar soluciones viables.”

El enojo de Leahy suena asombrosamente parecido al de su ex colega del Senado, Christopher Dodd, presidente y director general de Motion Picture Association of America, uno de los principales impulsores de las leyes SOPA y PIPA. Dodd dijo: “Es peligroso y problemático cuando las plataformas que sirven de portales a la información tergiversan intencionalmente los hechos con el objetivo de incitar a sus usuarios para, en realidad, favorecer sus intereses corporativos".

McSherry afirmó: “Internet está hablando ahora. La gente se está poniendo de pie y diciendo: ‘No toquen la infraestructura básica de Internet. No lo vamos a tolerar.’”


Al mismo tiempo, los legisladores comenzaron a retirar su apoyo a estos proyectos de ley. Internet rugió y los políticos escucharon, algo que nos remite al levantamiento popular de 2003 contra la concentración de la propiedad de los medios propuesta por el entonces presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones, Michael Powell. La información es el sustento de la democracia y el pueblo no va a quedarse sentado mirando cómo intereses adinerados le impiden acceder a ella.

En el noticiero Democracy Now, Jimmy Wales, cofundador de Wikipedia, explicó: “Estos proyectos están muy mal redactados. Está muy bien hablar de la necesidad de hallar algún tipo de solución a las conductas delictivas en Internet. Pero no está bien establecer un régimen de censura en respuesta a ello. Es necesario repensar todo el tema de manera que la libertad de expresión se ubique al frente y como tema central.”

Cuando los usuarios de Internet visitaban Wikipedia.org, en la sección en inglés hallaban este mensaje:

"Imagínense un mundo sin libertad de conocimiento. En este momento, el Congreso de Estados Unidos se encuentra debatiendo proyectos de ley que podrían perjudicar profundamente a la Internet libre y abierta."

En un mundo con revoluciones recientes impulsadas desde Internet, parece que los políticos estadounidenses están comprendiendo el mensaje.


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El cierre de Megaupload inflama la guerra en la red (extracto)





Por Jesús Miguel Marcos, Público, 22 01 12

El cierre de Megaupload y la detención de sus principales responsables por orden del FBI han provocado una escalada de la guerra en internet de dimensiones planetarias y consecuencias desconocidas.


Las autoridades estadounidenses han ido un paso más allá en la batalla contra las descargas piratas, lanzando una furiosa ofensiva contra un frente que hasta hoy permanecía intocable: los servicios de almacenamiento de archivos.

Y a medidas drásticas, respuestas contundentes. El ataque de Anonymous durante la madrugada de ayer viernes dejó temblando la red de redes: cayeron, entre otros, la página del FBI, la del Departamento de Justicia y la de Universal, que había demandado a Megaupload. Desde su cuenta de Twitter, Anonymous declaró: “Lanzamos nuestro ataque más grande hasta ahora contra sitios del gobierno y la industria de la música. ¿El FBI se creyó que no iba a haber consecuencias por lo que han hecho? Deberían haber esperado nuestra respuesta”.

Mientras tanto, Kim Schmitz, fundador de Megaupload, pasó su primera noche entre rejas. Amenazado con una pena de 50 años de prisión por blanqueo de dinero, violación de los derechos de autor y creación de una conspiración empresarial delictiva, quizás esté lamentando no haber protegido con más celo sus despilfarros.

El golpe a Megaupload inaugura una nueva era en la guerra entre los defensores de los derechos de autor y la resistencia por una red libre de la censura.


Francisco George, del Partido Pirata, dijo: “Nosotros no defendemos Megaupload, pero nos preocupan las personas que legalmente utilizaban el servicio para fines personales y profesionales”. Una empresa de aplicaciones para iPhone y la agrupación Democracia Real Ya denunciaban ayer que guardan en Megaupload documentos internos. “Sus datos y su integridad peligran”, alerta George.

