miércoles, junio 25, 2014

Noticias del Frente Ecológico 119

Encuentran nuevos cráneos con características neandertales en Atapuerca, España



Foto: JAVIER TRUEBA

BARCELONA, 20 Jun. (EUROPA PRESS) -

Investigadores españoles e internacionales han encontrado nuevos cráneos con características neandertales en la Sima de los Huesos del yacimiento arqueológico de Atapuerca (Castilla y León), según ha publicado la revista 'Science'.

El artículo lo han firmado investigadores de centros de Australia, Estados Unidos, Taiwán, París y varios españoles, como el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES), según ha informado este último en un comunicado este viernes.

Se calcula que los 17 fósiles encontrados en Atapuerca --el yacimiento que ha proporcionado más cráneos de una especie humana extinta-- datan de hace unos 430.000 años.

La colección de fósiles se empezó a formar en 1993, cuando se encontraron tres cráneos que se completarían más adelante al investigar el yacimiento y recomponer los huesos, ya que se estima que hay hasta 30 esqueletos completos, aunque la tarea de recomponerlos es difícil y lenta.

El yacimiento de la Cima de los Huesos ha permitido corroborar la teoría de formación del cráneo neandertal, cuyos primeros cambios evolutivos se encuentran en los dientes y la cara.

Se prevé que las excavaciones en el yacimiento continúen creciendo en los próximos años, ya que permite estudiar las variaciones entre individuos de una misma especie.

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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).

martes, junio 24, 2014

Noticias del Frente Sensorial 114

Quién avergonzó a Brasil aquí y fuera de aquí


Dilma Rousseff, Presidenta de Brasil

Por: Leonardo Boff, profesor emérito de ética

Pertenece a la cultura popular del fútbol abuchear a ciertos jugadores, a los jueces y, finalmente, a alguna autoridad presente. Los insultos e insultos con palabras soeces que hasta los niños pueden escuchar es algo inaudito en el fútbol en Brasil. Se dirigieron a la más alta autoridad del país, a la presidenta Dilma Rousseff, situada en la parte posterior de la tribuna oficial.

Estos insultos vergonzosos sólo podían provenir de la clase de gente que todavía tiene visibilidad en el país, "gente blanquísima de clase A, con falta de educación y sexista" como comentó la socióloga del Centro de Estudios Feministas, Ana Thurler.

Los que conocen un poco de historia de Brasil o quienes hayan leído a Gilberto Freyre, José Honorio Rodrigues y Sérgio Buarque de Hollanda saben identificar inmediatamente tales grupos. Son sectores de nuestras élites, los más conservadores del mundo y rezagados en el proceso de civilización global, como solía recalcar Darcy Ribeiro; sectores que durante 500 años ocuparon el espacio del Estado y se beneficiaron de él a más no poder, negando derechos ciudadanos para garantizar privilegios corporativos.

Estos grupos todavía no han conseguido deshacerse de la Casa Grande que tienen incrustada en la cabeza, ni olvidar la picota donde eran flagelados los esclavos negros. No sólo su boca está sucia; está sucia porque su mente es sucia. Están anticuados y piensan todavía dentro de los viejos paradigmas del pasado, cuando vivían en el lujo y el consumo conspicuo como en la época de los príncipes renacentistas.

En el duro lenguaje de nuestro mayor historiador mulato Capistrano de Abreu, gran parte de la élite "capó y recapó, sangró y resangró" siempre al pueblo brasileño. Y lo sigue haciendo. Sin ningún sentido de los límites y, por eso, tan arrogante, cree que puede decir los insultos que quiera y faltar al respeto a cualquier autoridad.

Lo que pasó mostró a los brasileños y al mundo qué tipo de liderazgo tenemos todavía en Brasil. Nos avergonzaron aquí y en el extranjero. El pueblo no es ignorante, sin educación y descarado, como suelen pensar y decir. Descarado, inculto, sin educación e ignorante es el grupo que piensa y dice eso del pueblo. Son sectores en su gran mayoría rentistas que viven de la especulación financiera y que mantienen millones y millones de dólares fuera del país, en bancos extranjeros o en paraísos fiscales.

Bien dijo la presidenta Dilma: "el pueblo no reacciona así; es civilizado y extremadamente generoso y educado". Puede abuchear, y mucho. Pero no insultar con lenguaje chulo y machista a una mujer, justo a la que ostenta la más alta representación del país. Con serenidad y sentido de soberanía dio a estos incivilizados una respuesta de cuño personal: "he sufrido agresiones físicas casi insoportables y nada me desvió de mi rumbo."

Se refería a las torturas que a las que fue sometida por parte de los agentes del Estado de terror que se instaló en Brasil desde 1968. En el pronunciamiento que hizo más tarde por televisión mostró que nada la desvía del rumbo ni la asusta porque vive de otros valores y pretende estar a la altura de la grandeza de nuestro país.

Este hecho vergonzoso recibió el rechazo de la mayoría de los analistas y de los que se manifestaron en público. Sin embargo, la reacción de los dos candidatos a remplazarla en la presidencia fue lamentable. Prácticamente usaron casi las mismas expresiones, en la línea de los grupos embrutecidos: "Ella cosecha lo que siembra", dijo uno. El otro dio a entender que merecía los insultos recibidos.

Sólo los espíritus tacaños y carentes de sentido de dignidad podrían reaccionar de esta manera. Y éstos son los que quieren definir el destino del país. ¡Con este espíritu! Estamos cansados de liderazgos mediocres que siguen cual gallinas escarbando en el suelo, incapaces de levantar el vuelo alto de águilas que merecemos y con una grandeza proporcional al tamaño de nuestro país.

Un amigo de Múnich que sabe bien portugués, impactado por los insultos, comentó: “ni en el tiempo del nazismo se insultaba de esta manera a las autoridades”. Tal vez él no sabe qué tipo de prehistoria hemos vivido y qué tipo de sectores elitistas siguen dominando y de qué manera prepotente se muestran y se hacen oír. Ellos son los principales agentes que nos mantienen en el subdesarrollo social, cultural y ético. Nos hacen pasar una vergüenza que, realmente, no merecemos.

Traducción de Mª José Gavito Milano

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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).

miércoles, junio 18, 2014

Noticias del Frente Historiográfico 159

La ceremonia del adiós del sub Marcos
Falta lo que falta



Por: Luis Hernández Navarro

La Jornada (México), junio 2014

La reaparición y despedida pública del subcomandante Marcos (cinco años después de su ultima aparición en publico)marca el fin de una época en la lucha zapatista. Durante poco más de 20 años el personaje ha sido un actor central de la escena pública nacional. A un tiempo querido y odiado, admirado y vilipendiado, su paso por la política mexicana ha provocado las más enconadas pasiones. Hoy, ese protagonismo llega a su fin. Por su voz no hablará más el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

A lo largo de estas dos décadas el vocero rebelde ha sido la figura política de la izquierda nacional más reconocida fuera del país. Sus escritos han sido traducidos a las más diversas lenguas. A las convocatorias que el zapatismo ha hecho se adhieren algunos de los más influyentes intelectuales progresistas del mundo. Cada año, miles de jóvenes provenientes de los más diversos países visitan las comunidades en rebeldía en Chiapas. No son pocos los altermundistas que se asumen como zapatistas.

En el comunicado Entre la luz y la sombra, en el que anuncia su despedida, el subcomandante Marcos afirma ser un holograma cambiante y a modo, una botarga, un distractor, un personaje. Fue una creación que hoy llega a su fin. Su existencia todos estos años –nos dice– fue una gran maniobra para dar tiempo a que el proyecto de vida de las comunidades indígenas floreciera.

Se trata de una creación de los pueblos indios; de un proyecto de autonomía que no es ni electoral ni armado. Un proyecto en el que se avanzó en la construcción aún inacabada, es cierto, pero ya definida de lo que somos. Un proyecto en el que, en lugar de dedicarnos a formar guerrilleros, soldados y escuadrones, preparamos promotores de educación, de salud, y se fueron levantando las bases de la autonomía que hoy maravilla al mundo.

Un proyecto que renuncia al vanguardismo revolucionario y lo sustituye por el mandar obedeciendo; que promueve la construcción de poder desde abajo, la abolición de la política profesional, la participación plena de las mujeres y la celebración de la diferencia.
Hoy, en el tablero de la política zapatista hay un juego nuevo. Entre la luz y la sombra recuerda, como lo anunciaron en los días previos a la difusión de la Sexta declaración de la selva Lacandona y la otra campaña, que aún falta lo que falta, es decir, que el partido de futbol suspendido por un gol ilegítimo contra los zapatistas se reinicia.

