martes, febrero 14, 2012

Noticias del Frente Cibernetico 031


Inconcebible, inmoral y vergonzoso: la UASD recompensa el plagio y cancela a quién lo combate (extracto)



"Fue un poquito na'ma"


Por: Argelia Tejada Yangüela, Acento, 14 de febrero del 2012

El 8 de febrero del 2012 los periódicos dominicanos publicaron que el rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Mateo Aquino Febrillet, canceló al profesor Génove Gneco, Coordinador de la Oficina de No Plagio de Tesis en la UASD, por denunciar públicamente que tres altos dirigentes del PLD habían plagiado sus tesis de grado sin estar autorizado para investigarlos, ni para hablar en nombre de la UASD.

Febrillet expresó "desagravio" a los tres políticos implicados en la denuncia, Danilo Medina, candidato presidencial por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD); ingeniero Juan Temístocles Montás, ministro de Economía, Planificación y Desarrollo; y Félix Bautista, senador por la provincia de San Juan de la Maguana. La denuncia del profesor Gneco fue caracterizada por el rector de agresiva a los "prestigios profesionales" de los tres políticos.

En vez de investigar personalmente la supuesta acusación de fraude, o de nombrar una comisión independiente, el rector comete un acto insólito cancelando al profesor Génove Gneco. Éste tiene las mejores credenciales en República Dominicana para detectar plagios. No solamente es su ocupación y responsabilidad en la misma universidad que lo cancela, sino que los ha detectado en otras áreas no académicas rindiendo un gran servicio a la sociedad dominicana. Además, ha entrenado a los estudiantes de la UASD para reducir los plagios en tesis de grado y de post-grado a través de la auto-detección de fraudes con el uso del software diseñado para estos fines, y ha dado a conocer al mundo académico lo generalizado del plagio en todas las universidades del país.

El profesor Gneco realizó un estudio de 16 mil 433 tesis de grado y postgrado de los estudiantes que esperaban graduarse en el 2010. La muestra utilizada incluyó a 8 mil 545 (53%) tesis de estudiantes de la UASD y a 7 mil 888 (47%) tesis de las restantes universidades privadas. El hallazgo principal es alarmante: aproximadamente el 80% de las tesis fueron parcialmente o totalmente plagiadas. Además, quedó establecido que los plagios son cometidos por estudiantes tanto de la UASD como de universidades privadas (Jesús de la Rosa, Las Tesis de Grado. Periódico Hoy, 30 de marzo del 2010).


La entrevista del periodista Jesús de la Rosa al profesor Gneco y otra realizada por las periodistas Patria Vizcaíno y Mercedes Alonso el 17 de julio en el espacio ¿Qué pasa hoy? de DominicanosHoy.com revelaron que existen negocios "muy rentables" alrededor de los campos universitarios que ofertan a estudiantes finalistas tesis de grado a un costo de aproximadamente 20, 000 pesos y tesis de post-grado por 30 mil pesos. Gneco estima que el negocio del plagio mueve unos 500 millones de pesos, con profesionales dedicados a esta actividad y "complicidades" de profesores y algunas autoridades en todas las universidades, y percibe que sin la complicidad de las universidades el negocio no podría existir.

Los rectores de las principales universidades conocen el problema y admitieron los resultados del estudio. Adicionalmente, demandaron del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT) la puesta en práctica de una política para combatir el plagio, con sanciones para los estudiantes y profesores que participen del fraude. La revisión del portal del MESCYT, dirigido por la Ministra Maestra Ligia Amada Melo de Cardona, no aportó evidencias de que su ministerio haya asumido responsabilidad para evitar el plagio de tesis. Le requerí que lo asumiera y contratara al profesor Gneco para elaborar y aplicar la política en todas las universidades del país.
En conclusión, el plagio de tesis se ha convertido en la norma de la nación y en un mecanismo corruptor de la juventud. Gneco lo atribuye al fracaso del sistema educativo y a la ausencia de voluntad política para erradicarlo. Señaló durante las entrevistas las condiciones internas de las universidades que lo provocan, como son el abandono de la investigación, la titulación de profesionales sin habilidades para crear nuevos conocimientos, y la baja inversión del Estado en investigación.

En un recuento de políticos profesionales con tesis plagiadas que consiguen jugosas ganancias con contratos grado a grado, incluyendo al ingeniero que dirige la Oficina Supervisora de Obras Públicas, Gneco se pregunta, "si las personas que dirigen la nación tienen esos comportamientos, ¿qué podemos esperar de los alumnos?"

