martes, octubre 18, 2011

Noticias del Frente Sensorial 072





El primer grito libertario en Abya Yala

El grito de Montesinos, ayer y hoy


¿Como estais en tan letargica profundidad de sueño dormidos?


Por: Víctor CODINA sj, Christus 786 (octubre 2011) 18-21, México.


Sucedió hace 500 años


En diciembre de 1510, una pequeña comunidad de frailes dominicos desembarca en la isla caribeña de La Española (hoy territorio de República Dominicana y Haití). Esta comunidad misionera, encabezada por Pedro de Córdoba, procedía del convento de San Esteban de Salamanca, uno de los centros más famosos y más abiertos de la Orden Dominicana.

Es una comunidad pobre y que quiere anunciar la Palabra desde su contexto de inserción en la realidad de la conquista española: desde hacía 19 años los habitantes de las llamadas Indias occidentales padecían la explotación y malos tratos, porque los conquistadores sólo buscaban oro y hacerse ricos con la sangre de los indios a los que trataban como animales.


La comunidad analiza los hechos, examina a la luz del evangelio la inhumana opresión que sufren los indígenas, se pone de parte de ellos y consciente de la gravedad de la situación decide denunciarla públicamente ante los conquistadores y notables españoles, entre los cuales estaba el almirante Diego de Colón, el hijo de Cristóbal Colón. Entre todos los miembros de la comunidad elaboran el sermón que encargan pronunciar a fray Antonio de Montesinos, buen predicador. Escogen la fecha del Cuarto domingo de Adviento y toman como punto de partida la frase de Juan Bautista: “Yo soy la voz del que clama en el desierto”.

El texto de este profético discurso pronunciado el 21 de diciembre de 1511, lo conocemos gracias a Bartolomé de Las Casas, entonces cura encomendero, presente en el templo:


“Esta voz, dijo él, dice que todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes. Decid ¿con qué derecho y con qué justicia tenéís en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tantas infinitas de ellas, con muertes y estragos nunca oídos, habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos de sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren y por mejor decir, los matáis, por sacar y adquirir oro cada día? ¿Y qué cuidado tenéis de quien los doctrine, y conozcan a su Dios y criador, sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos? ¿Estos no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No estáis obligados a amarlos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos? Tened por cierto que en el estado en que estáis no os podéis más salvar que los moros o turcos que carecen o no quieren la fe de Cristo” (1).

El impacto del sermón fue grande, “los dejó atónitos, a muchos como fuera de sentido, a otros más empedernidos y algunos como compungidos, pero a ninguno, a lo que yo entendí, convertido”, anota el cronista. Diego Colón y los notables salieron indignados y decidieron reprender al predicador por aquella doctrina nueva y escandalosa que iba contra el rey, que era quien autorizaba a los conquistadores el tener indios en las encomiendas a su servicio. Exigían una pública retractación.


También Bartolomé de Las Casas se indignó con aquel sermón que atacaba directamente su situación de encomendero. Sólo años más tarde, reflexionando sobre textos del Eclesiástico (4,1-6; 34,18-22) que afirman que Yahvé no acepta las ofrendas manchadas con sangre, Las Casas cambió de rumbo, ingresó en la Orden dominicana y nombrado obispo de Chiapas, se convirtió en el gran defensor de los indígenas.

Al domingo siguiente, Montesinos subió de nuevo al pulpito y en lugar de retractarse dijo que en adelante no confesarían a los españoles, ni les darían la absolución, y recalcó que podían quejarse ante quien quisieran, pero ellos seguirían predicando el evangelio (2).


La noticia llega a la corte española, el superior Pedro de Córdoba es llamado a declarar ante el rey Fernando el Católico de Castilla, el mismo provincial de los dominicos Alonso de Loaysa se pone de parte del rey y del gobernador de La Española, se enoja reprende a sus hermanos por tan escandalosa predicación, perjudicial a su orden. Sin duda se han dejado engañar por el demonio y les manda que nadie siga con este tipo de predicaciones, bajo pena de incurrir en pecado grave y en excomunión.

Esta denuncia profética naturalmente es conflictiva no sólo para la Corona sino también para la Iglesia. Toda denuncia profética tiene un precio a pagar. Lo mismo le pasó a Jesús de Nazaret cuando proclamó su programa mesiánico de evangelizar a los pobres en la sinagoga de Nazaret: le quisieron despeñar (Lc 4,16-30).


