martes, junio 04, 2013

Noticias del Frente Migratorio 170

Fuego amigo en Bruselas




Por: Íñigo Sáenz de Ugarte, eldiario.es, 03-06-2013


La UE despierta de forma repentina ante el problema del paro juvenil tras dos años de considerarlo un problema secundario. "Los mismos que negaban el problema dicen tener ahora la solución", denuncia el presidente del Parlamento Europeo. Cualquier euforia por la rectificación es un error: las cantidades comprometidas llegan tarde y son escasas

En la semana en que The Economist colocó en portada a los dirigentes de la UE caminando decididos hacia el borde del precipicio, la eurozona decidió interrumpir su loca carrera hacia el vacío. La Comisión dio más tiempo a varios países para que alcancen sus (imposibles) objetivos de déficit y reunió unos cuantos miles de millones de euros para afrontar el drama del paro juvenil ante el que ahora todos dicen mostrarse horrorizados.

El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, no escondió el miércoles su escepticismo en un encuentro con periodistas españoles. Han sido dos años perdidos, dijo, sin ninguna reacción oficial ante las crecientes cifras de desempleo. Y de repente, "los mismos que negaban el problema dicen tener ahora la solución".

Schulz, socialdemócrata alemán, sonaba entre enfurecido y desesperado, pero no perdió las formas. No iba a romper las lógicas promesas de confidencialidad de los contactos entre autoridades. Si le preguntan qué le han comentado las autoridades españolas en estos dos años cuando ha sacado el asunto del paro juvenil, se refugia en la discreción: "No acuso a ningún Gobierno en concreto, Rajoy o quien sea. Sé lo que decían en las reuniones del Consejo, pero como no estaba allí no puedo comentarlo en público".

La primera ayuda de la que se ha hablado: 6,000 millones que se gastarán a lo largo de siete años en una unión de 27 países. No es necesario hacer la cuenta para comprobar cuánto corresponde en teoría a cada país. La posibilidad de que se utilice más dinero procedente de los fondos de cohesión y que han quedado libres en este ejercicio –porque los países que pueden reclamarlos no tienen para poner su parte– empuja al eurodiputado del PP Pablo Zalba a mostrarse casi eufórico: "Algo se está moviendo", dice en varias ocasiones. Lo mismo su compañero de partido, Antonio López-Istúriz: "Ahora mismo hay un nivel de concienciación enorme sobre el problema del paro juvenil".

Está claro que ese no es el mensaje que recibía Schulz en sus contactos con los gobiernos de la UE. Quizá sus opiniones no eran muy bien recibidas en Berlín o Madrid: "¿Cómo es posible que los bancos españoles reciban dinero prestado al 0,5% del BCE y no lo utilicen para invertir en la economía, y sí para especular en los mercados? ¿Por qué no se debate eso?". En el país de Bankia las prioridades del Gobierno y del Banco de España han sido otras.

La juventud o los bancos

Schulz está en el campo de los idealistas, los que consideran, según confesión propia, a la juventud "más relevante para el sistema que los bancos". Al otro lado están los que creen que si no es posible encontrar empleos para los jóvenes, lo mejor que se puede hacer con ellos es exportarlos. Alemania obtiene la mano de obra cualificada que necesita y España maquilla sus cifras de paro. Con respecto a lo que ocurrirá en el futuro a causa de esta pérdida de la gente joven más válida o con mejores conocimientos, el resultado no puede ser muy positivo.

La realidad es que la Unión Europea nunca ha estado tan dividida. No es que los países discrepen en el camino que hay que tomar para alcanzar un determinado objetivo –lo que no sería inédito ni ilógico–, sino que tampoco están de acuerdo en el final del proceso. Esta familia disfuncional que es la eurozona tiene tan pocas cosas en común en los asuntos más trascendentales que no es raro que necesite varias cumbres para obtener un acuerdo.

Tomemos por ejemplo el caso de Guy Verhofstadt, actual líder de los liberales en el Parlamento Europeo, el tercer grupo de la Cámara. Simpático y extrovertido, Verhofstadt no es de los que están sorprendidos por la crisis permanente de la eurozona. Era inevitable: "La unión monetaria no es sostenible sin una unión fiscal, bancaria y política. Es imposible, pero eso es justamente lo que hicimos" (en el año 2000). ¿Hicimos? Sí, Verhofstadt –primer ministro belga durante ocho años– fue uno de los líderes europeos que iniciaron esa edad dorada con el nacimiento del euro, ahora teñida de negro.

¿En qué demonios estaban pensando entonces cuando inauguraron el euro sin la estructura fiscal y política necesaria?, le preguntó eldiario.es hace unos días. Está claro que no es la primera vez que le plantean esto a Verhofstadt, y tampoco es la primera ocasión en que él recuerda que en 2005 –antes de la crisis y cuando aún era jefe de Gobierno– publicó un libro con el revelador título "Los Estados Unidos de Europa". El nombre lo dice todo. Su enfoque es radicalmente federalista.