Las actuaciones de las instituciones e individuos en ambos países ocupan polos opuestos en la curva de posibilidades de reacciones ante el plagio. Mientras en Alemania una denuncia por Internet de que un Ministro y Diputado del partido oficialista obtuvo su título de Derecho con una tesis plagiada, activó a su universidad a investigar la denuncia y tomar la medida preventiva de despojarlo de su título. En República Dominicana el rector de la universidad no investiga ni niega los cargos provenientes de su propia universidad, sino que cancela al catedrático que denuncia el plagio y desagravia a los tres funcionarios acusados.


En Alemania una lluvia de cartas de educadores y estudiantes lograron que la Primera Ministra cambiara su postura inicial de apoyar al delincuente, y obligó a Guttenberg a renunciar de su investidura, permitiendo su sometimiento a la Fiscalía. En Republica Dominicana todavía no se ha dejado sentir la voz de la comunidad de universidades también envueltas en el escándalo de los plagios ni de la Ministra del MESCYT, Maestra Ligia Amada Melo de Cardona. Tampoco el estudiantado de la UASD ha asumido acciones para hacer que el rector renuncie y el profesor Gneco sea re-integrado a sus funciones.

En medio de tanta pusilanimidad, mediocridad, indiferencia, corrupción y complicidad, el único ejemplo digno de ser imitado es el del catedrático cancelado Génove Gneco.
Se espera que un rector universitario tenga conocimiento de los estatutos de la universidad que dirige y comprensión de lo que implica la violación a las leyes de autor, por una parte el robo de una propiedad intelectual y por otra la mentira de presentar un trabajo ajeno como propio. No se espera que rectores universitarios traicionen los métodos científicos y tomen decisiones contrarias a las evidencias presentadas ni tampoco que desfalquen el erario público aportando profesionales que engañan a la población con títulos inválidos, carecen del conocimiento que pregonan, y recurren a la delincuencia para obtener un título que les permita alcanzar privilegios económicos y políticos y posiciones de prestigio en la sociedad.


Aquino Febrillet al agredir a Génove Gneco ha agredido a toda la nación, enlodándola, empequeñeciéndola, y ahogándola más en el mar de corrupción que la envuelve. ¿Acaso la tolerancia de la corrupción por los partidos políticos dominicanos no está relacionada con la tolerancia al plagio en las universidades?

Para el conjunto de datos sobre el caso ver Culpable de plagio Karl-Guttenberg. Además perdió su título de Doctor. Alemania. http://www.plagiosos.com/index.php?module=newsmodule&action=view&id=90&src=@random4be38dd88d683, consultado el 11 de febrero, 2012.

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El malestar de la Democracia




POR MIGUEL TRIAS SAGNIER, Facultad de Derecho de ESADE

Todos sospechamos que preocupa más a Angela Merkel el resultado de las siguientes elecciones en un land que la realización de un proyecto europeo de largo alcance. Pero la sospecha no se proyecta solo sobre la discutida líder germana, sino que se extiende a toda la clase política de las democracias del mundo desarrollado. Los ciclos políticos son cortos y la prioridad de partido se impone. Con ello, la democracia, que parece por otra parte extenderse universalmente, se debilita en la valoración de los ciudadanos. ¿Por qué estos movimientos en apariencia contradictorios?

La duración de los ciclos políticos no es una novedad, ni en Europa ni en Estados Unidos. Pero sí lo es la pérdida del sentido de Estado y ello posiblemente vaya ligado a la pérdida del recuerdo de la guerra. Hagamos memoria en nuestras propias carnes. El éxito de la transición y el alto grado de consenso logrado en ella no serían explicables sin la convicción transversal de que, ante todo, había que evitar la reedición de la contienda civil. El episodio del 23-F de 1981 no hizo sino recordarnos en clave hobbesiana que el tema no era de laboratorio. Pero los políticos europeos actuales ven la guerra como un hecho histórico que no debe condicionar sus decisiones. En Estados Unidos, tan importante o más que las guerras mundiales fue la Guerra Fría, que le enfrentó al modelo soviético, generando un espíritu interpartidista unificador frente al enemigo de la nación. Pero esa guerra se ganó y el enemigo se convirtió a la fe capitalista.

