lunes, febrero 13, 2012

Noticias del Frente Sensorial 078




Los indignados tumban al gobierno rumano





Las protestas del último mes fuerzan al Presidente Basescu a solicitar la dimisión de su Primer Ministro

Por Eduardo Salceda, Rebelión 07-02-2012

Los indignados rumanos acaban de forzar al presidente Traian Basescu a solicitar la dimisión de su primer ministro, Emil Boc.

Todo comenzó el pasado 11 de enero, cuando el Presidente Basescu intervino en directo en la televisión Realitatea exigiendo de manera soberbia la dimisión inmediata del secretario de Estado de Sanidad Raed Arafat –uno de los personajes más valorados del país-, por oponerse al proyecto de reforma de la sanidad impulsado sin debate previo por el partido gubernamental, el conservador PDL.

De inmediato se sucedieron por todo el país manifestaciones de apoyo a Arafat y en contra de la reforma sanitaria. Protestas que pronto se transformaron en un coro con múltiples y ramificadas reivindicaciones cuyo denominador común era el hartazgo de un gobierno que ha hecho recaer sobre las clases medias y bajas todos los esfuerzos por controlar el déficit presupuestario (brutal disminución del 25% de los salarios públicos, incremento del IVA del 19 al 24% o disminución de algunas pensiones).

La respuesta gubernamental fue la temporización y el desprestigio. Se hicieron mofas del número de manifestantes (“menos de los que cualquier día acuden a los centros comerciales”) e incluso el ministro de Exteriores y Vicepresidente Primero del PDL, Teodor Baconski, se permitió insultarles llamándoles “barriobajeros ineptos”.

Sorprendido por la constancia e intensidad de las protestas, Basescu optó por su versión más conciliadora y trató de contentar a algunos de los manifestantes: solicitó la paralización del proyecto de reforma sanitaria y la vuelta de Arafat (aceptada por éste). También hizo promesas a los revolucionarios de 1989 de reintroducir las ayudas que dejaron de percibir a partir del 1 de enero y forzó la dimisión de Baconski).

El toque de atención vino entonces desde Estrasburgo, donde los socialdemócratas (PSE) y liberales (ALDE) europeos emitieron un comunicado de condena: “Queremos expresar nuestra preocupación por el comportamiento cada vez más antidemocrático de régimen de Bucarest, donde su Presidente ha ejercitado sus atribuciones al límite de la Constitución”. Asimismo, recordaron que si bien los ajustes son imprescindibles en estos momentos, máxime si quieren recibir la siguiente transacción del préstamo de 13.000 millones de euros negociado en 2009 con el FMI, es incomprensible que al mismo tiempo Rumania sólo haya sido capaz de absorber el 5,5% de los 18.200 millones de euros de fondos europeos que le fueron asignados para el período 2007-13, debido a su incapacidad administrativa y corrupción generalizada.

La coalición opositora USL (socialdemócratas y liberales) decidió el 31 de enero dar un nuevo giro de tuerca a su presión gubernamental iniciando una huelga parlamentaria que ha bloqueado los trabajos del Parlamento –el Senado se quedó sin quórum-, para forzar la convocatoria de elecciones legislativas anticipadas y la dimisión del actual gobierno.

El último y definitivo clavo al ataúd gubernamental ha venido de parte del Tribunal Constitucional, quien declaró inconstitucional la agrupación de elecciones legislativas y municipales. Bajo la excusa de un ahorro presupuestario, subyacía la intención no declarada de utilizar a los barones locales del PDL como “recolectores de votos” (muchas veces entendidos de manera literal) para evitar un varapalo histórico en unas legislativas en las que los sondeos no vaticinan más de un 15% de votos para el PDL.


Durante los últimos días el Presidente Basescu se ha visto sometido a las presiones de los negociadores del FMI, quienes a la vez que negociaban el préstamo concedido exigen la liberalización absoluta del sector energético antes de 2017 y un incremento sustancial del precio industrial y doméstico de las tarifas eléctricas y de gas, medidas que podrían provocar una nueva ola de protestas.