Como probablemente el FBI no tuvo en cuenta que estaba jugando con el trabajo y la intimidad de 15 millones de personas, la asociación española de defensa de los consumidores Facua ha tenido que salir en defensa de los damnificados. “La protección de la propiedad intelectual no puede llevarse al extremo de crear un Estado policial del copyright en el que los usuarios se encuentren sometidos a un Gran Hermano que pisotee derechos tan básicos como la intimidad, la privacidad y el secreto de las comunicaciones”, advirtió la asociación.

Facua anunció que los usuarios tienen derecho a recuperar sus contenidos personales, por lo que pidió “al Gobierno de España que actúe en defensa de los intereses de los ciudadanos españoles y reclame al Gobierno de EEUU que adopte las medidas necesarias para garantizar la recuperación de sus archivos privados”.

Por su parte, el presidente de Promusicae, Antonio Guisasola, defendiendo los intereses de la industria discográfica, se alegraba del cierre del “gran monstruo del almacenamiento”.
Cerraba Megaupload y a la media hora se publicaba una noticia con una ristra de otros 20 servicios similares, lo que despertaba las dudas sobre la eficacia de este tipo de operaciones.
Otro peligro que se desprende de la operación del FBI es la desconfianza que provocará en el usuario albergar archivos en la nube. Según muchos expertos, esto podría tener un efecto disuasorio para las start-ups que quieren desarrollar su negocio online.


El debate fue ayer masivo y no sólo en internet. Megaupload pasaba de ser la página más famosa de descarga a una especie de cuarto país del Eje del Mal.

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Los peligros de 2012



Por Joseph E. Stiglitz

El año 2011 se recordará como el momento en el que muchos ciudadanos estadounidenses, siempre optimistas, comenzaron a abandonar toda esperanza. El presidente John F. Kennedy dijo una vez que una marea ascendiente hace subir todos los botes. Pero ahora, en la marea descendiente, los que están en EEUU comienzan a ver no solo que los que tienen mástiles más altos han subido más todavía, sino también que después muchos de los botes pequeños han resultado despedazados.

En ese breve momento, cuando la marea ascendiente todavía iba creciendo, millones de personas creyeron que tendrían una buena probabilidad de realizar el “Sueño Estadounidense”. Ahora esos sueños siguen disminuyendo. En 2011, los ahorros de los que habían perdido sus empleos en 2008 o 2009 se gastaron. Los cheques del desempleo se acabaron. Los titulares que anunciaban nuevos empleos –todavía insuficientes para corresponder a la cantidad de los que normalmente se hubieran sumado a la fuerza laboral– tenían poco significado para los de 50 años, con pocas esperanzas de volver a encontrar un puesto de trabajo.


Por cierto, las personas de mediana edad que pensaban que sólo estarían desempleados unos meses ahora se dan cuenta de que en realidad los jubilaron a la fuerza. Los jóvenes que se graduaron en las universidades gracias a miles de dólares de deuda educacional no pueden encontrar empleo. La gente que se había mudado a casas de amigos y parientes ahora carece de vivienda. Las casas compradas durante el auge de la propiedad todavía están en el mercado o se han vendido con pérdidas. Más de siete millones de familias en EEUU han perdido sus casas.
Las lóbregas entrañas del auge financiero de la década anterior también han salido plenamente a la luz en Europa. El entramado de Grecia y la devoción por la austeridad de los gobiernos nacionales empezó a cobrarse muchas víctimas el año pasado. El contagio se propagó a Italia. El desempleo en España, que había sido de cerca de un 20% desde el comienzo de la recesión, aumentó aún más. Lo impensable –el fin del euro– comenzó a parecer una posibilidad real.

El año 2012 será todavía peor. Es posible, claro está, que EEUU solucione sus problemas políticos y termine adoptando las medidas de estímulo que necesita para reducir el desempleo al 6-7% (la tasa anterior a la crisis del 4-5% es demasiado baja para esperarla).

Pero esto es tan poco probable como que Europa descubra que la austeridad por sí sola resuelva sus problemas. Al contrario, la austeridad solo exacerbará la ralentización económica. Sin crecimiento, la crisis de la deuda –y la crisis del euro– solo empeorarán. Y la prolongada crisis que comenzó con el colapso de la burbuja de la vivienda en 2007 y la consecuente recesión continuarán.


