martes, junio 11, 2013

Noticias del Frente Multicolor 129

CÁPSULAS ETNOGRÁFICAS 

Discapacidad y abuso sexual

Por: TAHIRA VARGAS, Antropóloga social (tahiravargas@yahoo.es), Acento Social, 11 DE JUNIO DEL 2013

Recientemente la prensa se hizo eco de un hecho que consternó a la ciudadanía, la violación sexual hacia una persona con discapacidad por unas estudiantes de un centro educativo de Los Alcarrizos.

En este hecho se muestra un sistema educativo envuelto en círculos de violencia con mucha incapacidad para aportar a la construcción de una cultura de paz y cambio socio-cultural que debe ser su misión. Esta dimensión la analizaremos con mayor profundidad en próximos artículos.

En este artículo nos detenemos a mirar la manifestación frecuente e invisible en nuestra sociedad de violaciones de derechos a personas con discapacidad. Estas son víctimas de violaciones de múltiples derechos como son:
-Negación del acceso a una vida digna. Todos los días nos encontramos en las calles de las distintas ciudades y pueblos a personas discapacitadas que no tienen pensiones, ni están insertas en ningún programa de asistencia social. Se encuentran en situación de calle, pobreza extrema, pidiendo limosnas, recogiendo botellas y cartones para subsistir.
-Apresamiento y represión de agentes policiales. No son pocos los hechos que se han presentado en distintas comunidades en los que agentes policiales apresan, golpean y en muchos casos matan a personas indigentes con discapacidad mental. Estas personas sufren cotidianamente el maltrato de agentes policiales que deben garantizar seguridad y respetar los derechos, su conducta está muy lejos de responder a estos lineamientos.
-Violaciones sexuales. Al igual que en el hecho del centro educativo de los Alcarrizos son muy frecuentes las violaciones y abusos sexuales del que son víctimas mujeres y niñas con síndrome de Down o con algún tipo de discapacidad mental. Se han producido casos de niñas y adolescentes en esta condición que han sido violadas y su embarazo no es interrumpido por el personal de salud porque están atados por un código que penaliza el aborto y expone al riesgo de muerte a muchas mujeres, niñas y adolescentes violadas.

La situación de los derechos y la vida de las personas discapacitadas en la sociedad dominicana es muy precaria. No existen procesos educativos dirigidos a crear conciencia en la ciudadanía del respeto de sus derechos, centros educativos donde se supone que la niñez y la adolescencia deben ser educadas en esta dirección, son lugares de reproducción de la violencia contra esta población.