Ante tamañas y tan diferentes presiones, el Presidente Basescu se ha visto obligado a realizar un sacrificio mayúsculo que aplaque la ira popular y frene la petición de responsabilidades políticas, solicitando a su Primer Ministro Emil Boc que presente la dimisión.

Traian Basescu trató durante la tarde de ayer de pactar con los miembros de la oposición un nuevo jefe de gobierno de consenso. Sin embargo estos se mostraron reacios a cualquier acuerdo que no implicara unas elecciones legislativas anticipadas.

En esta coyuntura el jefe de Estado ha decidido nominar para el cargo a Mihai Razvan Ungureanu, actual jefe del Servicio de Información Externa y hombre de su confianza. Queda por ver si obtendrá el respaldo suficiente del Parlamento o si por el contrario los socios coyunturales del gobierno –húngaros del UDMR y el grupo de las minorías- le dan la espalda y de este modo no queda otra salida que las elecciones anticipadas.

Por el momento se desconoce si estas cesiones presidenciales contentarán a los manifestantes que día a día se concentran en las principales ciudades del país, con unas temperaturas que han llegado a -22C°. Lo que si es seguro es que ni Basescu ni aquellos que menospreciaron a los manifestantes olvidarán jamás la cita de Ovidio: “La gota horada la piedra, no por su fuerza sino por su constancia”.

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El año de todos los peligros



Ignacio Ramonet



Por Ignacio Ramonet, Le Monde Diplomatique 04-02-2012

¿Será 2012 el año del fin del mundo? Es lo que vaticina una leyenda maya que incluso le pone fecha exacta al apocalipsis: el 12 de diciembre próximo (12-12-12). En todo caso, en un contexto europeo de recesión económica y de grave crisis financiera y social, los riesgos no escasearán este año, que verá además elecciones decisivas en Estados Unidos, Rusia, Francia, México y Venezuela.

Pero el principal peligro geopolítico seguirá situándose en el Golfo Pérsico.¿Lanzarán Israel y Estados Unidos el anunciado ataque militar contra las instalaciones nucleares iraníes? El gobierno de Teherán reivindica su derecho a disponer de energía nuclear civil. Y el presidente Mahmud Ahmadineyad ha repetido que el objetivo de su programa no es en absoluto militar; que su finalidad es simplemente producir energía eléctrica de origen nuclear. También recuerda que Irán firmó y ratificó el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), mientras que Israel nunca lo hizo.
Por su parte, las autoridades israelíes piensan que no se debe esperar más. Según ellas, se acerca peligrosamente el momento en que el régimen de los ayatolás dispondrá del arma atómica, y a partir de ese instante ya no se podrá hacer nada. El equilibrio de fuerzas en Oriente Próximo se habrá roto, e Israel ya no gozará de una incontestable supremacía militar en la región. El gobierno de Benjamín Netanyahu estima que, en esas circunstancias, la existencia misma del Estado judío estaría amenazada.


Según los estrategas israelíes, el momento actual es tanto más propicio para golpear cuanto que Irán se encuentra debilitado. Tanto en el ámbito económico, a causa de las sanciones impuestas desde 2007 por el Consejo de Seguridad de la ONU, basadas en informes alarmantes del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), como en el contexto geopolítico regional, porque su principal aliado, Siria, a causa de la violenta insurrección interna, se halla imposibilitado de prestarle una eventual ayuda. Y esta incapacidad de Damasco repercute en otro socio local iraní, el Hezbolá libanés, cuyas líneas de aprovisionamiento militar desde Teherán, han dejado de ser fiables.


Por estas razones, Israel desea que el ataque se lleve a cabo cuanto antes. En aras de preparar el bombardeo, ya hay infiltrados en Irán, efectivos de las fuerzas especiales. Y es muy probable que agentes israelíes hayan concebido los atentados que, estos dos últimos años, causaron la muerte de cinco importantes científicos nucleares iraníes.