¿Y cómo encajaron las ideas del libro sus colegas de otros gobiernos europeos? "Me decían: ¿estás loco? Lo recibieron muy mal. Decían que la moneda común llevaría espontáneamente a la Unión a las etapas siguientes. Y lo que ha ocurrido es que en vez de converger en política económica, nos estamos alejando. Lo que tuvimos fue la estrategia Lisboa, llena de bellas palabras en inglés sobre objetivos y convergencias que no significan nada en el mundo real".

Lo que dice Alemania

Nada ocurre espontáneamente en política, en especial si los protagonistas discrepan radicalmente de la meta. Rajoy no hace más que insistir en que hay caminar ya hacia la unión fiscal y bancaria (y así que alguien de fuera solucione los problemas de los bancos españoles). Desde Alemania, llega el mensaje opuesto: nada de pasos acelerados antes de una reforma estructural de más calado cuya fecha de finalización es una incógnita. El eurodiputado de CiU Ramon Tremosa lo dice con una sonrisa: "Te puede gustar o no lo que diga Alemania, pero no miente, es previsible. Cuando le preguntan sobre la unión fiscal, Schäuble (ministro alemán de Hacienda) siempre dice lo mismo: capacidad de interferir en los presupuestos nacionales. Y en el sur (de Europa) unos días se dice una cosa y otros días, otra".

Ni siquiera las palabras significan lo mismo en cada zona de Europa. "Para los europeos del norte", continúa Tremosa, "cuando oyen 'más Europa', lo que están escuchando es 'más dinero'. Y no, no va a haber más dinero".

Quizá haya más dinero, además de la limosna de ahora contra el paro juvenil, pero vendrá con un manual de instrucciones. Hay gente que no sabe gastarse el dinero de la forma apropiada. Donde Alemania tiene puesta la mirada más amenazante no es tanto en España, como en Francia. La derecha alemana está convencida de que París regenta una economía esclerotizada y llena de privilegios que sus habitantes no se merecen. Lo dijo esta semana el comisario europeo de Energía, Günther Oettinger: Francia "no está preparada para las medidas necesarias", debería hacer una reforma de las pensiones "que en la práctica supone un recorte de esas pensiones" y un aumento de la edad de jubilación, el número de funcionarios debe ser reducido y el país ofrece "muy poca innovación".

¿Un giro alemán?

Es cierto que en las últimas semanas, Berlín ha dado muestras de empezar a ser consciente del impacto que tendrá en las próximas décadas el alto porcentaje de paro juvenil en el sur de Europa. Ya no es tan fácil echar la culpa a los sospechosos habituales (la depresión económica que sufre Grecia o la dualidad del mercado laboral español) cuando por ejemplo Italia cuenta desde abril con un paro juvenil del 40%.

Hay algunas ideas interesantes, como que el banco público alemán Kfw preste directamente al ICO español para que este conceda créditos de bajo interés a las empresas que contraten jóvenes. La idea necesita del apoyo del Parlamento, y por tanto de los liberales, socios de los democristianos en el Gobierno. Lo que es relevante es que en una carta dirigida al ministro de Economía, el liberal Philipp Rösler, Schäuble dio un ejemplo que, en vez de estar ligado a la inevitable austeridad, se refería a la recuperación económica de la antigua Alemania del Este tras la reunificación: "Creo que la situación en algunos países de la UE es ciertamente comparable a la de Alemania en esa época".

Si alguien cree que eso suena humillante, que piense en lo que significa un paro juvenil del 57%.

Fuente: http://www.eldiario.es/economia/Fuego-amigo-Bruselas_0_137886715.html


Amelia Andersdotter, del Partido Pirata

Por: MARÍA GONZÁLEZ RODRIGO, Bruselas, El País 03 06 13

Detrás de una pantalla de ordenador enorme, con un gnomo de jardín y mil papeles desorganizados en la mesa, se encuentra Amelia Andersdotter, la eurodiputada más joven del Parlamento Europeo. Con sólo 25 años, esta sueca del Partido Pirata se codea con las élites europeas. Llegó a esta institución sin haber terminado su carrera en Economía, pero con las ideas muy claras. Sobre cómo le ha cambiado esta experiencia no parece muy segura de saber la respuesta. "Vivo conmigo misma cada día, todos los cambios graduales que les suceden a las personas que crecen realmente no sé cómo han sido en mí", dice a Público. Lo que más le ha llamado la atención de esta institución es que "muchas veces las opiniones se convierten en hechos y los hechos, en opiniones", asegura.

