viernes, agosto 20, 2010

Noticias del Frente Poetico 040

Salomé: Las violencias, los crímenes, las inhumanidades...
(Apuntes en torno a la reactualización poética de una leyenda)

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Gustave Moreau. Una de sus versiones de la leyenda de Salome. (1874-76)

Por: Armando Almánzar Botello

Walter Benjamin distinguía entre dos tipos de violencia: la violencia "mítica" del poder constituido, y la violencia "divina" de la emancipación. La primera opera invocando las leyes en nombre de un Orden injusto y de la estabilidad del Poder. La segunda se produce apelando a la justicia que no necesariamente se encuentra codificada por la legislación o la juridicidad; surge en la soledad de la decisión ética, de cara a la vulnerabilidad del otro, y es asumida con lúcida responsabilidad, sin perseguir garantías de ningún Dios ni efectuar cálculo alguno de beneficio y riesgo propios. Alguien habló de una violencia textual situada más allá del deslinde entre el bien y el mal, y que constituye un meta-crimen simbólico, de segundo grado, para la velada complementariedad de los dos términos del paradigma, al revelar la secreta alianza entre la llamada "virtud oficial" y el "crimen quirúrgico" institucionalizado...

Hay Crímenes implícitos de la Paz (Franco Basaglia, Foucault, Derrida, Žižek, Butler ...), y Crímenes explícitos de la Guerra. Hay guerra en la paz y cierta paz apoyada en la guerra. Debemos perseguir entonces lo que Lévinas y Derrida denominan una "economía de la violencia".
Ese concepto no se refiere, de ningún modo, a la forma perversa de reproducir el capital y reactivar la economía de los grandes consorcios del Complejo Militar-Industrial-Financiero y Cibernético, mediante la carrera armamentista y guerrerista. Alude, por el contrario, al hecho crucial de "economizar violencia", al decidirse por la menor cuota de ésta, en el seno de las determinaciones efectuadas en el espacio social y sus conflictos inerradicables.

Existe, en la dimensión literal-litoral de lo simbólico, en la escritura como texto, una violencia virtual en línea de fuga que desnuda los conflictos entre la violencia de la "dispersión primigenia", entendida como don pre-originario (Ley Natural, según Rousseau, Ley anterior a la ley, según Derrida, y cuya visualización estratégica se hace necesaria en su virtualidad para que nos resulte posible criticar el dominio de la juridicidad establecida y evitar así su esencialización terrorista, pues existe también una dictadura de la Legislación), y la contra-violencia del Contrato Social como clausura y "violencia administrada" por ese Poder constituido que se rige por el mito de la unidad-totalidad-verdad. (Meschonnic).

Este poder, además de administrar y gerenciar las múltiples violencias en el seno de las "totalidades parciales sistemáticas", tiende a la codificación absoluta y centralizada de los protocolos mundanos y micropolíticos del sujeto... Y eventualmente, a la abrogación perversa de toda juridicidad por mera conveniencia de elites y grupos de poder.

Así como existen dos crímenes -crímenes de la paz y crímenes de la guerra-, podríamos hablar, siguiendo a Lyotard, a Derrida y a Žižek, de dos inhumanidades actuantes: la inhumanidad convencional y asesina de los poderes fácticos, "pura línea fría de abolición y muerte" (Deleuze), y la inhumanidad "monstruosa" ( a-normativa y no específica, aristotélicamente hablando), del otro en su radical singularidad-extrañeza, amenazada y/o amenazante, pero bajo cuyo asedio, en su dimensión de Cosa Real freudo-lacaniana, debemos medir y fraguar toda decisión ética que se precie de ser tal, para abrirnos, después de renunciar al goce inmediato, a la búsqueda temperada de éste "en la escala invertida de la ley del deseo". (Lacan).

La leyenda bíblica de Salomé, hija de Herodías y sobrina-hijastra de Herodes Antipas, da testimonio de los recursos perversos utilizados por el poder para eliminar todo lo que puede resultar perturbador para su funcionamiento de vocación avasallante. La maquinación para asesinar a Juan el Bautista, como resultado de la crítica de éste a una alianza conyugal -la de Herodías y Herodes-, considerada por el pueblo como violatoria de la Ley Divina, utiliza a la figura de la joven Salomé como instrumento dúctil y sutil de seducción al servicio de un dominio constituido, que la conduce a pedir como premio, finalizada su retorcida y famosa danza, la cabeza inocente del Santo servida en bandeja de plata.