Aunque Washington acusa igualmente a Teherán de estar llevando a cabo un programa nuclear clandestino para dotarse del arma atómica, su análisis a propósito de la oportunidad del ataque es diferente. Estados Unidos está saliendo de dos decenios de guerras en esa región, y el balance no es halagador. Irak ha sido un desastre y ha quedado finalmente en manos de la mayoría chií, la cual simpatiza con Teherán... En cuanto al lodazal afgano, las fuerzas estadounidenses se han mostrado incapaces de vencer a los talibanes, con los cuales la diplomacia norteamericana ha tenido que resignarse a negociar antes de abandonar pronto el país a su destino.


Estos costosos conflictos han debilitado a Estados Unidos y revelado a los ojos del mundo los límites de su potencia y su incipiente declive histórico. No es hora de nuevas aventuras. Menos en un año electoral en el que el presidente saliente, Barack Obama, no tiene la certeza de ser reelegido. Y cuando todos los recursos están siendo movilizados para combatir la crisis y reducir el desempleo.

Por otra parte, Washington está tratando de cambiar su imagen en el mundo árabe-musulmán, sobre todo después de las insurrecciones de la “primavera árabe” del año pasado. De cómplice de dictadores –en particular del tunecino Ben Alí y del egipcio Mubarak– desea ahora aparecer como mecenas de las nuevas democracias árabes. Una agresión militar contra Irán, en colaboración además con Israel, arruinaría esos esfuerzos y despertaría el antinorteamericanismo latente en muchos países. Sobre todo en aquellos cuyos nuevos gobiernos, precisamente surgidos de las revueltas populares, están dirigidos por islamistas moderados.

Una importante consideración complementaria: el ataque contra Irán tendría consecuencias no sólo militares (no se puede descartar que algunos misiles balísticos iraníes alcancen el territorio israelí o consigan golpear las bases norteamericanas de Kuwait, Bahréin u Omán) sino, sobre todo, económicas. La réplica mínima de Irán a un bombardeo de sus sitios nucleares consistiría, como sus responsables militares no cesan de prevenir, en el bloqueo del estrecho de Ormuz. Cerrojo del Golfo Pérsico, por él pasa un tercio del petróleo del mundo y unos 17 millones de barriles de crudo cada día. Sin ese aprovisionamiento, los precios de los hidrocarburos alcanzarían niveles insoportables, lo cual impediría la reactivación de la economía mundial y la salida de la recesión.

El Estado Mayor iraní afirma que “nada es más fácil de cerrar que ese Estrecho” y multiplica las maniobras navales en la zona para demostrar que está en condiciones de llevar a cabo sus amenazas. Washington ha respondido que el bloqueo de la vía estratégica de Ormuz sería considerado como un “caso de guerra”, y ha reforzado su V Flota que navega por el Golfo.

Es muy improbable que Irán tome la iniciativa de ocluir el paso de Ormuz (aunque siempre podría intentarlo en represalias a una agresión). En primer lugar porque se daría un tiro en un pie, ya que exporta su propio petróleo por esa vía, y que los recursos de esas exportaciones le son vitales.


En segundo lugar porque dañaría a algunos de sus principales socios, quienes le apoyan en su conflicto con Estados Unidos. Principalmente China, cuyas importaciones de petróleo, que alcanzan un 15%, proceden de Irán; y su eventual interrupción paralizaría parte de su aparato productivo.

Las tensiones están pues al rojo vivo. Las cancillerías del mundo observan minuto a minuto una peligrosa escalada que puede desembocar en un gran conflicto regional. Se verían implicados en él no sólo Israel, Estados Unidos e Irán, sino también otras tres potencias de Oriente Medio: Turquía, cuyas ambiciones en la región vuelven a ser considerables; Arabia Saudí, que sueña desde hace decenios con ver destruido a su gran rival islámico chií; e Irak, que podría romperse en dos partes, una chií pro-iraní, y otra suní pro-occidental.

Asimismo un bombardeo de los sitios nucleares iraníes causará una nube radiactiva nefasta para la salud de todas las poblaciones de la zona (incluidos los miles de militares estadounidenses y los habitantes de Israel). Todo ello conduce a pensar que si los belicistas están alzando con fuerza la voz, el tiempo de la diplomacia aún no ha terminado.