La metáfora deportiva proviene del EZLN. En una carta dirigida a Massimo Moratti, presidente del FC Internazionale de Milán, poco antes de la proclamación de la Sexta, los rebeldes explicaron el significado del falta lo que falta, en la “Posdata: con tono y volumen de cronista deportivo. El sub, usando la técnica del uruguayo Obdulio Varela en la final contra Brasil (Mundial de futbol, estadio Maracaná, Río de Janeiro, 16 de julio 1950), con el balón en la mano ha caminado como en cámara lenta (a partir de mayo de 2001) desde la portería zapatista. Luego de reclamar al árbitro la ilegitimidad del gol recibido, pone el esférico en el centro de la cancha. Voltea a ver a sus compañeros e intercambian miradas y silencios. Con el marcador, las apuestas y el sistema entero en contra, nadie tiene esperanzas en los zapatistas. Empieza a llover. En un reloj son casi las seis. Todo parece estar listo para que se reanude el encuentro...”

Ese partido que ahora se reinicia tiene al subcomandante Moisés –un mando indígena– y a una nueva generación de combatientes al frente. Su ruta es la de la Sexta declaración, a la que se considera la más audaz y la más zapatista de las iniciativas que hemos lanzado hasta ahora, la que les ha permitido encontrar a sus actuales compañeros de viaje. Es, pues, un encuentro que se va a disputar abajo y a la izquierda, en la cancha del anticapitalismo y la crítica radical a los partidos políticos (y de los medios de comunicación comerciales, a los que se define despectivamente como de paga).

La desaparición del personaje Marcos –nos dice él– no es producto ni de sus males físicos ni de su muerte. Las noticias que circularon sobre sus graves afecciones y su fallecimiento fueron rumores alentados porque así convenía. Su enfermedad terminal fue el último gran truco de holograma. En hora buena que así sea, y que el personaje detrás del personaje, el de los ojos azules, verdes, marrones, miel o negros, goce de cabal salud.

El truco fue exitoso. Nos engañó a muchos. Por lo menos generó inquietudes. También pesar. Sin embargo, no se debe menospreciar –a riesgo de cometer una gran injusticia– que la reacción de muchas personas fue de una gran y genuina preocupación por la salud de Marcos. Muchos hicieron votos por su pronto restablecimiento; no faltaron ofrecimientos de ayuda desinteresados. Mal se haría en desestimar esa oleada de solidaridad.

El asesinato de Juan Luis Solís, Galeano, no puede verse al margen de las agresiones al movimiento social. Es un grave aviso de lo que se quiere hacer contra los zapatistas. El gobierno dividió a las policías comunitarias de Guerrero, encarceló a varios de sus dirigentes y amaga con desarmarlas. En Michoacán domesticó y fragmentó a las autodefensas, y amenazó encarcelar a sus líderes disidentes. ¿Por qué va el Estado a permitir al EZLN que mantenga su proyecto autónomo y siga armado?

La masiva y enérgica movilización luctuosa de los rebeldes de este fin de semana es no sólo expresión de su rabia, dolor y anhelo de justicia, sino también, una respuesta preventiva a la tentación de Los Pinos de recuperar en Chiapas facultades que considera exclusivas. Es un aviso de lo que el Estado enfrentará si sigue por la ruta de la confrontación.

La desaparición pública del subcomandante Marcos, su muerte ritual y su transformación en el subcomandante Galeano, son un homenaje conmovedor a su compañero asesinado por los paramilitares de la CIOAC-H como parte de la guerra del Estado contra el zapatismo y los pueblos indios.

Frente a una izquierda que vergonzosamente ha condenado al olvido a sus muertos y desaparecidos, los rebeldes burlan a la muerte haciendo vivir la memoria de su difunto. Como toda ceremonia del adiós verdadera, ésta es también un compromiso por la vida.

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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).

martes, junio 17, 2014

Noticias del Frente Ecológico 118

Mundial, patrocinadores y pueblos originarios



Attac España, 14 junio 2014

Por: Gustavo Duch – Consejo Científico de ATTAC España

“Me ataron a un árbol en el bosque, me vendaron los ojos y me dijeron que iba a morir y que ninguna persona podría encontrarme nunca más. Vertieron un líquido amargo en mi boca y me dijeron que lo tragara. Después detonaron varios disparos cerca de mis oídos y ya no podía escuchar nada, entonces se fueron en su automóvil”.

Así explica un muchacho guaraní, Valmir Guarani Kaiowá, como intentaron acabar con su vida el pasado lunes 2 junio, a pocos días de que en su país se inaugure el mundial de fútbol 2014.

Un territorio, Brasil, que por el año 1500, cuando llegaron los primeros europeos, era el hogar para más de 10 millones de indígenas y que ahora -explica la organización Survival- su pueblo más numeroso, precisamente el guaraní, son solo 51.000 personas que ocuparían menos de las dos terceras partes de todo el aforo de Maracaná donde, entre gritos y pasiones, se cerrará el Mundial.

Otros pueblos indígenas han quedado tan mermados que ni tan siquiera podrían formar un equipo de fútbol, como los cinco supervivientes del pueblo akuntsu en el estado de Rondônia; los cuatro supervivientes del pueblo juma en el estado de Amazonas; o los tres supervivientes del pueblo piripkura, también en Rondônia.

Y sí, puede parecer una metáfora pero es bien cierto que los campos de fútbol donde van a desarrollarse el mundial de Brasil son la imagen del expolio y el robo de los territorios -selvas y bosques- donde desde siempre han vivido los pueblos originarios y que hoy, por intereses madereros, de la agricultura y ganadería industrial, las megarrepresas hidroeléctricas, la búsqueda y extracción de hidrocarburos y cientos de carreteras que los atraviesan, siguen siendo destruidos a una velocidad muy superior a cualquier sprint de un delantero centro.

La supervivencia o no de estas comunidades -algunas, voluntariamente, siguen sin entrar en contacto con nuestra civilización- no solo depende de la voluntad política de la nación que los gobierna (que dedica 791 millones de dólares para pagar la seguridad durante la Copa del Mundo, una suma diez veces mayor que todo el presupuesto anual de su Departamento de Asuntos Indígenas) si no también de quienes en otros continentes sentados frente al televisor veremos como repiten hasta la saciedad las hazañas de riquísimos deportistas.

Como canta León Gieco, “el mundo está amueblado con maderas del Brasil” y es bastante probable que la mesa de madera donde descansa dicho televisor hubiera sido refugio de aves, plantas, pequeños mamíferos e insectos cerca de los estadios de Cuiabá, Brasilia o Belo Horizonte donde correrá la pelota.

O por qué no, que provenga de los más de 7,2 millones de hectáreas de plantaciones de eucaliptos o pinos que hoy se levantan donde antes recolectaban, cultivaban y vivían gentes nambiquaras, umutinas o parecis.

Y que, como denuncian algunas organizaciones ambientalistas, el sector quiere duplicar a base de nuevas plantaciones de eucaliptos transgénicos y así poder fabricar tanta ‘biomasa’ que la podrán exportar como fuente energética a países europeos.

Aunque no piensan lo mismo las comunidades que tienen que vivir rodeadas de esos bosques uniformes y artificiales que les agotan las aguas y les desgastan los suelos donde cosechan su sustento.

Sí, sentados frente al televisor, habrá quien en la media parte se llevará a la boca una mac-hamburguesa de uno de los patrocinadores del mundial, elaborada con carne de cualquier granja industrial española donde sus inquilinos son alimentados con soja producida, por ejemplo, en el estado de Mato Grosso.

Muy cerca de donde resiste el pueblo enawene nawe, gente que nunca comen carne roja y se alimentan de peces capturados en los ríos y de miel de la selva.

También el refresco del Mundial, la Coca-Cola, es un peligro para los pueblos originarios pues están comprando el azúcar para su bebida a la multinacional Bunge que, como denuncia el pueblo guaraní, “la compra a terratenientes que nos han robado la tierra”.

Hasta el combustible de nuestros autos tiene que ver, pues ahora que tienen un pequeño porcentaje de etanol o biodiesel y que como no tenemos capacidad de producir, lo importamos de países como Brasil.

Como pudimos leer en la prensa el pasado mes de diciembre, la lucha por detener la expansión del cultivo de caña de azúcar para la elaboración de etanol -y unos pistoleros- acabó con la vida de Ambrósio Vilhalba, quien fue el protagonista de la película Birdwatchers.

En ella se relata cómo la fiebre del etanol está destruyendo su tierra guaraní por empresas como Shell y como muchos de sus hermanos y hermanas no tienen más que malvivir en las orillas de las carreteras, donde muchos de ellos acaban con su propia vida en una de las mayores oleadas de suicidios en el mundo.

Por eso es que ataron a Valmir. Porque igual que Ambrósio o su suegro Nísio Gomes, también asesinado por pistoleros enmascarados en 2011, lucha por su tierra que la codicia quiere conquistar.

Una tierra que no es un terreno de juego ni de negocios. Es tierra para vivir.