Esta situación debe servir de reflexión y revisión a nuestro sistema educativo y a la sociedad en general. Si no somos capaces de invertir y mantener un sistema educativo dirigido a la educación en derechos y responsabilidad social, no estamos construyendo gobernabilidad, muchos menos democracia.
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La humanidad en peligro, camino al desastre (extracto)
Al borde de la destrucción (o cómo destruir el planeta sin apenas esfuerzo)
Por: Noam Chomsky
TomDispatch.com 08 06 13
¿Qué nos deparará el futuro? Para escrutarlo, una posibilidad sería observar a la especie humana desde fuera. Por tanto, imagínense que son observadores extraterrestres que están tratando de averiguar qué está sucediendo aquí o, si vamos al caso, imagínense que dentro de cien años son historiadores –asumiendo que haya algún historiador dentro de cien años, lo que no resulta tan obvio- y que están mirando hacia atrás, a lo que está sucediendo hoy en día.
Verían algo totalmente increíble.
Por primera vez en la historia de la especie humana, hemos desarrollado claramente la capacidad de destruirnos a nosotros mismos. Y así llevamos desde 1945. Es ahora cuando al fin se está reconociendo que hay procesos a más largo plazo, como la destrucción medioambiental, que van en esa misma dirección; quizá no de la destrucción total pero sí al menos hacia la destrucción de la posibilidad de una existencia decente.
Y hay otros peligros, como las pandemias, que tienen que ver con la globalización e interacciones. Por tanto, hay procesos e instituciones aplicándose a tal fin, como los sistemas de armas nucleares, que podrían provocar un inmenso desastre o incluso poner fin a una existencia organizada.
Cómo destruir un planeta sin apenas esfuerzo
La pregunta es: ¿Qué está haciendo la gente frente a esta situación?
Nada de todo esto es secreto. Todo aparece perfectamente claro. En realidad, hay que hacer esfuerzos para no verlo.
Ha habido todo un abanico de reacciones. Están los que trabajan resueltamente intentando hacer algo frente a esas amenazas, mientras que otros se esfuerzan en intensificarlas. Si ustedes pudieran ver quiénes son, los futuros historiadores u observadores extraterrestres percibirían algo muy extraño. Tratando de mitigar o superar esas amenazas tenemos a las sociedades menos desarrolladas, a las poblaciones indígenas, o a lo que queda de ellas, las sociedades tribales y aborígenes del Canadá. No hablan de guerra nuclear sino de desastre medioambiental y están realmente intentando hacer algo.
De hecho, por todo el mundo –Australia, India, Sudamérica-, hay batallas emprendidas y, en ocasiones, guerras. En la India, hay una guerra importante respecto a la destrucción medioambiental directa, con las sociedades tribales intentando resistirse a las operaciones de extracción de recursos que están causando daños inmensos en las comunidades locales, pero también respecto a sus consecuencias generales. En sociedades donde las poblaciones indígenas tienen influencia, muchos están adoptando una posición firme. El país que muestra la posición más firme respecto al calentamiento global es Bolivia, que tiene una mayoría indígena y mandatos constitucionales que protegen “los derechos de la naturaleza”. Ecuador, que también tiene una gran población indígena, es el único exportador de petróleo que conozco donde el gobierno está buscando apoyos que le ayuden a mantener ese petróleo en la tierra, en vez de producirlo y exportarlo, y es en la tierra donde debería estar.
El Presidente venezolano Hugo Chávez, que murió recientemente y fue objeto de burlas, insultos y odio en todo el mundo occidental, asistió hace pocos años a una sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la que suscitó todo tipo de mofas por llamar diablo a George W. Bush. Pero también ofreció un discurso que resultó muy interesante. Ya sabemos que Venezuela es un importante productor de petróleo. Prácticamente, el petróleo supone todo su PIB. En aquel discurso, advertía de los peligros del uso excesivo de combustibles fósiles e instaba a unirse a los países productores y consumidores s fin de encontrar vías que redujeran el uso de dichos combustibles. Resultaba sorprendente que ese discurso surgiera de un productor de petróleo. Pero, ya saben, él era en parte indio, de origen indígena. A diferencia de las cosas divertidas que hizo, no se informó nunca de este aspecto de su intervención ante la ONU.
Así pues, por un extremo tienen las sociedades indígenas tribales intentando detener la carrera al desastre. En el otro extremo, las sociedades más poderosas y ricas de la historia del mundo, como Estados Unidos y Canadá, inmersas en una veloz carrera para destruir el medio ambiente lo más rápidamente posible. A diferencia de Ecuador y de las sociedades indígenas por todo el mundo, quieren extraer de la tierra hasta la última gota de los hidrocarbonos y a la máxima velocidad posible.
Los dos partidos políticos estadounidenses, el Presidente Obama, los medios y la prensa internacional parecen esperar con gran entusiasmo eso que llaman “un siglo de independencia energética” para EEUU. La independencia energética es un concepto que casino tiene sentido, pero dejemos eso ahora a un lado. Lo que están queriendo decir es esto: Tendremos un siglo en el que vamos a maximizar el uso de combustibles fósiles y contribuir cuanto podamos a la destrucción del planeta.
E igual pasa por casi todas partes. Es cierto que en lo que se refiere al desarrollo de las alternativas energéticas, Europa está intentando hacer algo. Mientras tanto, EEUU, el país más rico y poderoso en la historia del mundo, es la única nación entre las cien más importantes que no tiene una política nacional para restringir el uso de combustibles fósiles, que ni siquiera tiene objetivos de energía renovable. Y no es porque su población no quiera. Los estadounidenses están muy cerca de la media internacional en su preocupación por el calentamiento global. Son sus estructuras institucionales las que bloquean el cambio. Los intereses empresariales no quieren y tienen un poder casi absoluto a la horade determinar las políticas, por lo que, en un montón de cuestiones, incluida ésta, hay una enorme brecha entre lo que quiere la opinión pública y lo que los políticos hacen.
Por tanto, eso es lo que el futuro historiador –si es que queda alguno-vería. Podría también leer las revistas científicas actuales. Casi cada una de las que abra contendrá una predicción más terrible que la anterior.
Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175707/tomgram%3A_noam_chomsky%2C_the_eve_of_destruction/#more
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La sonrisa como arma
Charles Chaplin y el reencuentro con la quimera del oro