Curiosamente, el triunfo del sistema, preconizado por algunos como el fin de la historia, conlleva su propia negación. Por un lado, podemos constatar que la democracia se ha ido imponiendo, no sólo por la convicción racional de que es el mejor sistema de organización social, sino también, porque se ha evidenciado como el sistema más fuerte. Ganó la II Guerra Mundial y ganó la Guerra Fría. Con tan contundentes credenciales, se ha abierto paso en los antiguos países comunistas, en Latinoamérica y progresivamente en grandes partes de Asia y África.


Los ciclos políticos son cortos y la prioridad de partido se impone

Pero al tiempo que la democracia parece generalizarse, en los países donde se halla más consolidada, afloran sus limitaciones y se desacreditan los políticos. Y al propio tiempo, emerge como potencia global un régimen despótico cuyo éxito económico y fortaleza financiera nos dejan sin argumentos. Aunque para lavar la conciencia occidental se concediera hace un año el Premio Nobel a un disidente, la realpolitik se impone y los líderes democráticos acuden serviles a pedir ayuda financiera a los mandatarios chinos, mientras a los líderes de opinión del liberalismo económico se les llena la boca de alabanzas hacia el éxito de su modelo.


Que la democracia no es el fin de la historia lo podemos comprobar en la propia historia. Los dos experimentos democráticos del mundo antiguo, Grecia y Roma, acabaron en sendos imperios. La historia no tiene por qué repetirse, pero lo que sí puede afirmarse con convicción es que la democracia sólo seguirá imponiéndose en la medida en que se demuestre como un régimen, no sólo más justo, sino también más eficaz y más fuerte. Los fascismos cayeron porque fueron vencidos en la guerra abierta y el comunismo se inmoló ante la evidencia del fracaso del sistema, con lo que parecía que la democracia quedaba definitivamente afianzada. Pero el éxito de un país que conjuga el liberalismo económico con el dirigismo político debe ponernos en guardia y hacernos reaccionar en dos direcciones.

La primera es la revisión de nuestro modelo en el sentido de fortalecer las instituciones, favoreciendo la visión de largo plazo y fomentando los mecanismos de cohesión social. La democracia se ha asentado en Brasil en el período de Lula porque ha permitido salir de la pobreza a millones de familias. Por el contrario, se debilita en Estados Unidos y Europa a medida que se agrandan las desigualdades sociales y se expulsa a millones de personas hacia el paro. La ideología neoliberal sirvió para vencer al comunismo, pero es ineficaz para articular de forma eficiente la sociedad postmoderna. Produce descohesión y solipsismo que, a nivel grupal, se traduce en rechazo hacia las instituciones federales, tanto en Estados Unidos como en Europa.

La segunda es la revisión de nuestra política exterior y de la propaganda política. Si queremos defender los valores que inspiran nuestro sistema democrático, debemos hacerlo con todas las armas. La política de seguidismo con las dictaduras a nada conduce, como se demostró en las fases previas a la Segunda Guerra Mundial. La realpolitik obliga a mantener vínculos políticos y económicos con la gran nación que es China, pero nada impide emplear todos los medios posibles para evidenciar el déficit democrático sobre el que se construye su sistema político. Afirmar con convicción nuestros valores y luchar por ellos no es sólo un acto de profesión de fe, sino la más realista de las acciones para lograr que la actual crisis de reequilibrio mundial no culmine con un cuestionamiento de la democracia, sino con el afianzamiento de los valores que la inspiran.


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LOS RICOS TAMBIÉN SE BENEFICIAN CUANDO LOS POBRES DEJAN DE SERLO



Luiz Inacio Da Silva


Prensa Libre, 12 01 12

"El expresidente de Brasil contó durante su visita a Colombia detalles de la política social que hoy es ejemplo en el mundo. Le recomendó a Colombia no dejar en manos de intermediarios la administración de los recursos públicos.

A Luiz Inácio Lula da Silva no se le olvida que lo que hizo el primer día de su gestión como presidente de Brasil fue reunir a todos sus ministros, subirlos a un avión y llevarlos a los lugares más pobres del país. Quería que el presidente del Banco Central o su ministro de Hacienda "vieran a ese país que no se queja, que no hace manifestaciones, pero que está ahí, que es real y verdadero. Eso quizá haya ayudado a cambiar las cosas".