Artículo publicado en El Periódico de Catalunya Palabre-ando

ATTAC España no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).

miércoles, junio 11, 2014

Noticias del Frente Historiográfico 158

RENACE EL FASCISMO


Jean-Marie le Pen, "La Bestia" (el Vincho francés)

Por: Frei Betto, 05 0 6 2014

Jean-Marie le Pen, líder de la derecha francesa, sugirió detener la tendencia demográfica en África y detener el flujo migratorio de africanos hacia Europa enviando a aquel continente “al señor Ébola”, una referencia diabólica al virus más peligroso que conoce la humanidad. Le Pen hizo una invitación al exterminio.

El expresidente francés Nicolás Sarkozy propuso la suspensión del Tratado de Schengen, que defiende la libre circulación de personas entre treinta países europeos. La libre circulación del capital ya no encuentra barreras en el mundo… Y en las elecciones del 25 de mayo la extrema derecha europea aumentó el número de sus representantes en el Parlamento Europeo.

La caída del muro de Berlín aplastó las utopías liberadoras. La izquierda europea fue tragada por el neoliberalismo, y hoy día ante la crisis que abate al viejo continente no hay ninguna fuerza política significativa capaz de presentar una salida al capitalismo.

Aquí en el Brasil ningún partido considerado progresista apunta hoy hacia un futuro alternativo a ese sistema que solo profundiza, en este pequeño planeta en el que nos es dado disfrutar del milagro de la vida, la desigualdad social y la exclusión.

¿Nos encaminamos de nuevo hacia el fascismo? Luis Britto García, escritor venezolano, recalca que una de las características principales del fascismo es la estrecha complicidad entre el gran capital y el Estado. Éste solo debe intervenir en la economía, tal como pregonaba Margareth Thatcher, cuando se trata de favorecer a los más ricos. Además, como hacen Obama y el FMI desde el 2008, al desencadenarse la crisis financiera que condena al desempleo, actualmente a 26 millones de europeos, en su mayoría jóvenes.

El fascismo niega la lucha de clases pero actúa como brazo armado de la élite. Prueba de ello fue el golpe militar de 1964 en el Brasil. Su táctica consiste en aterrorizar a la clase media e inducirla a cambiar la libertad por la seguridad, ansiosa por un “mesías” (un ejército, un Hitler, un dictador) capaz de salvarla de la amenaza.

A la clase media le encanta hacerse la ilusión de que es candidata a ser élite aunque, mientras tanto, viaje en clase ejecutiva. Sin embargo cree que dentro de poco pasará a ir en primera clase… Y rechaza la posibilidad de viajar en clase económica. Por eso se siente sumamente incómoda al ver los aeropuertos repletos de personas de las clases C y D, como sucede ahora en el Brasil, y no soporta tropezarse con gente de la periferia en los suntuosos pasillos de los centros comerciales. En fin, odia mirarse en el espejo…

El fascismo es racista. Hitler odiaba a los judíos, a los comunistas y a los homosexuales, y defendía la superioridad de la raza “aria”. Mussolini masacró a los libios y etíopes (abisinios), y planificó sacrificar medio millón de eslavos “bárbaros e inferiores” a cambio de cincuenta mil italianos “superiores”…

El fascismo se presenta como progresista. Mussolini, que llegó a trabajar con Gramsci, se decía socialista, y el partido de Hitler se llamaba Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes, más conocido como Partido Nazi (de Nationalsozialist).

Los fascistas se apropian de símbolos libertarios, como la cruz gamada, que en Oriente representa la vida y la buena fortuna. En el Brasil los militares y los adeptos del cuartelazo de 1964 lo llamaban “Revolución”.

El fascismo es (fanático) religioso. Mussolini hizo bendecir sus tropas por el papa cuando fueron enviadas a la Segunda Guerra Mundial. Pío 12 no denunció nunca los crímenes de Hitler. Y Franco, en España, y Pinochet en Chile, obtuvieron bendiciones especiales de parte de la Iglesia Católica.

El fascismo es misógino. El líder fascista nunca aparece al lado de su mujer. Como decía Hitler, las mujeres quedan reservadas para la triple K: Kirche, Kuche, Kinder (Iglesia, cocina, niños).

El fascismo es antiintelectual. Odia la cultura. “Cuando oigo hablar de cultura saco la pistola”, decía Goering, brazo derecho de Hitler. Casi todas las vanguardias culturales del siglo XX fueron progresistas: expresionismo, dadaísmo, surrealismo, constructivismo, cubismo, existencialismo… Los fascistas las consideraron “arte degenerado”.

El fascismo no crea, recicla. Solo se fija en el pasado, un pasado imaginario, idílico, como las “viudas” de la dictadura del Brasil, que se quejan de los manifestantes y de las huelgas y dejan fluir su nostalgia por el tiempo de los militares, cuando “había orden y progreso”. Sí, había la paz de los cementerios… asegurada por una censura férrea, que impedía a la opinión pública saber lo que de hecho ocurría en el país.

El fascismo es necrófilo. Asesinó a Vladimir Herzog y a fray Tito de Alencar Lima; encarceló a Gramsci y a la madre Maurina Borges; repudió a Picasso y los teatros Arena y Oficina; fusiló a García Lorca, a Víctor Jara, a Marighella y a Lamarca; e hizo desaparecer a Walter Benjamín y a Tenorio Junior.

Cuando vayamos a votar este año reflexione a ver si usted va a estar plantando una semilla del fascismo o colaborando a extirparlo…

Frei Betto es escritor, autor de “Bautismo de sangre”, entre otros libros.

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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).

lunes, junio 02, 2014

Noticias del Frente Ecológico 118

El difícil renacer de Haití

El país más pobre de América no levanta cabeza pese a la ayuda de la comunidad internacional y la lucha diaria de sus habitantes


FOTOGALERÍA La lucha interminable de Haití

Por: MAURICIO VICENT Puerto Príncipe, El País (Madrid), 01 06 2014

Ya no queda nada del Palacio Nacional de Puerto Príncipe. Cuatro años y medio después del terremoto que arrasó la capital más pobre de América, sobre sus cimientos solo hay un césped bien segado por el que ahora camina el presidente de Haití, Michel Martelly, un famoso cantante de música popular antes conocido como Sweet Micky. Al verlo aparecer frente al Campo de Marte, que albergó durante mucho tiempo un gigantesco campo de refugiados, decenas de personas se acercan a la verja. “Martelly, eres el mejor”, “Nunca mueras”, gritan unos descamisados. Otros no se achican: “Das vergüenza, no has hecho nada por nosotros”. Es el “juego democrático”, admite él. Y Haití apenas lo ha saboreado en 210 años de independencia.

El helicóptero presidencial espera en la explanada. Antes de subir, Martelly saluda a la multitud. Cuando empiezan a girar las hélices del AS365 Dauphin, en la cabina de la aeronave dan vueltas también los datos más crudos de su país: 56% de la población vive en la pobreza extrema, con menos de un euro diario (1,3 dólares); el 76% no llega a los dos (2,7 dólares), dudoso límite de la pobreza relativa. Son siete millones de pobres en un país con 10 millones de habitantes en el que el 60% de la población no tiene garantizado el trabajo, y donde gran parte de los hogares carece de letrinas y de acceso a agua corriente. Sweet Micky suspira: “Es la realidad que estamos tratando de cambiar”. Desde la altura los suburbios de Puerto Príncipe se ven menos miserables.

Sin embargo, abajo los haitianos de a pie —no digamos los 140.000 damnificados por el temblor de 2010 que siguen en carpas— no parecen haberse enterado de los buenos deseos del Gobierno. “Sigo igual que antes”, afirma Jean Baptiste, un chico que se busca la vida entre el tráfico loco de la capital vendiendo agua fría en bolsitas, a 10 gourdas la unidad, unos 15 céntimos de euro al cambio. Como la mayor parte del día no hay luz, Jean Baptiste y muchos otros aguadores enfrían la bebida en los únicos lugares en que no falla el suministro eléctrico: las morgues.

Sentada en plena calle, al lado de un basurero una mujer revende carbón a cambio de unas cuantas gourdas. Es un negocio ínfimo pero seguro: el 96% de las viviendas en el campo y el 84% de las de la capital —donde vive un tercio de la población— cocinan con combustible vegetal. La superficie de bosques en Haití no llega ni al 2%. Literalmente, la gente se ha pulido los árboles para sobrevivir.

Nos dirigimos a la comunidad de Cornillon Grand Bois, distante tan sólo a 52 kilómetros de la capital, pero por tierra se tarda seis horas en llegar pues no hay carreteras. Aquí comienza hoy la campaña nacional de reforestación, que en 2014 aspira a sembrar 30 millones de árboles, y Martelly plantará el primero. Esta campaña y el programa de enseñanza gratuita y universal han sido dos estandartes de su Gobierno, que mañana cumple tres años. Pero los resultados dejan que desear.

