jueves, enero 25, 2007

Noticias del Frente VIH-1 022

Violencia de género, victimización & VIH


Efectos de una intervención estructural para la prevención de la violencia de pareja íntima y del VIH en Sudáfrica rural: un ensayo aleatorio de cluster.

Pronyk PM, Hargreaves JR, Kim JC, Morison LA, Phetla G, Watts C, Busza J, Porter JD.
pronyk@soft.co.za

Lancet. 2006 Dic 2;368(9551):1973-83.

En el estudio de Intervención con Microcréditos para el SIDA y la Equidad de Género (IMAGE, por sus siglas en inglés) se proveyeron préstamos a mujeres pobres enroladas en el grupo de intervención. En la cohorte uno (experiencia de violencia de pareja íntima en los pasados últimos 12 meses por un esposo u otro compañero sexual íntimo), la experiencia de violencia de pareja íntima se redujo por 55% (razón de riesgo ajustada [RRa] 0.45, IC 95% 0.23-0.91; diferencia de riesgo ajustada -7.3%, -16.2 a 1.5). La intervención no afectó la tasa de coito desprotegido con una pareja no-conyugal en la cohorte dos (coito desprotegido en la última relación con una pareja no-conyugal en los últimos 12 meses) (RRa 1.02, 0.85-1.23), y no hubo efecto sobre la tasa de coito desprotegido en la última relación con una pareja no-conyugal (0.89, 0.66-1.19) o con la incidencia de VIH (1.06, 0.66-1.69) en la cohorte tres.


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Perpetración de violencia de pareja y conducta de riesgo de VIH entre hombres jóvenes en el Cabo Oriental rural, Sudáfrica.

Dunkle KL, Jewkes RK, Nduna M, Levin J, Jama N, Khuzwayo N, Koss MP, Duvvury N.
kdunkle@sph.emory.edu

AIDS. 2006 Oct 24;20(16):2107-14.

Se hicieron entrevistas estructuradas a 1,275 hombres de 15-26 años con experiencia sexual de 70 aldeas en el Cabo Oriental rural. Un total de 31.8% de ellos reportó haber perpetrado violencia física o sexual contra su pareja femenina principal. La perpetración estuvo correlacionada con números altos de parejas sexuales en el último año y de por vida, coito más recientemente, y una mayor probabilidad de reportar parejas sexuales casuales, uso problemático de sustancia, asalto sexual de no-parejas, y sexo transaccional. Los hombres que reportaron violencia física y sexual contra alguna pareja, perpetración antes o dentro de los últimos 12 meses, o más de un episodio de perpetración, reportaron niveles significativamente mayores de conducta de riesgo del VIH que los hombres que reportaron perpetración de la violencia menos severa o menos frecuente.

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Comparación de experiencias de coerción sexual reportadas por hombres y mujeres en prisión.

Cindy Struckman-Johnson, David Struckman-Johnson

Journal of Interpersonal Violence, Vol. 21, No. 12, 1591-1615 (2006)

http://jiv.sagepub.com/cgi/reprint/21/12/1591

Se hicieron comparaciones entre los auto-reportes de 382 hombres y 51 mujeres qe habían experimentado coerción sexual mientrasa estuvieron encarcelados. Los datos de las víctimas fueron obtenidos de una muestra de 1,788 reclusos y 263 reclusas que respondieron por escrito a una encuesta anónima en 10 prisiones del oeste estadounidense. Los hombres reportaron que sus perpetradores en los peores incidentes eran otros reclusos (72%), miembros del personal (8%), o reclusos y empleados en colaboración (12%). Las mujeres reportaron que sus perpetradores eran reclusos (47%) y personal (41%). Porcentajes mayores de hombres (70%) que de mujeres (29%) reportaron que su incidente resultó en sexo oral, vaginal, o anal. Más hombres (54%) que mujeres (28%) reportaron un incidente que fue clasificado como violación. Hombres y mujeres fueron semejantes en experimentar depresión; pero los hombres (37%) más que las mujeres (11%) reportaron ideas e intentos suicidas (19% para los hombres, 4% para las mujeres).

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Violencia de pareja íntima contra mujeres en Uganda oriental: implicaciones para la prevención del VIH.