La versión que presenta a Salomé como una mujer obsedida sexualmente por la barbada figura de San Juan, no es de procedencia bíblica sino que pertenece al registro de la literatura profana. Pero no por ello resulta menos interesante y reveladora.

La "culpa" del personaje masculino que figura junto a la Salomé postmoderna en el texto que presentamos, - personaje al que, si buscamos cierta verosimilitud aristotélica en el poema, podríamos identificar como sacerdote sin sus hábitos, juez enmascarado, sicario económico, militar encubierto, agente dúplice o político corrupto, etc. para justificar la violencia que se desata contra él -, estriba, "sencillamente", en que este hombre encarna para nuestra nueva bailarina nudista Salomé, el prototipo del Macho que, con la simple asunción de su masculinidad, hace sentir agredidos a ciertos feminismos neuróticos. Lo anteriormente señalado desataría el riesgo de una brutal canibalización a lo interno del mismo grupo heterogéneo que ejerce la violencia "femenina" contra el macho. Esa violencia, generada por la represión falocrática de la feminidad, retorna entonces como passage a l' acte (paso al acto: Freud, Lacan) de naturaleza asesina.
Evidentemente, repetimos, esta interpretación no es bíblica, no se trata en nuestro poema-relato de hacer hermenéutica bíblica canónica, sino de practicar la reapropiación escritural de un mito con la subsiguiente descanonización del mismo, en una estrategia de reutilización diseminante de esta historia por el pathos ficcional postmoderno. Prestigiosos usos libres de la leyenda de Salomé y Herodías los podemos encontrar en obras de Oscar Wilde y Stéphane Mallarmé, entre otros...

No hay que olvidar la eterna "deuda" del Macho ante la Hembra Caníbal, Mantis religiosa, Madre Devoradora, Vagina Dentata, Das Ding o Cosa siniestra freudiana, que se genera en el inconsciente social como resultado de la tradición "carno-falogocéntrica" (Derrida) y patriarcal, propia de las tradiciones machistas hegemónicas greco-latinas, abrahámicas y confucianas. Esta violencia de cierto tipo de mujer postmoderna, podría interpretarse como un "retorno de lo reprimido" que no puede ser evitado con simples medidas administrativas, terapéutico-morales o policiales, pues corresponde a una crisis histórica de género y de civilización generada por los mismos valores patriarcales. Su apertura a decursos menos destructivos implica un lento proceso de reeducación y transformación histórico-política, tanto para los hombres como para las mujeres, y una mayor equidad en las cuotas de poder asignadas a los diferentes géneros, con los cambios que ello comportaría en la multiplicidad de las prácticas y en las mentalidades.

En el caso del personaje masculino del poema-relato Salomé, podríamos formularnos varias preguntas: ¿Su muerte violenta nos habla de un arreglo de cuentas en el mundo de la droga; de meros celos femeninos; de resentimiento social que se expresa en violencia ciega seudo-mística y ritualizada como agresividad esotérica? ¿Es reflejo esa violencia de una venganza del "principio femenino" de dispersión, pervertido por el suspenso mismo de masculinidad falocrática? (Badiou).

Esa tensión entre feminidad virtual del hombre entendida como línea de fuga, y el suspenso provisorio de masculinidad, actuante también en la mujer, vendría a encontrar dos soluciones diferentes: la androginia post-moderna metastásica (Baudrillard), en tanto que impulso libidinal homogeneizante típico del propio mercado, y la androginia metamórfica como erotismo coreográfico que escapa al binarismo masculino/femenino, y rompe con la circularidad del metarrelato económico capitalista como Discurso del Amo (Lacan).... Son posibles innumerables aproximaciones a este texto polifónico...

Si aludimos a una dimensión micropolítica de la violencia que en este poema se encarna, no nos referimos exclusivamente a la violencia espectacular que el propio sistema presenta mediáticamente y a la que opone su blando pacifismo y/o su "humanitería" filantropica tipo Bill Gates, sino a la violencia sistémica o estructural inmanente al capitalismo actual ( Žižek ) y que se descubre de forma insospechada en eso que Foucault llamaba la microfísica del Poder, la capilaridad de las estructuras de dominio en cuya trama se ve atrapado el sujeto...

Frente a esa "violencia 'mítica' del Poder" (Walter Benjamin), se levanta una violencia divina, textual, poética, parsimoniosa, filigraneada (Barthes), que denuncia la soterrada complicidad entre la virtud y el crimen convencionales.