Pese a los 2.000 millones de euros inyectados por la cooperación internacional desde 2010, los principales indicadores no han mejorado. En el Índice de Desarrollo Humano, el país ocupa el puesto 161 (de 180). La tasa de mortalidad infantil sigue siendo escandalosa, 70 por cada 1000 nacidos vivos (21,3 en República Dominicana), igual que el número de muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos, que es de 350. La esperanza de vida al nacer es de 62 años, pero no hay datos oficiales sobre lacras como las violaciones y los abusos infantiles, entre otros maltratos que compiten con el analfabetismo, si bien en este punto Martelly se planta: “La tasa de escolarización, que en 1993 era sólo del 47%, hoy es del 88%”. En tres años, dice, el Gobierno ha dado escuela gratis a 1.400.000 niños de primaria y más de 100.000 adultos han aprendido a leer y escribir. “Este año pretendemos alfabetizar a otro medio millón de personas…”.

El helicóptero pasa por unas lomas devastadas en las que se asienta un gigantesco pueblo en medio de la nada. Es Canaán, la tierra prometida para decenas de miles de damnificados por el terremoto y también para muchos haitianos que se instalaron aquí después de 2010 buscando una vida mejor (nadie sabe exactamente cuánta gente vive ahí abajo). A Canaán no ha llegado la ley, ni el agua, ni la electricidad, ni los hospitales, y sólo algunas ONG han abierto unos pocos colegios para acoger a niños de la comunidad.

Martelly admite que Canaán es la peor cicatriz del terremoto, aunque dice que han construido cientos de casas y que se planea un parque industrial para beneficiar a los vecinos de la zona. De inmediato, pasa a la ofensiva: “Cuando llegué al Gobierno había una epidemia de secuestros; hemos acabado con los secuestros. El índice de asesinatos se ha reducido a 7 por cada 100.000 habitantes; en Dominicana es cuatro veces superior. La economía ha crecido un 4,3 % y si hace tres años había 12.000 ONG trabajando en el país sin control, hoy no llegan al millar”. Llegado a este punto, y cuando comienza a explicar que Haití debe dejar de ser un país receptor de cooperación para convertirse en productor y creador de su propio desarrollo, el piloto se despista y durante 10 minutos busca donde aterrizar. “Otra vez nos hemos perdido”, exclama.

PETIT-GOAVE
En este municipio costero, a 68 kilómetros al oeste de Puerto Príncipe trabaja desde hace cuatro años Médicos del Mundo (MDM). En 2012 la ONG cambió su estrategia de ayuda de emergencia por una “intervención de desarrollo”, consciente de que los fondos se acabarán y que las autoridades deben mantener sus programas de salud. MDM tiene dos proyectos en la zona: uno de prevención del cólera y atención a los enfermos que siguen llegando a su centro en Gressiere. desde 2010 la epidemia ha afectado a 600.000 personas y 8.000 han muerto. Este año se esperan 40.000 casos más en todo el país.

El segundo es un programa de salud comunitaria en las montañas de Leogane y está orientado a reducir la mortalidad materna e infantil en la zona. En un buen jeep se tarda tres horas en llegar a las primeras aldeas del lugar, donde el 97% de las mujeres dan a luz en su domicilio atendidas por parteras tradicionales. Anna Izme es una de ellas. Tiene 65 años y se dedica a esta profesión “hace tanto tiempo” que ya ni se acuerda. Ha ayudado a dar a luz a miles de mujeres y cobra la voluntad, que suele andar por 500 gourdas, unos 9 euros el parto. Además de entrenar a Anna Izme y a decenas de matronas en cursos que realizan en Petit-Goave, la ONG trabaja con agentes de la comunidad que hacen vistas a las embarazadas y recién nacidos. También han donado 22 mulas-taxi a las distintas poblaciones. El problema, dice Marta Gutiérrez, la responsable de MDM en la zona, es que el Gobierno se implica poco o nada en los programas. “Al estar nosotros la tendencia es a desaparecer. El Ministerio de Salud ni paga el salario de las enfermeras haitianas en el centro de salud, y ya hemos advertido que el dinero se acaba y si no toman ellos las riendas el trabajo hecho puede perderse”. Lo mismo pasa con el centro del cólera de Gressiere.

PÉTIONVILLE
“El artista no se ha muerto, este es su teléfono”. Así decía hasta hace no mucho un cartel colocado frente a los escombros de lo que fue una casa en la subida hacia la zona rica de Pétionville, sobre Puerto Príncipe. El autor, un artesano que pelea los frijoles en estas lomas privilegiadas, lo mantuvo allí durante mucho tiempo después del terrible temblor que destruyó la capital el 12 de enero de 2010, una serpiente de fuego que dejó 250.000 muertos, 100.000 casas destruidas y 1.500.000 pobres sin hogar.

El artista fue afortunado. Sobrevivió y sigue en Pétiónville, donde los ricos compran en tiendas de lujo como las galerías Rívoli, que ofrece relojes Cartier y cuberterías escandalosas. Cerca, en la Plaza Boyer está el Quartier Latin, donde comer con vino no sale por menos de 40 euros y de vez en cuando va a cenar el exdictador e hijo de dictador Jean Claude Duvalier, de vuelta en el país en 2011 pese a que se le acusa de haber asesinado a miles de haitianos entre 1971 y 1986. También ha regresado el expresidente Aristide.

“Las élites haitianas son responsables de la situación actual. Los ricos sólo se han interesado en mantener sus privilegios, no en desarrollar el país”, denuncia el arquitecto William Kénel-Pierre, miembro de la Organización del Pueblo en Lucha, opuesto a Martelly pero favorable al diálogo con el Gobierno para salir de la crisis institucional en que en este momento se haya Haití, con unas elecciones legislativas y municipales pospuestas que han de renovar también un tercio del Senado.

CABO HAITIANO
Los 317 kilómetros que separan la capital de Cabo Haitiano son una aventura que comienza en la carretera que atraviesa el suburbio de Cíte Soleil, donde un camión de la ONU cargado con planchas de poliespuma circula ahora a escasa velocidad. De pronto, decenas de jóvenes sin camisa salen de ninguna parte y se suben al vehículo en marcha. En minutos lanzan las planchas a la carretera y despluman el camión.

A 110 kilómetros de la caótica capital, Gonaïves es la ciudad donde Jean-Jacques Dessalinnes proclamó la independencia de Haití (el primero de enero de 1804) y donde empezaron las protestas que acabaron con la dictadura de Jean-Claude Duvalier en 1986, y después se pasa cerca del gran centro vudú de Souvenance y se asciende hacia el norte por empinadas carreteras de montaña. A veces te encuentras un camión atravesado en la carretera y el tráfico cortado por días. Es el caso. El rodeo, de cinco horas, se hace cruzando ríos y poblados miserables en dirección a St. Michel y Saint-Raphaël. En todos los asentamientos hay una constante: mercados en las calles polvorientas, iglesias cristianas, salones de belleza (sí, salones de belleza) morgues, gallos de pelea y bancos de lotería para intentar llamar a la suerte.

Los niños desnudos saludan al paso de los coches y encuentras también caras endurecidas pero dignas, y siempre hay alguna risa, pues la miseria de Haití esconde las mismas e inmensas ganas de vivir y disfrutar de todo el Caribe. Cerca de Ennery, las muecas de dolor de unas mujeres en el camino indican que algo grave ha pasado. Alguien ha violado y asesinado a machetazos a una joven que regresaba del mercado, la gente se llama y acude corriendo y una anciana llora mientras transporta un gigantesco bulto sobre la cabeza –todo en Haití se lleva sobre la cabeza.

Cerca de Cabo Haitiano, en Bois Caïman, empezó todo un 14 de agosto de 1791 con el sacrificio de un cerdo negro ofrecido a los loas(es) africanos por el esclavo y sacerdote vudú Boukman Dutty. Después, los machetes de Jean-Jacques Dessalines y de Touissaint Lovertoure hicieron cuajar la primera república negra de la humanidad y pasaron 60 años hasta que fue reconocida, pero antes Henry Christophe se autoproclamó rey y nombró condes y marqueses en su fortaleza de La Ferriére. El viejo Jean Claude es analfabeto pero habla un inglés aprendido por intuición y vive de explicar a los turistas las grandezas y vilezas del rey Henry, libertador y luego verdugo de su pueblo, una terrible tradición. Sus siete hijos han ido a la escuela, pero escolarizarlos le ha costado 80 dólares anuales, incluyendo el uniforme y los libros de texto. Todo un sacrificio, dice.

OUANAMINTHE

Suenan los tambores vudú en el perístyle del hungan Papou, donde hoy se celebra una gran ceremonia en honor a Ayizan, importante loa guardián del mercado y la primera mambo (sacerdotisa) de esta religión. El templo está lleno. En el centro, una veintena de mujeres vestidas de blanco bailan acompasadamente frente a un altar donde hay trigo, plátanos, papaya, viandas y otros alimentos y productos de cuyo comercio vive la mayoría de la población. Así es en Haití, el que tiene un plátano se sienta en una esquina y lo vende; e igual sucede con el que reúne un par de zapatos, o unas cuchillas de afeitar, o cinco mangos, por eso es bueno rendirle respeto de vez en cuando a Ayizan.