Karamagi CA, Tumwine JK, Tylleskar T, Heggenhougen K.
ckaramagi2000@yahoo.com

BMC Public Health. 2006 Nov 20;6:284.

http://www.biomedcentral.com/1471-2458/6/284

Durante noviembre y diciembre de 2003, entrevistamos a 457 mujeres en el Distrito de Mbale. Otras 96 mujeres y hombres participaron en discusiones de grupos focales. La prevalencia de violencia de pareja íntima fue de 54% y la violencia física en el año anterior fue de 14%. La mayor escolaridad en la mujer (OR 0.3, IC 95% 0.1-0.7) y la satisfacción con el matrimonio (OR 0.3, IC 95% 0.1-0.7) estuvieron asociados con un menor riesgo de violencia de pareja íntima, en tanto que la residencia en el área rural (OR 4.4, IC 95% 1.2-16.2) y el hecho de que el marido tuviera otra pareja (OR 2.4, IC 95% 1.02-5.7) estuvieron asociados con un riesgo mayor de violencia de pareja íntima. Hubo una fuerte asociación entre la coerción sexual y la violencia física de por vida (OR 3.8, IC 95% IC 2.5-5.7). Las múltiples parejas y el consumo de alcohol fueron las razones principales para la violencia de pareja íntima. De acuerdo con las discusiones de los grupos focales, las mujeres le temen a la prueba del VIH, a revelación de los resultados del test, y a pedir el uso de condones por temor a ser víctimas de la violencia de pareja íntima.

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Violencia de pareja íntima y riesgo de VIH/ITS entre personas lesbianas, gay, bisexuales, y transgénero.

Adam Jackson Heintz & Rita M. Melendez
rmelende@sfsu.edu

Journal of Interpersonal Violence
, Vol. 21, No. 2, 193-208 (2006)

http://jiv.sagepub.com/cgi/reprint/21/2/193

En el estudio participó un total de 58 clientes (lesbianas, gay, bisexuales y transgéneros víctima de la violencia de pareja íntima). Un alto porcentaje de participantes reportaron haber sido forzados por sus parejas para tener sexo (41%). Muchos dijeron que se sentían inseguros de pedir a sus parejas abusivas que usaran la protección del sexo sin penetración o que temían la reacción de sus parejas a esta solicitud (28%). Además, muchos participantes experimentaron abuso sexual (19%), físico (21%), y/o verbal (32%) como consecuencia directa de pedir a su pareja ;a protección del sexo seguro.

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Violencia física y sexual durante el embarazo y después del parto: un estudio prospectivo multicéntrico de mujeres con VIH o en riesgo de infección.

Koenig LJ, Whitaker DJ, Royce RA, Wilson TE, Ethier K, Fernández MI.
lek5@cdc.gov.

Am J Public Health. 2006 Jun;96(6):1052-9.

La violencia física y sexual y sus factores de riesgo fueron medidos durante los meses próximos al parto y 6 meses después de éste en un estudio prospectivo de mujeres embarazadas con (n=336) y sin (n=298) VIH en 4 estados de los EEUU. En general, 10.6% de las mujeres reportaron haber sido objeto de violencia, 8.9% durante el embarazo y 4.9% después del parto. De estas mujeres, 61.7% fueron abusadas sólo durante el embarazo, 21.7% fueron abusadas varias veces, y 16.7% fueron abusadas sólo después del parto. La violencia sexual ocurrió pocas veces en ausencia de violencia física. El predictor más fuerte de violencia fue el involucrare en sexo de trueque (razón cruzada ajustada [OR]=5.54; intervalo de confianza [IC] al 95% =2.0, 15.4). Otros predoctores incluyeron los cambios frecuentes de domicilio (OR ajustada=1.57; IC 95%=1.1, 2.2), apoyo financiero de parientes o parejas (OR ajustada=0.42; IC 95%=0.2, 0.8), y diagnóstico de VIH durante el actual embarazo (OR ajustada=0.30; IC 95%=0.1, 0.7).

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Victimización, uso de sustancias y conductas de riesgo entre hombres indígenas norteamericanos gay, bisexuales, bardajes y heterosexuales en la Ciudad de Nueva York.

Jane M. Simoni, Karina L. Walters, Kimberly F. Balsam, Seth B. Meyers
jsimoni@u.washington.edu

American Journal of Public Health, Dic 2006, Vol 96, No. 12, 2240-2245




Una encuesta fue enviada por correo a todos los miembros de una organización comunitaria Amerindia en la Ciudad de Nueva York City. Los 20 hombres que se autoidentificaron como gay, bardajes, o bisexuales tenían más probabilidad de reportar haber sido victimizados y haberse involucrado en conductas de riesgo del VIH que los 51 participantes heterosexuales, aunque ambos reportaron niveles comparables de uso de sustancias. En general, la victimización estuvo asociada con conductas de riesgo de VIH de por vida (aún después de estandarizar la orientación sexual) pero no con el uso de sustancias o el sexo desprotegido en los últimos 12 meses. El porcentaje de infección VIH fue sorprendentemente alto (10% de los que tuvieron conducta homosexual y 6% de los hombres heterosexuales).