Da Silva conocía muy bien esos sectores. Salió de una de esas zonas donde es común que los niños vayan a la cama sin comer o pasen un domingo sin almuerzo. "Conocí el pan por primera vez a los 7 años -recordó el exmandatario-. Hasta esa edad, el café que me tomaba por la mañana era con harina de yuca. Sé que es la desesperación de una madre que está delante de un fogón sin gas y sin lo más elemental para hacer una comida para sus hijos".

Durante su visita al país, el expresidente de Brasil compartió no sólo su historia de vida, sino los resultados de su política social que sacó a 28'000.000 de brasileros de la pobreza y que redujo drásticamente los niveles de desnutrición y desescolarización de los niños y jóvenes de su país.
Brasil es una de las diez economías más importantes del mundo, pero para Lula esto de poco ayuda si no hay democracia ni políticas de distribución del crecimiento para evitar que el dinero siga en manos de pocos "y el pueblo siga pobre y desnutrido".


"Cuando empecé mi gobierno, el 10 por ciento de la población más rica cogía la mitad del dinero del país y le dejaban a los más pobres apenas el 10 por ciento", recordó el exmandatario quien logró cambiar estas cifras aumentando el salario mínimo en un 62 por ciento en cinco años, aún con voces en contra que le advertían que lo único que lograría era el crecimiento de la inflación.
"Y la inflación no aumentó", dice ahora con satisfacción. Esta sola decisión sacó a millones de brasileros de la pobreza. Es más, asegura que con la crisis del 2008 Brasil salió adelante gracias a esta población. "El consumo creció siete veces más, sobre todo en los sectores populares. Los pobres comenzaron a ser tratados como ciudadanos".

Para Luiz Inácio Lula da Silva hubo varias estrategias clave para lograr los resultados. Una fue bancarizar la población pobre: en un año 45 millones de brasileros tenían cuentas bancarias activas, y esto ayudó a hacer viable la segunda estrategia: no dejarles a intermediarios la administración ni la entrega de estos recursos públicos.


"No creo que deba existir la figura del intermediario, porque la mitad de la plata se queda con él. En Brasil las personas que reciben beneficios del gobierno no tienen contacto con intermediarios. Reciben una tarjeta magnética con la que puede ir al banco y sacar el dinero. Eso es sagrado", recalcó el expresidente.

Y una tercera estrategia que garantiza el éxito es tener registros de calidad y hacer seguimiento a los programas y beneficiarios. Equipos del gobierno viajaron a lugares remotos en donde encontraron habitantes que ni siquiera tenían actas de nacimiento; eran ciudadanos que no existían. Ellos son hoy beneficiarios del programa bolsa familia, que entrega tarjetas a las mujeres del hogar para que cuenten con el dinero para la alimentación y la educación de su familia.


"Son 13 millones de tarjetas. Las personas van al banco y no les deben favores a alcaldes ni a gobernadores ni al presidente. Me decían que estaba desperdiciando el dinero, que estaba creando vagabundos que no trabajaban.

Había personas que criticaban que los pobres compraran lápices o zapatos para los niños y no comida. Eso es fácil decirlo para alguien que los tiene, pero no para los que nunca lo han tenido. Quienes nunca han pasado hambre ni necesidades no saben qué son 80 dólares en manos de una madre de familia".

Combatir el hambre fue una prioridad del gobierno de Lula da Silva, al punto de crear un ministerio dedicado exclusivamente para esta tarea. En seis años la desnutrición de Brasil se redujo un 73 por ciento y la mortalidad infantil en un 45 por ciento.

La política es ejemplo en el mundo. Esta apuesta incluye restaurantes populares, programas de lactancia materna, promoción de la agricultura familiar, distribución de alimentos a los más pobres, la entrega de microcréditos y fomento de la economía local a través de la compra al pequeño productor para abastecer los programas de alimentación del gobierno, entre otros.

"La garantía para la buena alimentación de la población debería ser la prioridad de todos los hombres públicos y de los ciudadanos de buena voluntad. No es normal -dijo- que un gobernante del mundo no ponga la lucha contra el hambre como una prioridad de sus presupuestos, así como en sus políticas".


La generación de millones de empleos formales para padres de familia buscó reducir el trabajo infantil y por el contrario, llevar a estos niños y jóvenes a las 214 escuelas de educación básica nuevas, así como a las 14 universidades federales construidas durante su periodo. Hoy hijos de albañiles estudian carreras como medicina en estas universidades.