La mayor parte de la población haitiana se dedica al comercio informal. Y uno de los mercados más grandes del país está en la frontera norte con República Dominicana. Del lado de Haití está Ouanaminthe y del dominicano Dajabón. Los lunes y viernes se reúnen aquí 2.250 vendedores y mil ambulantes, además de 15.000 clientes. El 70% de los comerciantes y el 80% de los clientes son haitianos, pero el 70% de la facturación la hacen los vendedores del país vecino, pues los alimentos son un 30% más baratos. Hasta hace poco el mercado funcionaba en la calle mugrienta, pero gracias a un proyecto de Naciones Unidas financiado por la UE se han construido instalaciones adecuadas y se da asesoría a la gente. La vida en Ouanaminthe ha cambiado para bien.

PUERTO PRÍNCIPE

Sweet Micky celebra en el Campo de Marte los tres años de su mandato. Horas antes hubo bloqueos y disturbios en las calles, nada exagerado, solo parte del “juego democrático”. Ya no hay refugiados ante el antiguo Palacio Nacional, pero la lista de retos y desgracias de Haití es más pesada que los logros que enuncia Martelly esta tarde. Según él, “cantar y gobernar no es tan distinto”. “Uno tiene una orquesta (el consejo de ministros) y trata de hacerle la vida feliz a su público (la población)”. “Es casi lo mismo”, bromea, y sus palabras quedan suspendidas en el aire.

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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).

miércoles, mayo 28, 2014

Noticias del Frente Sensorial 113

Matrioskas en la cancha

No importa cuántas veces salgamos del armario, uno nuevo se materializa ante la curiosidad o el desconocimiento de los demás



Matrioskas rusas

RITA INDIANA, El PAÍS (madrid),  27 MAY 2014 

Acompaño a mi pareja a un cóctel; al entrar, la gente que no me conoce espera que ella me introduzca, ¿seré su hermana, su amiga, su colega? A veces dice mi nombre y explica: esta es Rita, mi compañera. Otras veces solo dice mi nombre y dejamos que saquen sus conclusiones. Para los que no nos identificamos como heterosexuales, la socialización es un túnel al final del cual brilla la enervante luz de una confesión con la que arriesgamos y perdemos el cómodo sitial de la “normalidad”, ese lugar seguro que ofrece el estricto patrón de la hetero-normatividad. Esta tensión preliminar a cualquier nuevo encuentro es producto de una condición llamada el closet, el armario.
Como las matrioskas rusas que siempre guardan una muñequita más pequeña dentro, no importa cuántas veces salgamos de él, uno nuevo se materializa ante la curiosidad o el desconocimiento de los demás. Tras abrir la puerta del armatoste de caoba en el que viví hasta mi mayoría de edad, logrando comunicarle a mis seres queridos lo que de todas maneras ya sospechaban, me hallé saliendo de un closet nuevo todos los días, en el trabajo, en fiestas, cada vez que alguien se atrevía a preguntar y frente al señor que en la parada del metro asume de inmediato que soy hetero y me pregunta si mi marido es tan alto como yo. El closet es contagioso. “¿Le vas a decir a tu tía o se lo digo yo?”, preguntaba mi madre, pasando la aspiradora al suyo.
Me gusta pensar que todo esto es parte del proceso de selección natural necesario para la evolución de la especie; nos haremos mejores y más fuertes abriendo esas puertas una y otra vez, y las categorías obsoletas que convocan al closet sobre nuestros cuerpos terminarán por extinguirse. Esta inevitable evolución tiene sus campeones, atletas profesionales para los que salir del armario supone arriesgar carrera y millones, que han decidido ponerlo todo en juego apostando a la potencia de la verdad y derribando, con la rudeza de un futbolista americano, una caterva de estereotipos.
​Publicado en el diario español El País:

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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).

martes, mayo 27, 2014

Noticias del Frente Ecológico 117

El tiempo de las utopías mínimas


Leonardo Boff

Por: Leonardo Boff, teólogo y escritor

No es verdad que vivamos tiempos pos-utópicos. Aceptar esa afirmación es mostrar una representación reduccionista del ser humano. Este no es solamente un dato que está ahí cerrado, vivo y consciente, al lado de otros seres. También es un ser virtual. Esconde dentro de sí virtualidades ilimitadas que pueden irrumpir y concretarse. Es un ser de deseo, portador del principio esperanza (Bloch), permanentemente insatisfecho y buscando siempre cosas nuevas. En el fondo es un proyecto infinito, en busca de un oscuro objeto que le sea adecuado.

De ese trasfondo virtual es de donde nacen los sueños, los pequeños y grandes proyectos y las utopías mínimas y máximas. Sin ellas el ser humano no vería sentido a su vida y todo sería gris. Una sociedad sin una utopía dejaría de ser sociedad, no tendría un rumbo pues se hundiría en los pantanos de los intereses individuales o corporativos. Lo que ha entrado en crisis no son las utopías, sino cierto tipo de utopía, las utopías maximalistas venidas del pasado.

Los últimos siglos han estado dominados por utopías maximalistas. La utopía iluminista que universalizaría el imperio de la razón contra todos los tradicionalismos y autoritarismos. La utopía industrialista de transformar las sociedades con productos sacados de la naturaleza y de las invenciones técnicas. La utopía capitalista de llevar progreso y riqueza a todo el mundo. La utopía socialista de generar sociedades igualitarias y sin clases. Las utopías nacionalistas bajo la forma de nazifascismo que, a partir de una nación poderosa, con “raza pura”, rediseñaría la humanidad, imponiéndose a todo el mundo. Actualmente la utopía de la salud total, gestando las condiciones higiénicas y medicinales, que busca la inmortalidad biológica o la prolongación de la vida hasta la edad de las células (cerca de 130 años). La utopía de un único mundo globalizado bajo la égida de la economía de mercado y de la democracia liberal. La utopía de los ambientalistas radicales que sueñan con una Tierra virgen y con el ser humano totalmente integrado en ella, y otras.

Estas son las utopías maximalistas. Proponían lo máximo. Muchas de ellas fueron impuestas con violencia o generaron violencia contra sus opositores. Tenemos hoy suficiente distancia en el tiempo para confirmar que estas utopías maximalistas frustraron al ser humano. Entraron en crisis y perdieron su fascinación De ahí que hablemos de tiempos pos-utópicos. Pero pos se refiere a este tipo de utopía maximalista. Ellas dejaron un rastro de decepción y de depresión, especialmente, la utopía de la revolución absoluta de los años 60-70 del siglo pasado, como la cultura hippy y sus derivados.

Pero la utopía permanece porque pertenece al espíritu humano. Hoy la búsqueda se orienta hacia las utopías minimalistas, aquellas que, al decir de Paulo Freire, realizan lo “posible viable”, hacen a la sociedad “menos malvada y menos difícil el amor”. Se nota por todas partes la urgencia latente de utopías de simple mejora del mundo. Todo lo que nos entra por las muchas ventanas de la información nos lleva a sentir que el mundo no puede continuar así como está. Cambiar, y si no se puede cambiar, por lo menos mejorar.

No puede continuar la absurda acumulación de riqueza como jamás la hubo en la historia (85 más ricos tienen ingresos equivalentes a los de 3.570 millones de personas, como denunciaba la ONG Oxfam Intermón en enero de este año en Davos). Para ellos, el sistema económico-financiero no está en crisis; al contrario, ofrece oportunidades de acumulación como nunca antes en la historia devastadora del capitalismo. Hay que poner un freno a la voracidad productivista que asalta los bienes y servicios de la naturaleza con vistas a la acumulación y produce gases de efecto invernadero que alimentan el calentamiento global, que si no se detiene, puede producir un armagedón ecológico.

Las utopías minimalistas, a decir verdad, son aquellas que vienen siendo implementadas por el gobierno actual del PT y sus aliados con base popular: garantizar que el pueblo coma dos o tres veces al día, pues el primer deber de un Estado es garantizar la vida de sus ciudadanos. Esto no es asistencialismo sino humanitarismo en grado cero. Son los proyectos “mi casa-mi vida”, “luz para todos”, el aumento significativo del salario mínimo, el “Prouni” que permite el acceso a los estudios superiores a estudiantes socialmente menos favorecidos, los “puntos de cultura” y otros proyectos populares que no cabe aquí enumerar.

A nivel de las grandes mayorías son verdaderas utopías mínimas viables: recibir un salario que cubra las necesidades de la familia, tener acceso a la salud, mandar los hijos a la escuela, conseguir un transporte colectivo que nos les robe tanto tiempo de vida, contar con servicios sanitarios básicos, disponer de lugares de ocio y de cultura y una pensión digna para enfrentarse a los achaques de la vejez.

La consecución de estas utopías minimalistas crea la base para utopías más altas: aspirar a que los pueblos se abracen en la fraternidad, que no guerreen entre sí, que se unan todos para preservar este pequeño y bello planeta Tierra, sin el cual ninguna utopía maximalista o minimalista puede ser proyectada. El primer oficio del ser humano es vivir libre de necesidades y gozando un poco del reino de la libertad. Y al final poder decir: “valió la pena”.