Además, es posible que los principales países emergentes, que navegaron exitosamente a través de las tormentas de 2008 y 2009, no logren capear con el mismo éxito los problemas que amenazan en el horizonte. El crecimiento de Brasil ya se ha atascado, dando alas a la ansiedad entre sus vecinos de Latinoamérica.

Mientras tanto, los problemas a largo plazo –incluidos el cambio climático y otras amenazas medioambientales y la creciente desigualdad en la mayoría de los países de todo el mundo– no han desaparecido. Algunos han empeorado. Por ejemplo, el alto desempleo ha llevado a la reducción de salarios y al aumento de la pobreza.


La buena noticia es que el enfrentamiento de esos problemas a largo plazo podría ayudar realmente a solucionar los problemas a corto plazo. El aumento de la inversión para acondicionar a la economía al calentamiento global ayudaría a estimular la actividad económica, el crecimiento y la creación de empleo. Una tributación más progresiva, redistribuyendo efectivamente los ingresos de arriba al medio y hacia abajo, reduciría simultáneamente la desigualdad y aumentaría el empleo al estimular la demanda total. Los impuestos más altos en la cumbre podrían generar ingresos necesarios para la inversión pública y para suministrar una cierta protección social a los de abajo, incluidos los desocupados.

Incluso sin aumentar el déficit fiscal, semejantes aumentos de impuestos y gastos en un “presupuesto equilibrado” reducirían el desempleo y aumentarían la producción. La preocupación, sin embargo, es que la política y la ideología a ambos lados del Atlántico, pero especialmente en EEUU, no permiten que nada de esto ocurra. La fijación en el déficit inducirá a recortes de los gastos sociales, empeorando la desigualdad. De la misma manera, la continua atracción de la economía basada en la oferta, a pesar de toda la evidencia en contra (especialmente en un período de alto desempleo), impedirá el aumento de impuestos en la cumbre.

Antes de la crisis hubo un reajuste del poder económico, de hecho la corrección de una anomalía histórica de 200 años, en la cual la parte de Asia en el PIB global cayó en un momento de casi el 50% a menos de un 10%. El pragmático compromiso con el crecimiento que se ve en Asia y en otros mercados emergentes está actualmente en contraste con las políticas descaminadas de Occidente que, impulsadas por una combinación de ideología y de intereses creados, casi parece reflejar un compromiso para no crecer.

Como resultado, es probable que el reajuste económico global se acelere, ocasionando casi inevitablemente tensiones políticas. Con todos los problemas que enfrenta la economía global, tendremos suerte si esas tensiones no comienzan a manifestarse en los próximos doce meses.
Joseph E. Stiglitz es profesor de la Universidad de Columbia, premio Nobel de Economía, y autor de Freefall: Free Markets and the Sinking of the Global Economy.


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Las cosas están mal, pero en el mejor momento para ser cambiadas




Por Jorge Dobner, En Positivo, 20 01 12

La crisis no es económica. Es moral.

Es el reflejo de la ética corrompida. Y ha puesto de manifiesto lo que la raza humana debe corregir: la avaricia. Que para esta ocasión también ha roto el saco. La debacle estaba anunciada. Desde hacía, por lo menos, 30 años.

Sin embargo, los economistas que la temían no fueron escuchados. Ni por los políticos ni por los medios. La burbuja se fue hinchando, alcanzando niveles de insostenible tamaño hasta que explotó y arremetió contra el mundo entero. Las consecuencias inmediatas en menos de un año llevaron a más de 50 millones de seres humanos a vivir por debajo de la línea de la pobreza, 30 millones a perder sus trabajos y otros tantos a despedirse de sus ahorros de toda la vida y sus casas. Un agujero profundo que acabó de romper el contrato social y provocó daños en una sociedad que tardará años en recuperar la total normalidad.