No clamamos activamente, aquí y ahora, por un abocamiento del sujeto y de los grupos a la violencia bruta y a los actos bárbaros, sino a la revelación en el discurso de la Pulsión de Muerte, esa instancia constituyente de la subjetividad humana a la que es preciso dar "voz granulada y sin azogue" en el texto poético, para que, dramatizándola en la escritura, podamos transmutarla en potencia de metamorfosis y conocimiento, dedicada estratégicamente a descubrir y denunciar los atajos, las coartadas y la sutil capilaridad del Poder.

De ese modo pretendemos luchar, en la medida de lo posible, contra la real efectuación denegada de la barbarie que representan la mercurial Guerra Preventiva, el bombardeo a los pueblos de Irak y Afganistán, la destrucción del aparato productivo de los pequeños países para someterlos a la Axiomática Globalizante, la agresión brutal al medio ambiente ejercida por las corporaciones transnacionales, el acoso sistemático a los sujetos en su singularidad micropolítica...

¡Clamamos ahora los poetas, en nombre de Antonin Artaud, por un nuevo Teatro Postmoderno de la Crueldad!

19 de agosto de 2010
Santo Domingo, República Dominicana.

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Francis Bacon, Retrato de Isabel Rawsthorne
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Por Armando Almánzar Botello
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“Hácese añicos el mundo en estado de sitio…” David Huerta.
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Después de mi baile torcido y el humo pestilente de
abismo, ya conocido en espejo tu ser, en las luces rotas
del caleidoscopio, señalado fuiste por vocación oscura de
mi otra sin nombre.
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Macho cuerpo elegido que al fin destinaba la Cosa
indecible, a los maquinales garfios de la carnicería ciega,
a ese brillo animal -filoso, cruel, deslumbrante-, que araña
y muerde al ser hasta descuartizarlo, con el tajo violento de
las joyas desnudas, con el corte fatal del vacío violado.
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Yo conocía tu fluir de tigre. Ella codiciaba tu fulgor de enigma.
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Salimos muy juntos de la discoteca triste, que siguió
despierta oficiando en el humo sus misterios vanos.
En el soplo ardiente de la noche turbia tomamos un taxi
como quien aborda la barca de Caronte.
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En espejo convexo, roto azogue loco,
vislumbraba yo las calles taciturnas, las esquinas oscuras
en la ciudad inmensa, el hueco de los hombres, los dientes
podridos de las estatuas públicas, los semáforos bizcos de
mirada torva… el poder y la gloria junto al dolor sin nombre.
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Y el taxi corría por calles oscuras mientras yo me
preguntaba: ¿Dónde vibra esta noche su poema inaudito?
¿Dónde grita en olvido su desaforada sangre? ¿Es
diagrama inevitable la escritura nítida, maquínica, perversa,
carpintería pérfida meramente lúdica, economía cínica de
acero burilado, pulido, profano, en veces medrosa
ocurrente o barroca, mas vacía toda de grandeza
inmanente?…
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¡Hablo de grandeza inmanente de la hierba y su red capilar
de sinsentido que vuelve, neutro en su temblor bajo el arco
de lo eterno a crear en la aurora de la página en blanco, los
dioses los hombres y las bestias del instante!...
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Y la memoria fría de la rutina insomne se detuvo en mi
puerta.
Tú pagaste el taxi… Pausadamente subimos la escalera...
Caballero pulcro, como siempre noble gentil y delicado
–valores todos pasados de moda, presentes tan sólo en el
viejo cine negro-, preguntaste a mis ojos para besar mi
pelo, exploraste mi seno para palpar mi hambre… Con un
dedo suave intentabas leer el temblor de mis labios. ¡Todo
un Braille del miedo!...
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Ahora te desnudas aquí en mi apartamento. Estamos en mi
cuarto: penumbra familiar de mis fantasmas torvos…
La bombilla de la sala, su turbia luz de sangre,
a través de la cortina que compré hace un mes en Macy’s,
dibuja extraños signos en tu inocente espalda.
¡Oh ángeles azules!...
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Deliro al decidirlo… Mas debo al fin decirlo:
deslizo sigilosa el narcótico absorto en el rojo vino espeso,
pues ya mi odio, mi culpa y mi goce, en desleimiento
irredimible, ardiente, se mezclan con violencia de materia
ciega en pánico sin fondo.
Espero tan sólo en silencio un instante.
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Y desnudo mi pudor en la promiscuidad secreta: doy al fin
por teléfono la terrible clave justa…
¡Con filosos machetes, con frías metralletas, llegan,
irrumpen, mis amigos de la Logia para iniciar el rito!….
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Un temblor inhumano ya sin fin te desangra en estertores
lúcidos.
Y gime su carne de crudo animal tu ser desollado.
Prosodia escupida sin decir su misterio.
¡Indescifrada sangre!
Cuerpo de luz golpeado hasta el hueso
por la escritura oblicua del dios resentimiento…
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¡Cuchillo: esquirla furiosa de vacío cortante!
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(Revisan mis amigos tus bolsillos húmedos y no
encuentran nada…
bueno, casi nada, tan sólo este poema
visionario y manuscrito
ahogado en tu sangre)…
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En aquel vago anhelo tú fuiste en mis días
un Dragón alado,
el que lamió en sus mundos de animales limpios
mi temblor profano de hojas espesas,
las caligrafías torpes de unas manos blancas…
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Esas manos que hoy blanden a través de otras manos
contra tu garganta pura,
-mutilando la extraña palabra enemiga
que brota de tus verdades hondas-,
violentos cuchillos de filosa lumbre.
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Te destrozo ahora el rostro para olvidar tu nombre.
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En la hortera de sombras recibo intemperante la grandeza
de tu ser
altiva y rota.
Mis dedos se pierden caminantes locos por tu mullida
barba
y su esplendor sangriento… Mi delirio fosforesce...
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Testimonio doy de tu caída neutra en el maquínico abismo:
inclemente goce oscuro del cyborg, de la mixta...
¡Y ardo simplemente, hablo,
alucino carne ardiendo, escupo letras!
Jovial y terrible carnicera que finge
cautelosa un rostro único
-maquillaje cifrado de animal por la sangre-.
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Y muerde, respira, defiende tras la máscara su azar
y la escritura,
el sueño con el ávido fluir de sus panteras:
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Tan sólo por amor se levantó mi odio
en río turbulento de semblantes por el cielo.
Y un tímido brillo de sentido aquí en mis ojos
-¡oh semántica centella parricida!-
repitió la convulsa noticia del silencio:
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Tu muerte más alta y luminosa en los vitrales.
Tu sangre más rotunda en mi bandeja, como un río.
Una nueva cabeza para mi tocador de espanto.
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……………………………………………………
……………………………………………………
Y la noche que huye por el callejón oscuro en el silencio dice:
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“Algo anda mal arriba, en el Cielo y las Estrellas,
en Consorcios y Palacios, en el Orden Asesino,
en la Bolsa, el Capitolio, Microsoft
y el Vaticano…
y en irónica celada hoy soy yo la perseguida”