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En marcha la locura de una nueva guerra






Por Benjamín Forcano, sacerdote y teólogo

ALAI AMLATINA, 08/02/2012.- Nuestros tiempos tienen que forzar las condiciones que hagan realidad las palabras de la Carta de las Naciones Unidas: “Nosotros los pueblos hemos resuelto evitar a las generaciones el horror de la guerra”. Pero no son los pueblos sino unas élites descabelladas las que, una vez más, pretenden imponer a la humanidad el desquiciamiento de una nueva guerra.

Nosotros seguimos el curso cotidiano de nuestra vida, lo sigue la sociedad, pero a nuestras espaldas y con resuelta determinación Estados Unidos e Israel aceleran los preparativos de la guerra contra Irán.


Estados Unidos, que tiene más de 60 bases militares e instalaciones en la zona de Oriente Medio con un Comando Central en Qátar, ya ha enviado a Israel más de 8.000 pilotos y técnicos aéreos del ejército estadounidense. A los países vecinos de Irán cerca del Estrecho de Ormuz ha enviado reservistas de la Fuerza Aérea, aviones, 110 aviadores, más de 15.000 marines y en Kuwait se han replegado una buena parte de las tropas sacadas de Irak.

Al mismo tiempo, en colaboración con los servicios secretos de la Mossad, viene financiando a grupos terroristas dentro de Irán y a ellos se les atribuye el asesinato en los dos últimos años de los cinco científicos iraníes. Cosa que varios senadores estadounidenses han celebrado como una cosa maravillosa, pues puede, entre otras cosas, servir para poder apropiarse de los recursos energéticos del país.

Estados Unidos sigue reforzando el Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudita, Qátar, Bahrein, Kuwait, Omán, Los Emiratos Árabes Unidos) con armas y con un sistema de escudos antimisiles. En el 2004, Israel invadió Líbano y en el 2008-2009 hizo la agresión a Gaza. Desde entonces, Estados Unidos ha incrementado el suministro de armas a Israel.


La quinta flota de Estados Unidos en el Golfo Pérsico se ha reforzado aumentando el número de portaaviones, varios de ellos nucleares. En noviembre de 2011 han probado un nuevo misil hipersónico de “Ataque Global Inmediato”, lanzado a una velocidad de 6 mil km. hora, que puede alcanzar cualquier parte del mundo. La Fuerza aérea dispone de una nueva bomba llamada “Penetrador Masivo de Artillería”, armada con una cabeza de uranio, capaz de penetrar 60 metros de hormigón (38 m. de roca dura). Tiene el poder destructivo de una pequeña bomba nuclear. El Pentágono ha pagado $ 330 millones para poder producir 20 de estas bombas.

En el presente, el Pentágono pone énfasis en una guerra robotizada con aviones no tripulados, con el uso de mini-drones MALDI (dirigidos a interferir los radares enemigos), con la guerra espacial e informática y la expansión de bases de operaciones especiales por todo el mundo.

Después de haberse reunido en diciembre pasado altos mandos de Estados Unidos e Israel, han comenzado a realizar maniobras militares conjuntas de defensa, guiadas por radar y computadora como nunca antes se han realizado. Israel está haciendo simulacros sorpresa para comprobar la disponibilidad de su ejército y asegurar la continuidad de Gobierno, en el caso de una evacuación y reubicación del mismo. Miembros del Gobierno de Israel han pedido un bloqueo masivo de Irán por mar y aire. Ehud Barak ha dicho: “Estamos listos para atacar ahora”. No es de extrañar, por tanto, que Rusia haya programado maniobras militares en la zona en previsión de un ataque militar de Estados Unidos e Israel a Irán.


Lo dicho hace entender que el gasto de defensa de Estados Unidos, que llega a un 50 % del gasto militar mundial, se haya doblado en el último decenio, alcanzando la cifra de $ 553.000.000.000.


Los datos aducidos son preocupantes, en el sentido de que el poder de minorías nacionales desalmadas contradice y se impone al sentir mayoritario de la sociedad.