Leonardo Boff escribió: Virtudes para otro mundo posible, 3 vol., Sal Terrae 2005.

Traducción de MJ Gavito Milano

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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).

lunes, mayo 26, 2014

Noticias del Frente Sensorial 112

Las diosas borradas de la Biblia


Asherah, la esposa de Dios

Por: Xabier Pikaza Ibarrondo (teólogo), Adital, 25 05 14

Reproduzco aquí este interesante artículo escrito por el teólogo Xabier Pikaza, extraído de su blog. Es uno de los teólogos católicos que ha osado pensar más allá de lo estrictamente oficial.

La figura de las matriarcas humanas (especialmente del libro del Génesis) ha crecido en el recuerdo de Israel, mientras que la figura de la Diosa o de las diosas ha tendido a ser borrada. Se trata de un fenómeno normal, porque después del exilio y, en especial, en el tiempo de la redacción de la Biblia, la diosa aparecía como figura nefanda, que debía ser tachada para siempre.

Sin embargo, esa "borradura” no ha podido ser total, pues la figura de la diosa ha sido demasiado importante y ha dejado "su sombra” en muy diversos textos de la historia israelita.

Ignacio Molina, s.j.

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En general, el primer recuerdo de los pueblos suelen ser sus figuras trascendentes (las diosas). Pero, sin negar esa afirmación general, debo añadir que en el principio de Israel se ha dado una situación especial, pues muchísimo más que la diosa (diosas), común en otros pueblos y en el conjunto de la cultura cananea, ha influido un factor revolucionario: la figura de un Dios Yahvé, sin imagen ni función sexual, un Dios trascendente y celoso (guerrero), propio de unos grupos nómadas que traen recuerdos de un éxodo de Egipto.

Por un lado hallamos a la Diosa (al Dios/Diosa), más propio de los cananeos, que habitaban ya en la tierra (una diosa que los israelitas irán borrando, negando…).

Por otro lado hallamos al Yahvé suprasexual (guerrero), más propio de los invasores que llegan del desierto.

Del enfrentamiento y fusión de esos dos modelos religiosos (a los que se puede añadir quizá el recuerdo de los patriarcas trashumantes, de los que hablaremos al tratar de las matriarcas) ha surgido la religión bíblica judía.

Así podemos afirmar que al principio no había diosa (si nos fijamos en los grupos del “solo Yahvé”); pero también podemos afirmar que al principio estaba la diosa (si destacamos más la aportación de las poblaciones cananeas). En la historia posterior de la Biblia judía ha tendido a imponerse la visión del “único Yahvé”, pero no ha logrado hacerlo plenamente, es decir, sin transformaciones, como iremos viendo en lo que sigue. De todas formas, el culto de la diosa ha quedado tachado y sólo mirando más allá de las tachaduras podemos recuperar su memoria.

Según eso, la Biblia en su conjunto (en su redacción post-exílica), apoyándose en la crítica de los profetas y en el culto oficial del templo de Jerusalén, tras la reforma deuteronomista (a finales del siglo VII a. C.), ha rechazado el culto de la diosa y sin embargo ella (la Ashera) ha sido, con el "toro de Baal”, la figura que más se ha encontrado en las excavaciones de la tierra de Israel. Se había pensado que en Israel no podían haber existido las diosas, pues eran a la "ortodoxia yahvista”; pero esa ortodoxia tardó en imponerse, de manera que, en el tiempo antiguo, hasta el exilio (siglo VI a. C.), la figura de la diosa resulta frecuente en Israel.

En el principio, la figura de la diosa no era contraria a la identidad de Israel (sino únicamente al grupo del “solo Yahvé”), ni provenía de fuera, es decir, de cultos extranjeros, sino que estaba arraigada en la experiencia de los cananeos autóctonos que fueron integrados casi desde el principio (al menos desde el siglo XI a. C.) en la religión israelita. La Biblia Judía posterior ha querido borrar esa memoria, para reescribir la historia desde la perspectiva del Yahvé guerrero trascendente, que domina cielo y tierra y que destruye a los pueblos enemigos. Esta "erasio memoriae” ha marcado la visión posterior del judaísmo, que ha querido rechazar la imagen femenina de Dios. Pero esa represión no ha sido total y ha terminado siendo en parte inútil, pues la huella de la divinidad femenina ha configurado el conjunto de la Biblia, pues lo borrado (reprimido) ha vuelto y ha seguido presente, de modos distintos.

Tenemos un testimonio irrefutable: el resultado de las excavaciones arqueológicas, que se han venido haciendo en la tierra de Israel, de manera sistemática, sobre todo en los últimos decenios. Lo que la Biblia ha querido ocultar aparece en forma de cientos de estatuillas, que recogen y recuerdan el culto de la diosa, no sólo en los tiempos anteriores a la conquista israelita (en torno al siglo XI d. C.), sino en los tiempos posteriores. Ella, la diosa, como figura materna y/o femenina, es la más abundante, de manera que podría decirse que refleja la religiosidad personal o familiar y grupal de la mayor parte de los habitantes de la tierra (junto al toro de Baal, que es signo masculino de la fecundidad).

Todo nos permite suponer que en el principio, cuando vino del desierto para instalarse en la tierra de Canaán y conquistarla con sus fieles guerreros, Yahvé no tenía esposas (Ashera), sino que aparecía como Dios solitario y celoso, incapaz de compartir su poder con una diosa. Pero con el tiempo, una vez instalado en Canaán, el Dios de la furia del desierto (originario quizá de los madianitas), tendió a tomar esposa, como muestran dos famosas fórmulas de bendición donde él aparece vinculado con su Ashera.

Una de esas fórmulas se ha encontrado en Kuntillet Ajrud, cerca de Cades Barne, en el desierto sur de Judea, zona de cruce de caravanas, donde ha aparecido una vasija con un texto del siglo VIII a. C. (en pleno período profético) en el que se dice: "Yo te bendigo por Yahvé de Samaría y por su Ashera”. Así aparecen unidos, dios y diosa, como fuente de la única bendición. De esa manera, el mismo Yahvé, que en el culto antiguo de sus fieles, aparecía como solitario (Señor de la guerra), se encuentra ahora integrado en una pareja divina, de manera que él y su consorte (la Ashera) constituyen un único principio divino de bendición y vida.

Otra fórmula semejante, aunque es algo posterior, ha aparecido cerca de Khirbet El-Qom, no lejos de Hebrón, sobre el pilar de una cueva funeraria, lo que prueba la importancia de la figura de la diosa, asociada a Yahvé, en pleno período monárquico, en el momento en que van a iniciarse las "reformas yahvistas”: "Bendito sea Uriyahu por YHWH y por su Ashera”. Eso significa que en un plano popular, en la religión de la vida, por lo menos hasta el exilio, muchos israelitas han venerado a un Dios dual, masculino y femenino, sin que la religión "más oficial” del "sólo Yahvé” haya logrado imponerse.

En contra de la versión oficial de la Biblia posterior, el culto de la Ashera no tenía un origen extranjero, sino que ella pertenece a uno de los sustratos más antiguos de la religión judía, en la que ella aparece asociada como diosa y consorte al Dios supremo, definiendo un tipo de dualidad que podía haber determinado toda la religión judía posterior (que hubiera sido así diferente). En el origen de la realidad se encuentran, según eso, Dios y diosa, lo masculino y lo femenino, formando una pareja sagrada.

Sólo tras el exilio, rechazando (o borrando) esa dualidad y queriendo recuperar, en circunstancias distintas, la figura del “solo Yahvé”, que trasciende la dialéctica de lo masculino y femenino (que no es Dios ni Diosa, sino Señor sin imagen, ni forma), la religión israelita se centrará en un poder superior, que no es ni hombre ni mujer, ni patriarca ni matriarca, aunque simbólicamente tenderá a tomar rasgos que son más masculinos.

En un sentido, se podría hablar aquí de una síntesis o simbiosis, de manera que la unión de las dos figuras (Yahvé y su Ashera) habría desembocado en el surgimiento de un Dios único, que conserva el nombre de Yahvé (que tiende a entenderse en forma masculina), pero que conserva rasgos femeninos de Ashera, es decir, de maternidad, de ternura y amor, como destacaremos al hablar de los profetas (cap. 5º). Eso significaría que el Dios Yahvé recibe, al menos a partir de los profetas, unas propiedades que son femeninas y maternas, y que valen por igual para varones y mujeres.

Pero, en otro sentido, podemos afirmar que más que una simbiosis hay aquí un rechazo y una condena. Ciertamente, el Yahvé profético tendrá rasgos femeninos, pero en su estructura básica dominan unos elementos trascendentes, que toman rasgos sobre todo masculinos (de poder). Por otra parte, esta nueva visión del Dios Yahvé sin pareja ha perdido aquello que constituye precisamente el rasgo más significativo de la Ashera o diosa femenina: su carácter relacional. El Dios que era relación y que así podía entrar más fácilmente en relación con los humanos viene a presentarse como "solitario” (sin imagen, sin compañero), en rasgo que marcará toda la religiosidad judía posterior

[Xabier Pikaza es teólogo y filósofo y escribe en http://blogs.21rs.es/pikaza/]

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¿Cuánta barbarie existe aún entre nosotros?