La crisis de 2007 – 2011 es una de esas típicas tempestades que sólo se ven un par de veces en la vida y que sirven para purgar los excesos de lo que ha crecido sin medida.
Solo que no se entendió bien el mensaje y a la cultura financiera, de por sí insaciable, le pasó lo impensable: se empachó. Socialización de las pérdidas, privatización de los beneficios. Regla número uno de la economía del sistema.

Dinero llamó dinero, hasta convertirse en un fin en sí mismo. Y los maleantes que dieron alas a este enfermizo sistema siguieron escuchando el latido de su corazón que ya sólo se mantendrá vivo para enriquecer sin límite su portador.

Algunos consideran esta crisis como el hundimiento del sistema que hemos creado. Sin embargo, nosotros lo vemos como el punto óptimo para renacer. Para reinventarnos. Y para trazar un camino de éxito que nos lleve al triunfo de la humanidad.

Estamos ante un momento histórico de trascendencia. Un punto de inflexión en el devenir humano excitante. Hoy por hoy, las cosas andan mal pero están en el mejor momento para ser cambiadas. Y lo mejor, es que nosotros vamos a ser sus protagonistas.

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El Partido Humanista lanza la campaña “Si quieres un mundo nuevo, desarma el sistema”



PHI, www.partidohumanistainternacional.org, 22 de Enero, 2012

Coincidiendo con el comienzo de la Conferencia sobre Desarme en Ginebra el 23 de enero, el Partido Humanista lanzó la campaña “Si quieres un mundo nuevo, Desarma el sistema”, a través de la cual pretende denunciar y crear conciencia respecto al peligro del armamento nuclear y la carrera armamentística.


El lanzamiento de la campaña consistió en la visita, a las 12 de la mañana del lunes, al Congreso de los Diputados en Madrid, para devolver un “misil” que pretende instalarse en suelo español –el llamado escudo antimisiles de Rota- y que la gente no quiere. Por la tarde, los humanistas realizaron una actividad lúdica en las plazas de más de 10 ciudades del territorio español, para difundir los objetivos y reclamos de la campaña:

• Desmantelar los arsenales nucleares.
• Desarme progresivo y proporcional de armamento convencional.
• No al escudo antimisiles en Rota.
• Retirada de las tropas españolas de cualquier territorio ocupado.
• Renuncia a la guerra como método para resolver conflictos.
• Salida de España de la OTAN.


En un mundo donde el dinero es el valor central, la guerra es un gran negocio. Es la cara más cruel de un sistema que se sustenta en la violencia y obtiene beneficios económicos a costa del sufrimiento humano.

Las múltiples ramificaciones de la industria militar, así como la banca y los gobiernos forman parte de este juego monstruoso que nos afecta a todos. Mediante el discurso de la creación de puestos de trabajo, la promesa de seguridad o los compromisos con supuestos aliados internacionales, los gobiernos chantajean a las poblaciones. Ante este aparente beneficio, muchos miran hacia otro lado, convirtiéndose con su pasividad en partícipes de la inmoral maquinaria del sistema.


Sin embargo, sea cual sea la situación económica, no haremos cualquier cosa por dinero.
Desarmar el sistema no sólo significa parar la principal fábrica de sufrimiento: también significa cambiar el sistema de valores. Trabajar por el desarme tiene sentido personal porque pone por delante la propia coherencia personal que se niega a ser cómplice de la violencia; y tiene sentido social porque cambia su dirección destructiva.

Un pueblo que se niega a participar en este negocio está desarmando el sistema de raíz. Esa elección modificará muchas otras acciones hacia la generosidad y la no-violencia. Y un mundo nuevo empezará a surgir.

La esperanza de este mundo nuevo está en las manos de las mujeres y hombres valientes.


Ayer día 23 de enero se reunió en Ginebra la Conferencia de Desarme de las Naciones Unidas. Esta Conferencia tiene por objetivo eliminar las armas de destrucción masiva.

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El secreto del "hombre más feliz del mundo"


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Planeta Tierra – Cuevas (BBC)



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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).