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Semejanzas y diferencias culturales entre una muestra de mujeres negras y mulatas en Sudáfrica: convergencia del riesgo con el uso de sustancias, la conducta sexual y la violencia.

Sawyer KM, Wechsberg WM, Myers BJ.
kms@rti.org

Women Health. 2006;43(2):73-92.

Condujimos dos grupos focales orientados a desarrollar una mayor comprensión de las intersecciones del uso de sustancias, la conducta sexual, y la violencia que afecta a las mujeres de Cape Town, Sudáfrica. Tanto las mujeres mulatas como las negras reportaron estar usando marihuana, metacualona, y alcohol, aunque diferían en el uso de otras drogas. Las mujeres negras también usaban heroína y crack-cocaína, en tanto las mulatas usaban metanfetaminas. Para las participantes en ambos grupos, las relaciones con hombres afectaban el riesgo de las conductas sexuales y de uso de sustancias. Aunque las mujeres negras no confiaban en el uso de condones por parte de los hombres, las mulatas en el estudio creían que casi todos los hombres usaban condones. Ambos grupos de mujeres reportaron tasas altas de violencia, con as mulatas reportando mayor violencia de pandillas y entre ellas mismas en comparación con las participantes negras.

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Violencia y riesgo relacionado al VIH entre hombres jóvenes que tienen sexo con hombres.

Koblin BA, Torian L, Xu G, Guilin V, Makki H, Mackellar D, Valleroy L.
bkoblin@nybloodcenter.org

AIDS Care. 2006 Nov;18(8):961-7.

Hombres jóvenes que tienen sexo con hombres, de 15-22 años, que asistían a lugares públicos en la Ciudad de Nueva York fueron enrolados en un estudio anónimo y transversal de seroprevalencia del VIH y conductas de riesgo. Cerca de dos tercios (68%) de ellos reportaron haber recibido alguna vez amenaza+s o violencia de sus familias o de sus parejas y 25% reportaron amenazas o violencia de ambas partes. En el análisis multivariado, las amenazas o la violencia por las parejas estuvieron asociadas significativamente con una edad mayor, un historial de sexo forzado, y un historial de huidas del hogar. El coito anal desprotegido y el uso de drogas rereativas estuvieron asociados significativamente con un historial de amenazas o violencia tanto familiares como de parejas.

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Factores asociados a la condición serológica VIH en mujeres jóvenes en Sudáfrica rural: conexiones entre violencia de pareja íntima y VIH.

Jewkes R, Dunkle K, Nduna M, Levin J, Jama N, Khuzwayo N, Koss M, Puren A, Duvvury N.

Int J Epidemiol. 2006 Sep 28; [Publicación electrónica antes de la física]




Un total de 1,295 mujeres voluntarias sexualmente activas, de 15-26 años, de 70 aldeas fueron reclutadas para participar en un estudio de intervención de VIH. Alrededor de 12.4% de las mujeres tenían VIH y 26.6% habían padecido más de un episodio de violencia de pareja íntima, física o sexual. Al estandarizar la edad, la infección VIH estuvo asociada con haber tenido tres o más parejas sexuales los últimos 12 meses, [razón cruzada (OR) 2.39; IC 95% 1.48-3.85], sexo en los últimos 3 meses (OR 3.33; IC 95% 1.87-5.94), una pareja 3 ó más años mayor (OR 1.69; IC 95% 1.16-2.48), y una pareja más escolarizada (OR 1.91; IC 95% 1.30-2.78). La violencia de pareja íntima estuvo asociada con el VI en análisis bivariado (OR 1.56; IC 95% 1.08-2.23), pero el efecto no resultó significativo al ajustar las conductas de riesgo del VIH. La experiencia de violencia de pareja íntima estuvo fuertemente asociada con el número de parejas en el año anterior, el tiempo del último coito, y la escolaridad de la pareja; también estuvo asociado marginalmente con la diferencia en edad de los miembros de la pareja. Las experiencias adversas en la niñez, incluyendo el abuso sexual, aumentó la probabilidad de tener más parejas sexuales en el año anterior (OR 1.43; IC 95% 1.21-1.69).

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Perpetración de violación sexual por hombres jóvenes en Sudáfrica rural: prevalencia, patrones y factores de riesgo.

Jewkes R, Dunkle K, Koss MP, Levin JB, Nduna M, Jama N, Sikweyiya Y.
rjewkes@mrc.ac.za

Soc Sci Med. 2006 Dic;63(11):2949-61.