Por: Leonardo Boff, teólogo y escritor, 23 04 15

Perversidades siempre han existido en la humanidad, pero hoy, con la proliferación de los medios de comunicación, algunas se hacen más patentes y suscitan especial indignación. El caso más clamoroso fue el linchamiento de la inocente Fabiane María de Jesús en Guarujá en el litoral paulista a principios de este mes de mayo de 2014. Confundida con una secuestradora de niños para prácticas de magia negra, fue literalmente despedazada y linchada por una turba de indignados.

Tal hecho constituye un desafío a la comprensión, pues vivimos en sociedades consideradas civilizadas y dentro de ellas ocurren prácticas que nos remiten a los tiempos de barbarie, cuando aún no había contrato social ni reglas colectivas para garantizar una convivencia mínimamente humana.

Hay una tradición teórica que ha intentado dilucidar tal hecho. En 1895 Gustave Le Bon escribió, quizá fue el primero, un libro sobre la “Psicología de las masas”. Su tesis es que una multitud, dominada por el inconsciente, puede formar un “alma colectiva” y llegar a practicar actos perversos que el “alma individual” normalmente jamás practicaría. El norteamericano H. L. Melcken escribió en 1918 “La Turba”, un estudio mesurado sobre el hecho. Muestra la identificación del grupo con un líder violento o con una ideología de exclusión, que adquiere entonces un cuerpo propio y, sin control, deja que irrumpa lo bárbaro que anida todavía en el ser humano. Freud en 1921 retomó la cuestión con su “Psicología de las masas y análisis del yo”. Los impulsos de muerte subsistentes en el ser humano, dadas ciertas situaciones colectivas, dice, escapan al control del superyó (conciencia, reglas sociales) y aprovechan el espacio liberado para manifestarse con toda su virulencia. El individuo se siente amparado y animado por la multitud para dar salida a la violencia escondida dentro de él.

El análisis más incitante fue hecho por la filósofa Hannah Arendt. En 1961 siguió en Jerusalén todo el proceso del juicio del criminal nazi Adolf Eichmann por crímenes contra la humanidad. En 1963 Arendt escribió un libro que irritó a muchos: “Eichmann en Jerusalén: un relato sobre la banalización del mal”. Y acuñó la expresión “la banalización del mal”. Mostró como la identificación con la figura del “Führer” y con las órdenes dadas desde arriba pueden llevar a las peores barbaridades con la conciencia más tranquila del mundo. Pero no solo en ellos se expresa la barbarie. También lo hace en aquellos judíos a los que desbordaba su odio a Eichmann, exigiendo los peores castigos para él, como expresión también de un mal interno.

¿Qué concluimos de todo esto? Que un concepto realista del ser humano debe incluir también su inhumanidad. Somos sapientes y dementes. En otras palabras: la barbarie, el crimen, el asesinato pertenecen al ámbito de lo humano. Hace miles de años dimos un día el salto desde la animalidad, del inconsciente al consciente, del impulso destructivo a la civilización. Pero ese salto todavía no se ha completado totalmente. Cargamos dentro de nosotros, latente pero siempre actuante, con el impulso de muerte. La religión, la moral, la educación, el trabajo civilizatorio han sido los medios que hemos desarrollado para poner bajo control esos demonios que nos habitan. Pero esas instancias no tienen la fuerza que pueda someter tales impulsos a las reglas de una civilización que procura resolver los problemas humanos con acuerdos y no recurriendo a la violencia.

Hay que reconocer que todavía prevalece en nosotros mucha barbarie. No diría animalidad, pues los animales se rigen por impulsos instintivos de conservación de la vida y de la especie. En nosotros esos impulsos perduran pero tenemos condiciones para volverlos conscientes, canalizarlos para tareas dignas a través de sublimaciones no destructivas, como Freud y, recientemente, el filósofo René Girard con su “deseo mimético” positivo tanto han insistido. Pero ambos se dan cuenta del carácter misterioso y desafiante de la persistencia de ese lado sombrío (pulsión de muerte en dialéctica con la pulsión de vida) que dramatiza la condición humana y pueden llevar a hechos irracionales y criminales como el linchamiento de una persona inocente. Todos pensamos en los linchadores, ¿pero cuáles serían los sentimientos de Fabiane María de Jesús, sabiéndose inocente y siendo víctima de la saña de la multitud que hace “justicia” por su propia mano?

La cuestión principal no es el Estado ausente y débil o el sentimiento de impunidad. Todo eso cuenta, pero no aclara el hecho de la barbarie. Ella está en nosotros. Y a todas horas resurge en el mundo con expresiones innombrables de violencia, algunas reveladas por la Comisión de la Verdad que analiza las torturas y las abominaciones practicadas por tranquilos agentes del Estado de terror implantado en Brasil.

El ser humano es una ecuación aún no resuelta: cloaca de perversidad, para usar una expresión de Pascal, y al mismo tiempo la irradiación de bondad de una Hermana Dulce en Bahía, que aliviaba los padecimientos de los más miserables. Ambas realidades caben dentro de ese ser misterioso ―el ser humano― que sin dejar de ser humano puede ser también inhumano. Tenemos que completar el salto de la barbarie a la plena humanidad. La situación violenta del mundo actual, también contra la Madre Tierra, nos deja aprensivos sobre la posibilidad de que ese salto pueda tener un final feliz. Solo un Dios podrá humanizarnos. Él lo intentó pero acabó en la cruz. Uno de los significados de la resurrección es darnos esperanza de que aún es posible. Pero para eso necesitamos creer y esperar.

Traducción de Mª José Gavito Milano

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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).

martes, mayo 20, 2014

Noticias del Frente Historiográfico 157

La abstención como derecho



Por: Isidoro Moreno, Diario de Sevilla, 19 05 2014

LA Junta Electoral Central (española) ha ratificado recientemente lo que ya sabíamos aunque muchos no quisieran enterarse: que la abstención es un comportamiento tan democrático como acudir a las urnas.

Es un derecho reconocido en nuestras leyes y que, por ello, debe ser protegido, y por eso la oficina española de la Unión Europea ha sido obligada a retirar publicidad institucional llamando al voto.

Los poderes públicos no pueden actuar favoreciendo la opción de votar frente a la de abstenerse, porque ambas son igualmente legítimas.

Otra cosa es, lógicamente, la campaña de cada partido o plataforma electoral para atraer a los potenciales votantes, aunque algunos pensamos que la publicidad engañosa y la flagrante falsedad en los mensajes -para no hablar del descarado incumplimiento posterior de lo que en estos se dice- debería estar de alguna forma castigada legalmente, como lo están otros fraudes.

Es así que el derecho a votar no significa en modo alguno obligatoriedad legal -ni tampoco moral, aunque lo digan algunos obispos- de votar, al igual que el derecho al divorcio no puede obligar a nadie a divorciarse o el derecho de manifestación a salir con pancartas o banderas en días predeterminados porque ello interese a las instituciones.

Lo que contradice una idea no por grotesca menos extendida: la de que quienes no votan no tienen luego derecho a protestar si consideran que las políticas que se llevan a cabo son perniciosas.

Cualquier ciudadano posee también ese derecho: el de libre expresión, que incluye la crítica política, más allá de cuál sea su comportamiento electoral.

Y es que la obligación de todo ciudadano no es votar, sino pagar sus impuestos para hacer posible los servicios públicos; no evadirlos, colocándolos en paraísos fiscales o mediante ingeniería financiera, como hacen algunos distinguidos votantes.

A veces, pasa también como verdadera la afirmación de que la abstención equivale a pasotismo o a indiferencia respecto a los asuntos públicos.

Sin duda, existen muchos pasotas que nunca participan en elecciones, pero, además de que sería adecuado analizar las causas de ese pasotismo, ¿no son también pasotas un alto porcentaje de quienes sí depositan su voto en las urnas como coartada para desentenderse de los problemas de la colectividad, eso sí, con la conciencia tranquila?

La abstención, si es consciente y razonada, supone una forma de participación política tan legítima como la de votar a un partido u otro, echar en la urna una papeleta en blanco o convertirla en nula (aunque en este sentido si votas en blanco o nulo te cuentan de todas maneras entre los votantes y esto se asimila a que apoyas el sistema, sea ésta tu intención o no).

Es en los regímenes autoritarios o que temen que los ciudadanos sean libres para decidir qué hacer en cada convocatoria electoral donde el voto es obligatorio. En esos casos, los votantes, que han de ser todos los potenciales electores por temor a represalias, legitiman el sistema político a la fuerza.