Estos resultados, aseguró, son una muestra de que "no hay nada más barato que invertir en los pobres" y deja atrás la teoría de que hay que esperar al desarrollo para ser inclusivos. En el caso de Brasil, la inclusión llevó al desarrollo. "Los ricos también se benefician cuando los pobres dejan de serlo", dijo.


"Hasta le pagamos la deuda el Fondo Monetario Internacional. Después de dos años de gobierno le devolvimos 16.000 millones de dólares que le debíamos. Hoy el FMI nos debe 14.000 millones de dólares que les prestamos para ayudar a la crisis de los países ricos".

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El celular/móvil y LA MUERTE DE LA CONVERSACIÓN




Acabo de leer en internet que a la entrada de algunos restaurantes europeos les decomisan a los clientes sus teléfonos celulares. Según la nota, se trata de una corriente de personas que busca recobrar el placer de comer, beber y conversar sin que los ring tones interrumpan, ni los comensales den vueltas como gatos entre las mesas mientras hablan a gritos. La noticia me produjo envidia de la buena.Personalmente, ya no recuerdo lo que es sostener una conversación de corrido, larga y profunda, bebiendo café o chocolate, sin que mi interlocutor me deje con la palabra en la boca, porque suena su celular.

En ocasiones es peor. Hace poco estaba en una reunión de trabajo que simplemente se disolvió porque tres de las cinco personas que estábamos en la mesa empezaron a atender sus llamadas urgentes por celular.Era un caos indescriptible de conversaciones al mismo tiempo.

Gracias al celular, la conversación se está convirtiendo en un esbozo telegráfico que no llega a ningún lado. El teléfono se ha convertido en un verdadero intruso. Cada vez es peor. Antes, la gente solía buscar un rincón para hablar. Ahora se ha perdido el pudor. Todo el mundo grita por su móvil, desde el lugar mismo en que se encuentra.

La batalla, por ejemplo, contra los conductores que manejan con una mano, mientras la otra, además de sus ojos y su cerebro se concentran en contestar el celular, parece perdida. Aunque la gente piensa que puede hablar o escribir al tiempo que se conduce, hay que estar en un accidente causado por un adicto al teléfono para darse cuenta de que no es así.

No niego las virtudes de la comunicación por celular.La velocidad, el don de la ubicuidad que produce y por supuesto, la integración que ha propiciado para muchos sectores antes al margen de la telefonía. Pero me preocupa que mientras más nos comunicamos en la distancia, menos nos hablamos cuando estamos cerca.

Me impresiona la dependencia que tenemos del teléfono. Preferimos perder la cédula profesional que el móvil, pues con frecuencia, la tarjeta sim funciona más que nuestra propia memoria. El celular más que un instrumento, parece una extensión del cuerpo, y casi nadie puede resistir la sensación de abandono y soledad cuando pasan las horas y este no suena. Por eso quizá algunos nunca lo apagan.¡Ni en cine! He visto a más de uno contestar en voz baja para decir: "Estoy en cine, ahora te llamo".

Es algo que por más que intento, no puedo entender. También puedo percibir la sensación de desamparo que se produce en muchas personas cuando las azafatas dicen en el avión que está a punto de despegar que es hora de apagar los celulares. También he sido testigo de la inquietud que se desata cuando suena uno de los timbres más populares y todos en acto reflejo nos llevamos la mano al bolsillo o la cartera, buscando el propio aparato.

Pero de todos, los Blackberry merecen capítulo aparte. Enajenados y autistas. Así he visto a muchos de mis colegas, absortos en el chat de este nuevo invento. La escena suele repetirse.

El Blackberry en el escritorio. Un pitido que anuncia la llegada de un mensaje, y el personaje que tengo en frente se lanza sobre el teléfono. Casi nunca pueden abstenerse de contestar de inmediato. Lo veo teclear un rato, masajear la bolita, y sonreír; luego mirarme y decir: "¿En qué íbamos?". Pero ya la conversación se ha ido al traste. No conozco a nadie que tenga Blackberry y no sea adicto a éste.

Alguien me decía que antes, en las mañanas al levantarse, su primer instinto era tomarse un buen café. Ahora su primer acto cotidiano es tomar su aparato y responder al instante todos sus mensajes. Es la tiranía de lo instantáneo, de lo simultáneo, de lo disperso, de la sobredosis de información y de la conexión con un mundo virtual que terminará acabando con el otrora delicioso placer de conversar con el otro, frente a frente.

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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1926).