Por Ernesto Joaniquina Hidalgo
Rebelión 10-06-2013
Los vientos glaciales de Alaska fustigan aún más el hipotérmico y flácido cuerpo de Charlot, un vagabundo cual judío errante peregrinaba por esas gélidas estepas en busca de fortuna en aquella época de “La quimera del oro” (The Gold Rush) de 1925 , una alegoría a esa eterna lucha de los hombres por descubrir el sueño dorado, esa obsesionada avidez hacia la fortuna pero como no todo lo que brilla es oro, los gajes del oficio tienen un innumerable correlato de desazones y tormentos como cuando no se puede ser displicente con el hambre y para distraer a esas desalmadas tripas que ya llevaban días sin probar nada y rasgaban el filo de la locura, Charlot conocedor del hambre recurre a la imaginación más sublime priorizando a la sazón las necesidades existenciales, sacrificando uno de sus zapatos y poniéndolo a hervir en una olla con agua, para luego comérselo parsimoniosamente; sus cordones eran enroscados con el tenedor, degustando en simulacro de espagueti y los clavos de su zapato chupados como los huesos de un suculento pavo imaginario de diciembre.
Para Charles Spencer Chaplin, esta película fue considerada como uno de sus mejor aportes al cine mudo, como director y actor tuvo el mágico don de comunicarse con su público mediante el lenguaje de la imagen y relatar esa desgarradora injusticia social que se sentía por la arrogancia del poder económico, una verdadera producción cinematográfica de denuncia pero sin perder el carisma y el poder del humor en nuestro personaje, cualidad humana plasmada en el arte del celuloide junto a sus demás obras maestras de las cuales tres se quedaron grabadas en mi retina “Luces de la ciudad” (City Lights de 1931), “Tiempos modernos” (Modern Times de 1936) y ésta última que ocupa mis pensamientos ”La quimera del oro".
Chaplin de origen humilde nacido en los arrabales de Walworth, Londres el 16 de abril de 1889 sintió de cerca las vicisitudes de la pobreza. Desde su tierna edad experimentó la inclinación por las candilejas y no tardó en llegar el día en que mostrara sus innatos dotes, cuenta en su biografía que a la edad de cinco años tuvo que sustituir a la madre que había caído enferma y tras bambalinas, sintió el apoyo del padre para salir al escenario, así el pequeño Charles debutaba cantando una vieja canción “Jack Jones”. Desde entonces se apoderó del escenario y conquistó laureles por su prolijo trabajo, tanto en Europa como en el continente Americano y a la vez poniendo en vilo y conturbando con sus películas el sueño del sistema de los Rockefeller y de ese monstruoso aparato de hacer fortunas con el sudor de los parias reclutados en manadas bajo los barrotes y los fierros de las industrias.
Pese al circunstancial itinerario de su vida, estos rodajes pasaron a la posteridad y a casi una centuria de tiempo están más vigentes porque el mismo sistema inhumano al que cuestionaba sigue tozudamente fabricando más hambre, más niños abandonados como “El Chico” rodada en 1921 y al mismo tiempo estas realidades son materia prima y desafío para los artistas y trabajadores del séptimo arte en interpretar la causa de los vulnerables.
Recuerdo que allá por el 1969, año en que surgía la televisión estatal en Bolivia y era dispendioso el pequeño receptor, un filántropo jesuita con la proyectora de cine al hombro nos llevaba las imágenes del séptimo arte a nuestro parque del barrio Minero de San José proyectando en el muro de un cine de adobe sin techo y que nunca se terminó de construir, las imágenes en movimiento que encandilaron nuestras vistas y entre estas las joyas cinematográficas de Chaplin.
Charlot vestido de chaquetilla corta con corbata y cuello postizo y de un singular sombrero hongo, jubón de fantasía, pantalón espacioso, con chapines caprichosamente largos y su peculiar andar de pingüino nos deleitaba y a la vez nos recordaba la explotación sin fruncir el ceño, sin perder la sonrisa que es el arma más fuerte que el acero a la hora de la sabiduría.
Chaplin se llevó muchos elogios y encomios a lo largo de su vida como la inspiración que le dedicaba en sus poemas y notas el vate peruano César Vallejo o los análisis acuciosos desde la vertiente rebelde de José Carlos Mariátegui respecto al vagabundo de Charlot y lo cierto es que este personaje que infunde inspiración está ahí vivo en sus imágenes y ademanes o tal vez en ese sugestivo y risueño gesto de su sonrisa que la heredaron sus hijas o estuvo presente con Geraldine Chaplin su hija mayor cuando la veíamos en noviembre del 1992 en Bolivia rodando la película junto a Jorge Sanjinés “Para recibir el canto de los pájaros” o tal vez está ahí en los cineastas tercermundistas que con altruismo llevan a cuestas el cine de denuncia frente al monopolio mercantilista de Hollywood o tal vez está ahí en la Declaración de Yotala en Sucre cuando 18 artistas y amantes del arte visual de Latinoamérica se reunieron el 21 y 22 de agosto del 2007 y entre sus proclamas manifestaban que (… ) “Unidos vamos lejos y separados nos vamos a la mierda y terminamos aceptando las migajas de producciones decididas en escritorios demasiado lejanos a nuestras realidades (...) creemos que es posible hacer cine en América Latina en modo eficaz, de alta calidad y con una idea solidaria.”

Lo cierto es que Charles Chaplin en el papel del vagabundo Charlot sigue recorriendo este mundo y de rato en rato nos da campanazos de conciencia y nos recuerda que: luz, cámara y acción son indisolubles al tiempo.

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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).