Todas las guerras son demenciales, pero lo son mucho más las guerras de nuestros días. Sin embargo, con su poder mediático ingente, logran ocultar esa demencia y presentarla como necesidad imperiosa frente a otros males mayores que sobrevendrían sin la guerra. Y así comienzan a marearnos con su hipócrita retórica. Lo sabemos y lo hemos experimentado hasta la saciedad en las guerras de Irak y Afganistán. Pero, han logrado paralizar nuestra acción y conducir arrogantemente lo que esperaban iba a ser un triunfo. Hoy, se retiran con la amargura del fracaso. Pero retornan sin aprender, condenados a proseguir el fatal recorrido de sus intereses imperialistas, aunque cueste millones de vidas y laceren hasta la médula al resto de la humanidad.
El clamor creciente contra la guerra brota del corazón de los pueblos.. Nos habíamos hecho a la idea de no reincidir nunca más en semejante locura. Nadie, dentro de la política occidental, pide que países como Estados Unidos, Francia, Inglaterra, India, Rusia, Israel, etc. que poseen armas nucleares, se desarmen y se sometan a los dictados del Consejo de Seguridad.


En este punto, se hace patente la contradicción más obscena: prohibir a unas naciones lo que a otras se permite, por la sola razón de que sólo así se puede conseguir con la fuerza lo que no es posible con el Derecho. ¿Por qué Irán no y otras naciones sí? ¿Quién se imagina que Estados Unidos se desarme y destruya su arsenal atómico si otras naciones se lo piden y que, de no hacerlo, le serán enviados inspectores internacionales y se le constreñirá a hacerlo con la guerra?


La desigualdad es la piedra angular de toda la historia colonizadora e imperialista y la clave que sustenta la ventaja y superioridad de unas naciones sobre otras. Hay, de parte de quienes más dicen defender la justicia y el Derecho Internacional, una transgresión palmaria de los mismos. Basta con leer los dos primeros artículos de la Carta de las Naciones Unidas:


“Los propósitos de las Naciones Unidas son: 1. Mantener la paz y seguridad internacionales, y con tal fin: tomar medidas colectivas para prevenir y eliminar amenazas a la paz y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz; y lograr por medios pacíficos, y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir al quebrantamiento de la paz. 2. Fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos, y tomar medidas adecuadas para fortalecer la paz universal” (Capítulo I, Artículo 1).

“Para la realización de estos propósitos la Organización y sus miembros procederán de acuerdo con los siguientes principios: 1. La Organización está basada en el principio de la igualdad soberana de todos sus miembros” (Capítulo I, artículo 2).

La praxis histórica de determinadas políticas nos lleva a concluir que, en realidad de verdad, esa igualdad soberana es humo de pajas. ¿Por qué unas naciones pueden tener armas de destrucción masiva y otras no?


Quiero aplicar al momento presente, lo mismo que cuando la guerra de Irak escribió Eduardo Galeano: “El presidente del planeta anuncia su próximo crimen en nombre de Dios y de la democracia. Así calumnia a Dios. Y calumnia, también, a la democracia, que a duras penas ha sobrevivido en el mundo a pesar de las dictaduras que Estados Unidos vienen sembrando en todas partes desde hace más de un siglo”.

Estoy convencido que una guerra como la que se está anunciando es del todo injustificable y representará la muerte de grandes valores para una convivencia internacional justa, libre y pacífica.

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DOCTOR, DEMASIADA LUZ


El post operado al cirujano:
- Doctor, entiendo que se vista de blanco, pero ¿por qué tanta luz?
- Hijo mío, soy San Pedro...

DIAGNOSTICO CERTERO

- Doctor ¿qué tengo?
- No se preocupe más mi amigo: cualquier duda la aclararemos en la autopsia.

CON EL TIEMPO JUSTO

¿Así que tu abuelo murió en la consulta del médico?
¿Y el médico qué le dijo antes de morir?
- Le dijo:
- Cuente conmigo, señor: cinco, cuatro, tres, dos, uno, cero..."

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ZORBA, EN LA CALLE... es otra cosa

Video: http://www.youtube.com/watch_popup?v=UhDgpXWkFHE&feature=player_embedded



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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1926).