Contrariamente a lo que suele repetirse, no son las urnas la esencia de la democracia: ¿hemos de recordar que en el franquismo también se votaba en elecciones municipales y hasta hubo algún referéndum?

Es la posibilidad de ejercer todos los derechos civiles, políticos, sociales y culturales, tanto individuales como colectivos, lo que constituye el núcleo de una verdadera democracia.

Urnas existen en (casi) todos los países, pero una democracia plena sólo puede existir allí donde se den las condiciones para que la inmensa mayoría de la población tenga acceso a una información adecuada sobre todos los asuntos, pueda debatir sobre ellos, decidir libremente al respecto y controlar que se cumpla lo decidido.

La cuestión de cuál sea el sistema más adecuado para la toma de decisiones: democracia directa, representativa, delegada o una combinación de ellas, sólo cobra sentido dentro de este proceso.

Sobre estas bases, la abstención puede constituir el modo de expresar un "voto de protesta" no ya contra este o aquel partido sino contra el sistema político mismo, aquí y ahora subalterno respecto a los intereses e instituciones del Mercado.

Contra el bipartidismo de los que son equivalentes en lo esencial, aunque ahora protesten de que se señale esta equivalencia.

Contra la partidocracia neocaciquil y corrupta que sufrimos.

La abstención tampoco tiene por qué ser una estrategia permanente a utilizar en todas las elecciones: puede ser perfectamente coherente, por ejemplo, votar en las elecciones locales y nacionalitarias y no hacerlo al supuesto "parlamento" europeo.

Porque la reconquista necesaria del ámbito de la política -que no se reduce a las instituciones- no puede empezar sino por lo más próximo, por el ámbito de convivencia en el cual las personas no somos todavía un simple número; allí donde es menos difícil tomar conciencia de los problemas, movilizarse ante ellos e indagar en sus causas.

Sin intentar la quimera de comenzar la casa por el tejado.



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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).

martes, mayo 13, 2014

Noticias del Frente Historiográfico 156

La cara más oscura de India

La mitad de la población mundial que al día de hoy hace sus "defecaciones al aire libre", reside en India.

Con más de ochenta millones de desempleados y 250 millones de jóvenes subempleados, el descontento y los enfrentamientos entre los sectores juveniles y empobrecidos de la sociedad y el estado están también aumentando.



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Rebelión  12 05 14

La mayor parte de los análisis en torno a India coinciden en señalar el auge de este gigante asiático, que junto a otras potencias emergentes configuran el llamado BRIC, y que disputan a EEUU el actual dominio global. Sin embargo, son muchos los informes que a la hora de situar a India en esta nueva coyuntura, coinciden en señalar las importantes carencias de este país.
La fotografía actual nos muestra un aumento del número de multimillonarios, cifras que podrían doblarse para el 2023, junto al auge de los millonarios, en un 66% dentro de cuatro años. Y junto a ello, observamos cómo tan sólo el 32% de la población rural dispone de facilidades sanitarias modernas, de hecho la mitad de la población mundial que a día de hoy hace sus "defecaciones al aire libre", reside en India.
A ello también hay que unir todo un abanico de importantes carencias sanitarias y a la presencia de un 56% de la población que carece de los medios necesarios para lograr asegurar sus necesidades básicas. 680 millones de personas experimentan la privación de sus necesidades básicas, con cientos de millones viviendo por debajo de las líneas oficiales de la pobreza.
Esta cara oscura trae aparejada una ligazón directa con el sistema de castas, que ha su vez sustenta también toda una serie de realidades discriminatorias para sectores femeninos, religiosos o étnicos.
El proceso de construcción de la India moderna tiene unas importantes carencias que han lastrado su posterior configuración. A pesar de los intentos de las elites políticas por aglutinar en torno a la idea de "India" a la población, ésta sigue más ligada a realidades e identidades marcadas por diferencias regionales, de casta o lingüísticas. Los representantes de esas élites se han valido del "nacionalismo indio" para asentar sus propios intereses.
Tanto el Partido del Congreso como el BJP, representan modelos elitistas y no muestran ningún interés en hablar del sistema de castas que continúa protagonizando buena parte de la vida del país.
A pesar de los argumentos de las citadas élites, que repiten una y otra vez la desaparición del sistema de castas (el gobierno prohibió la "intocabilidad"), la realidad es muy diferente. La discriminación basada en el sistema de castas es el soporte de buena parte del sistema de injusticias actual y sobre todo de la discriminación de género y el feudalismo clasista que impera en India.
La situación en las zonas rurales del país es un claro ejemplo. Los altos índices de pobreza (98% de los llamados intocables o dalits viven en la pobreza) aumentan año tras año "gracias" a un sistema de castas que perpetúa la pobreza en sí misma e impide el acceso a nuevas oportunidades a los estratos más bajos del sistema.
Pero esta realidad no se limita al campo indio. También en el ámbito urbano ha logrado mantener sus influencias en el día a día. Así, en los últimos tiempos, en ciudades como Mumbai o Gujarat, se han construido zonas de apartamentos basadas en el sistema de castas, y algunos analistas locales denuncian que el acceso a la vivienda, en algunos lugares, se está "caracterizando por la pertenencia a una religión, un grupo étnico o una casta determinada".
Otro síntoma evidente se refleja en los anuncios de matrimonio. En India, el sistema de "matrimonios convenidos" ha aumentado en los últimos años, y sus anuncios en la prensa local también ha experimentado un importante auge. Según esas mismas fuentes, hasta cerca del 75% de los citados anuncios traen una mención explícita a la casta.
Racismo, deficiencias sanitarias, problemas de salud y medioambiente, son otros aspectos que a día de hoy guardan relación directa con este sistema de castas que algunos siguen defendiendo que "oficialmente" ha desaparecido.
En la actualidad en India confluyen los intereses de importantes y poderosos sectores que apuestan claramente por el de un sistema de casta y religión que permite acentuar las tensiones y las desigualdades sociales y económicas.
En torno a ello algunos han creado un círculo perverso. Minorías musulmanas o miembros de las castas más bajas hindúes sufren las consecuencias del sistema, y tienden a ofrecer las tasas más altas de pobreza, marginación, exclusión social y desempleo.
En ocasiones los sectores más jóvenes de esos colectivos, ante la carencia de oportunidades, acaban organizándose en bandas, que a su vez son el objetivo de una prensa controlada por las clases altas, y de operaciones policiales donde las víctimas civiles e inocentes suelen ser elevadas.
La corrupción que afecta a importantes sectores de las fuerzas de seguridad también se une a ese complejo escenario, junto a la cada vez más extendida política de "tirar a matar" de la policía.
Con más de ochenta millones de desempleados y 250 millones de jóvenes subempleados, el descontento y los enfrentamientos entre los sectores juveniles y empobrecidos de la sociedad y el estado están también aumentando.
Las desigualdades de género y la violencia contra las mujeres también caracterizan la situación actual del país. La "mayor democracia" del mundo apenas cuenta con algo más de un diez por ciento de mujeres en el Parlamento, muy por debajo del promedio mundial (21,8%). Las tasas de alfabetización de la mujer es de 66%, frente al 80% de los hombres.
Las alteraciones impuestas por el sistema colonial y la introducción de la producción capitalista también han contribuido al deterioro de la situación de la mujer en India. El papel femenino se ha querido ir limitando en amplias capas de la sociedad india a la esfera doméstica, y con una función reproductora encaminada a incrementar la producción en un sistema dominado y controlado por los hombres.
La mano de obra femenina se concentra en el sector primario y en los trabajos no cualificados y marginales, buena parte de los mismos se concentran en zonas rurales.
Pero la discriminación de las zonas rurales también se hace evidente en el ámbito urbano. A pesar de que las mujeres son las mayores contribuidoras en términos de producción económica, su contribución permanece invisible, en parte a la desigual distribución en los diferentes tipos de empleos.
Servicio doméstico, producción del tradicional cigarro indio, beedi, y fábricas textiles, ocupan buena parte de esa enorme fuerza de trabajo femenina, cuya contribución pasa desapercibida intencionadamente. A ello también se une la ocultación del trabajo doméstico y no pagado de esas trabajadoras, que habitualmente se presenta como labor de las "esposas".
La violencia contra las mujeres también caracteriza la actual situación de dominio en el país. Si hace unos meses el ataque sexual contra una joven en Delhi saltó a los medios locales e internacionales, la gravedad de la situación supera con creces ese caso.
La violencia sexual contra la mujer se ha convertido en una cruel y salvaje realizada diaria para importantes sectores femeninos del país. Y aquí también los sectores femeninos más empobrecidos son los que sufren esa realidad, y en la mayor parte de las veces bajo el cómplice silencio de las elites sociales, religiosos o mediáticas.
El sistema político, social y religioso que sustenta esas desigualdades difícilmente puede solventarse a través de las reformas que preconizan algunas de las élites políticas del país. Por eso, son cada vez más las voces que reclaman una profunda revolución para cambiar el rumbo de la India actual.
Txente Rekondo. Analista internacional

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).