Andersdotter forma parte del Grupo de los Verdes / Alianza Libre Europea y trabaja activamente es distintas comisiones parlamentarias. Con los temas sobre juventud, esta parlamentaria está comprometida especialmente. Durante la semana de los jóvenes en Bruselas, esta joven sueca participó como ponente en varias mesas de debate, así como promueve la creación de empleo desde el Parlamento. "Estamos haciendo resoluciones, producimos muchos textos y creo que algo como el desempleo juvenil es muy general", dice Andersdotter. "Si pudiera elegir lo que el Parlamento Europeo y las instituciones europeas deberían hacer, no sería hablar sobre cuántos trabajos tienen que crear para la gente joven, porque creo que la razón por la que los jóvenes no se envuelven en los procesos políticos de la Unión Europea es que no tienen un trabajo o porque crean que los políticos van a crear de forma mágica un trabajo para ellos", plantea.

"Si pudiera elegir lo que el Parlamento Europeo y las instituciones europeas deberían hacer, no sería hablar sobre cuántos trabajos tienen que crear" "El Parlamento Europeo podría estar presionando a la Comisión mucho más para buscar soluciones al desempleo, pero no lo está haciendo", critica esta eurodiputada. Para ella, una forma de aumentar la presión sería conseguir que más gente participase en las elecciones europeas, de forma que los europarlamentarios tuvieran más respaldo social. "Si participase más gente en las elecciones del Parlamento y votasen menos a los partidos establecidos en sus países, se harían más cosas útiles aquí", detalla a Público. "Los políticos no pueden prometer a los jóvenes que van a tener un trabajo en x días", zanja.

La propiedad intelectual es otro de los temas que lleva esta eurodiputada, puesto que su partido está muy centrado en ello. "Nosotros estamos protegiendo los datos de las empresas mejor que los datos de los ciudadanos, está claro", reconoce Andersdotter sobre el trabajo del Parlamento Europeo. Aunque su postura se opone radicalmente a ello. "Quitamos los datos de las compañías en Internet, como cuánto gana esa empresa o cuáles son sus competidores, protegemos su identidad comercial, pero no somos capaces de proteger la identidad personal de nuestros propios ciudadanos" añade. Preocupada, coge su taza de café y después de una pausa, dice más bajo su opinión sobre cuál es el motivo de ello. "Los ciudadanos nunca han tenido, creo, la capacidad económica para presentar esto como un problema al legislador por lo que no se ha podido ocupar de ello y se han quedado fuera de las leyes", declara.

"Estamos promoviendo el interés corporativo más allá del personal, el de los ciudadanos", critica. "Mucha gente en el Parlamento no se ve haciendo eso, ni siquiera se reconocen haciéndolo", asegura sobre este aspecto. "Una cosa es que haya grupos de presión que te presionen para hacerlo, pero otra muy distinta es que haya parlamentarios que ni siquiera son conscientes de lo que supone no hacer nada al respecto", dice esta eurodiputada sobre la protección de datos personal.

"Los artistas pueden participar en un proceso de remuneración, pero no tiene porqué estar relacionado con el copyright" "La gente tiene derecho a compartir documentos culturales en Internet, la cultura es un aspecto muy importante de cómo nos comunicamos en grupo", subraya. "Nadie tiene el derecho a ganar dinero, si todo el mundo tuviera ese derecho no tendríamos las tasas de desempleo actuales", dice. "Los artistas pueden participar un proceso de remuneración, pero no tiene por qué estar relacionado con el copyright", zanja.

La presión que reciben los europarlamentarios suele provenir de los mismos lobbies, cuenta a Público. "Tenemos los mismos mensajes, la misma información, los mismos grupos industriales presionando. Sería mejor tener más diversidad de fuentes para hacer la información más rica y poder tomar mejores decisiones", opina Andersdotter.

Esta joven tiene muy claro que los eurodiputados son gente "muy apreciada" y con la cual es necesario codearse. "Todo el mundo que trabaja en Bruselas o cerca de Bruselas tiene un interés enorme en apreciar a los parlamentarios, hasta el punto a que ellos hagan lo que se les pida, lo que yo llamo la economía del halago", cuenta mirando directamente a los ojos. Ella reconoce que está expuesta a ello, "es raro saber que estás en una posición en la que sabes que te puede pasar". "Esto funciona muy bien aquí y da mucho miedo que funcione tan bien en muchos casos", reconoce.

******
Signos del Espíritu en el mundo


Por: Leonardo Boff, Koinonía, 2013-05-31

Desde hace bastante tiempo se ha venido desarrollando toda una teología de los "signos de los tiempos", como una forma de percepción de un plan divino para la historia humana. Este procedimiento es arriesgado porque para conocer los signos hay que conocer primero los tiempos. Y hoy en día estos son complejos cuando no contradictorios. Lo que es signo del Espíritu para algunos, puede ser un anti-signo para otros.