Un total de 1,370 hombres voluntarios fueron reclutados en 70 aldeas rurales sudafricanas. Entre ellos 16.3% habían violado a una persona que no era su pareja, o habían participado en alguna forma de violación en grupo; 8.4% habían sido violentos sexualmente con una pareja íntima; y 79.1% no habían hecho ninguna de las dos cosas. La edad promedio de la primera violación fue de 17 años. Hubo una yuxtaposición entre la violación de una pareja y una no-pareja, en el sentido de que 44.3% de los hombres que habían violado una pareja íntima también habían violado a una no-pareja, pero en general la gran mayoría de hombres que habían violado no revelaron ambos tipos de estupro. Al ajustar estadísticamente las otras variables, ambas formas de violación estuvieron fuertemente asociadas con haber sido violento físicamente alguna vez con una pareja, haber tenido sexo transaccional con una pareja casual y con más parejas sexuales. El estupro a no-parejas también estuvo asociado con variables relacionadas con los compañeros, incluyendo membresía en pandillas y presión de los pares para tener sexo, y también uso de drogas. El estupro a no-parejas fue más común entre los que tenían mejor posición económica y eran relativamente más aventajados socialmente. Ambos tipos de violación estuvieron asociadas con haber tenido experiencias adversas en la niñez.

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Uso de sustancias, riesgo sexual y violencia: intervención de prevención del VIH con trabajadoras sexuales en Pretoria, Sudáfrica.

Wechsberg WM, Luseno WK, Lam WK, Parry CD, Morojele NK.
wmw@rti.org

AIDS Behav. 2006 Mar;10(2):131-7.

Usando un diseño experimental, 93 mujeres que reportaron uso de sustancias y transacción sexual recientes fueron asignadas aleatoriamente a una intervención de VIH estandarizada y modificada o a una intervención de VIH con enfoque de género. Las participantes reportaron niveles altos de riesgo sexual y de violencia en la línea base. En el seguimiento, los hallazgos mostraron disminuciones en la proporción de mujeres que reportaban coito sin protección y uso de alcohol y cocaína. El uso de alcohol y cocaína disminuyó más para las mujeres que recibieron la intervención con el enfoque de género. Aunque la violencia siguió siendo un problema, en el seguimiento la participantes en en enfoque de género reportaron ser victimizadas menos frecuentemente que las mujeres de la intervención estandar.

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Violencia sexual entre dos poblaciones de hombres en riesgo de infección VIH.

Braitstein P, Asselin JJ, Schilder A, Miller ML, Laliberte N, Schechter MT, Hogg RS.
pbraitstein@ispm.unibe.ch

AIDS Care. 2006 Oct;18(7):681-9.

Participó un total de 140 de 498 (28%) hombres que tenían sexo con hombres (HSH) de Vanguard, Canadá, y 173 de 932 (19%) usuarios de drogas inyectables (UDI) del Vancouver Injection Drug Users Study (VIDUS) que reportaron haber sufrido violencia sexual. Entre los hombres de VIDUS, 130/852 (15%) UDI exclusivos y 43/80 (54%) UDI/HSH reportaron historiales de violencia sexual. La prevalencia de abuso sexual infantil fue de 13% en los HSH de Vanguard, y 11% entre los UDI exclusivos de VIDUS, pero 26% entre los UDI/HSH de VIDUS. La edad mediana del incidente fue significativamente menor entre los UDI exclusivos de VIDUS en comparación con los demás. El haber padecido la violencia sexual primero en la niñez estuvo fuertemente relacionado con haber estado en el mercado sexual tanto para los UDI como para los HSH. Los HSH en Vanguard que sufrieron violencia sexual en la niñez eran más pasibles a haber intentado quitarse la vida y de tener algún trastorno del ánimo. Los UDI no-HSH en VIDUS que padecieron violencia sexual en la niñez tenían mayor probabilidad de tener una enfermedad mental diagnosticada, de excederse en el consumo de alcohol, y de haberse sobredosificado con accidentalmente alguna vez.

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Perpetración de violencia de pareja íntima asociada con conductas de riesgo sexual entre hombres adultos jóvenes.

Anita Raj, Christina Santana, Ana La Marche, Hortensia Amaro, Kevin Cranston, Jay G. Silverman
anitaraj@bu.edu

American Journal of Public Health, Oct 2006, Vol. 96, No. 10, 1873-1878

Hombres sexualmente activos de 18 a 35 años que visitaron un centro de salud comunitaria urbano y que reportaron haber practicado el coito con una pareja femenina fija durante los últimos 3 meses (N = 283) completaron una breve encuesta autoadministrada. Los participantes eran predominantemente hispanos (74.9%) y afro-americanos (21.9%). Los participantes que reportaron perpetración de violencia de pareja íntima durante el año anterior (41.3%) tenía significativamente mayor probabilidad de reportar (1) uso inconsistent o no protegido por el condón durante el coito vaginal y anal, (2) forzar el coito sin condón, (3) tener coito con otras mujeres, y (4) ser padres de 3 o más niños.






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