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¿Cómo no trazar "la escritura del desastre"
si lo humano está mordido por la máquina inclemente?...
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Out of Joint está el planeta. El poema nos reclama es el
desierto.
Si hoy muere la poesía:
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¿Qué dirán luego los diarios?....
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16 de Agosto de 2010
Santo Domingo, República Dominicana

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A 74 años de su muerte, Lorca sin tiempo. Porque no debemos olvidar...
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El poeta español Federico Garcia Lorca, simbolo de la libertad

19 de agosto, 2010

La noche de un 19 de agosto, en Granada, a inicios de la guerra civil española hacen ya 74 años, pasadas las 12 de la media noche, hora en que eran sacados los prisioneros que serían fusilados, tocó su turno a Federico.

Mientras, afanosamente él buscaba en las alturas de la noche y a los soldados del pelotón temblábanle indecisamente las manos, sus últimos minutos pasaban y su buscada luna no se despedía.

"Mi luna! ¿Dónde está mi luna?"

Con estas frases dramatizaron como las últimas de las palabras de ése, el gran poeta y dramaturgo español Federico García Lorca, frente a un indeciso pelotón de fusilamiento, mientras enfrentaba la desesperanza de la muerte a manos de las tropas fascistas de Francisco Franco.
Y aquellos soldados, no se atrevían a dispararle, desobedeciendo, temblorosos, las órdenes de aquel odioso oficial.

Y él, Lorca, buscaba su luna, pero lograba verla durante aquella, la última de sus noches...
¡Qué desgracia...! Qué desesperación canalizada hacia una luna que no asomaba a despedirse.
Con el asesinato de Federico García Lorca, viven sin tiempo las prosas de la libertad.


Con la muerte de tantos otros, que como él cantaron al futuro, reviven la lucha y la esperanza...

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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1917).
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