Pero hay algunos hechos que se imponen a la consideración de todos porque son evidentes en sí mismos. Vamos a referiremos a algunos de ellos por la densidad de significado que contienen.

El primero es, sin duda, el proceso de planetización. Este, más que un hecho económico y político innegable, representa un fenómeno histórico-antropológico: la humanidad se descubre como especie que habita en la misma y única casa, el planeta Tierra, con un destino común. Él anticipa lo que ya decía Pierre Teilhard de Chardin en 1933 desde su exilio eclesiástico en China: estamos en la antesala de una nueva fase de la humanidad: la fase de la noosfera, es decir, la convergencia de mentes y corazones constituyendo una única historia junto con la historia de la Tierra. Espíritu, que es siempre de unidad, de reconciliación y de convergencia en la diversidad.

Otra señal relevante está constituida por los Foros Sociales Mundiales que empezaron realizarse a partir del año 2000 en Porto Alegre (RS). Por primera vez en la historia moderna, los pobres del mundo, como contrapartida a las reuniones de los ricos en la ciudad suiza de Davos, lograron acumular tanta fuerza y capacidad de articulación que acabaron reuniéndose, miles y miles, para presentar sus experiencias de resistencia y de liberación, y alimentar un sueño colectivo de que otro mundo es posible y necesario. Ahí se notaron los brotes de un nuevo paradigma de la humanidad, capaz de organizar de manera diferente la producción, el consumo, la conservación de la naturaleza y la inclusión de todos en un proyecto colectivo que garantice un futuro de vida.

La Primavera árabe surge también como un signo del Espíritu en el mundo. Incendió todo el norte de África y se llevó a cabo bajo el signo de búsqueda de la libertad, de respeto de los derechos humanos y de integración de las mujeres, consideradas como iguales, en los procesos sociales. Las dictaduras fueron derribadas, se están probando las democracias, el factor religioso es cada vez más valorado en el montaje de la sociedad, pero dejando de lado aspectos fundamentalistas. Estos hechos históricos deben interpretarse, más allá de su lectura secular y sociopolítica, como manifestación del Espíritu de libertad y de creatividad.

¿Quién podría negar que, en una lectura bíblico-teológica, la crisis de 2008 que afectó principalmente al centro del poder económico y financiero del mundo, allí donde están los grandes consorcios económicos que viven de la especulación a costa de la desestabilización de otros países y la desesperación de sus poblaciones, no es también un signo del Espíritu Santo? Esta es una señal de advertencia de que la perversidad tiene límites y que sobre ellos puede venir un juicio severo de Dios: su colapso total.

En contrapartida al signo negativo anterior está el signo positivo de los movimientos de víctimas que se organizaron en Europa, como el de los “Indignados” en España e Inglaterra y los “Ocupas de Wall Street” en Estados Unidos. Ambos revelan una fuerza de protesta y de búsqueda de nuevas formas de democracia y de organización de la producción, cuya fuente última, en la lectura de la fe, es el Espíritu.

Otro signo del Espíritu ha tomado forma en la conciencia ecológica de un número cada vez mayor de personas en todo el mundo. Los hechos no pueden ser negados: hemos tocado los límites de la Tierra, los ecosistemas se están agotando cada vez más, la energía fósil, motor secreto de todo nuestro proceso industrial, tiene sus días contados, y el calentamiento global, que no para de aumentar, en algunas décadas podría poner en peligro toda la biodiversidad.

Somos los principales responsables de este caos ecológico. Es urgente otro paradigma de civilización que esté en línea con las visiones ya probadas en la humanidad como son el “buen vivir” y “el buen convivir” (sumak kawsay) de los pueblos andinos, el “Índice de felicidad bruta” de Bután, el ecosocialismo, la economía biocentrada y solidaria, una economía verde bien entendida o proyectos cuya centralidad se pone en la vida, la humanidad y la Tierra viva.

Por último, un gran signo del Espíritu en el mundo es el surgimiento del movimiento feminista y del ecofeminismo. Las mujeres no sólo han denunciado la secular dominación de los hombres sobre las mujeres (cuestión de género), sino especialmente toda la cultura patriarcal. La irrupción de las mujeres en todos los ámbitos de la actividad humana, en el mundo del trabajo, en los centros de saber, en el campo de la política y de las artes, pero especialmente su vigorosa reflexión desde la condición femenina sobre toda la realidad, deben ser vistos como una manifestación de gran alcance del Espíritu en la historia.
La vida en el planeta está amenazada. La mujer es connatural a la vida, pues la genera y la cuida durante todo el tiempo. El siglo XXI, creo yo, será el siglo de las mujeres, quienes, junto con los hombres, van a asumir cada vez más responsabilidades colectivas. Gracias a ellas, los valores que más las distinguen como el cuidado, la cooperación, la solidaridad, la compasión y el amor incondicional serán la base de la nueva civilización planetaria.


******
La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).