En realidad, como afirma Gustavo Gutiérrez, tanto Diego Colón como el rey y el mismo Laoysa no se equivocaron en su juicio, pues se dieron cuenta de que el grito de Montesinos no sólo cuestionaba el modo cómo se trataba a los indios sino que atacaba de raíz la misma conquista y el injusto sistema colonial hispánico (3). De este sermón de Montesinos de 1511 ahora se cumplen 500 años.

Pero el grito de Montesinos, aunque fue el primer grito libertario en América Latina, no fue el único. Puebla no los recuerda en un texto conocido:


“Intrépidos luchadores por la justicia, evangelizadores de la paz como Antonio de Montesinos, Bartolomé de Las Casas, Juan de Zumárraga, Vasco de Quiroga, Juan del Valle, Julián Garcés,


José de Anchieta, Manuel Nóbrega y tantos otros que defendieron a los indios ante los conquistadores y encomenderos, incluso hasta la muerte, como el Obispo Antonio Valdivielso, demuestran con la evidencia de los hechos, cómo la Iglesia promueve la dignidad y la libertad del hombre latinoamericano” (4).

Líneas de fuerza del sermón de Montesinos


Quizás lo que llama la atención es que Montesinos comience arguyendo a partir de lo que hoy llamaríamos los derechos humanos: “¿con qué derecho y justicia” ”¿con qué autoridad” “¿cómo los tenéis tan opresos y fatigados?” “¿estos no son hombres?” “¿no tienen ánimas racionales?”. Sin duda la escuela dominica de Salamanca de la que provenían, donde había grandes pensadores tomistas como Soto y Vitoria, influyó en esta visión antropológica primordial. Antes de invocar valores evangélicos, acuden al sentido humano, a la humanidad, a la honestidad con lo real, al respeto a las personas humanas, a un mínimo de sentido de compasión ante el sufrimiento ajeno. La cuestión sobre Dios es ante todo una cuestión sobre la realidad.

Esto supone que la comunidad dominica tenía una cercanía al mundo de los indígenas, que le llevaba a mirar la historia desde abajo, desde su reverso, desde los que sufren sus consecuencias, lo cual les llevó a asumir lo que hoy se llama la opción por los pobres. Antes que los intereses y pretendidos derechos de los conquistadores, está el sufrimiento de los indios.
Montesinos comienza haciendo memoria de estos sufrimientos, memoria de la pasión del pueblo, memoria passionis (J.B.Metz). Los colonizadores han agredido violentamente al tener, al saber y al ser de los indígenas, ha sido “un contexto de injusta invasión y no sólo de un territorio y sus recursos, sino de las más secretas identidades; violación y negación de visiones del cosmos y sabidurías de vida, secretos e iniciativas” (5). No es posible permanecer impasibles ni neutrales ante el sufrimiento, no pueden pasar de largo, como el sacerdote y el levita de la parábola del buen samaritano (Lc 10,25-35). En el sufrimiento de los indios contemplan y experimentan el sufrimiento del Señor (Mt 25,31-45).


A partir de aquí brota la denuncia de la ideología de la conquista que teóricamente se justifica para poder evangelizar a estos pueblos, pero que en realidad se ha convertido en “sacar y adquirir oro cada día” y por esto “los matáis”. Forma parte de este engaño, de este sueño letárgico en el que están dormidos, el que no se preocupen en absoluto del bien espiritual de los indios, de su evangelización, bautismo, celebración del domingo y fiestas...

Sólo después se invoca un principio cristiano, la obligación de amarlos como a ellos mismos, una máxima evangélica que seguramente los conquistadores conocían de su tradición cultural cristiana.


La consecuencia de todo ello es que los conquistadores están en pecado mortal, que no se podrán salvar mientras persistan en su actitud abusiva y en la práctica de las encomiendas. Y les pone el ejemplo de los moros o turcos que no tienen fe, que según la visión teológica de aquella época, no se podían salvar: tampoco ellos se salvarán. Por esto mismo, mientras no haya una profunda conversión, no los podrán confesar ni dar la absolución de sus pecados. Sin duda estas duras palabras debieron sacudir a sus oyentes, pues no estaban acostumbrados a tanta contundencia.

Actualidad del sermón de Montesinos


Han pasado 500 años, el contexto histórico, cultural, económico y político de América Latina ha cambiado. Pero desde América Latina sigue llegando al cielo el clamor de los indígenas y afroamericanos, de los campesinos, de las mujeres, de los mineros, de los niños, de los ancianos que piden justicia, dignidad, salud, trabajo, educación, libertad, respeto a sus culturas, el derecho a la tierra y al territorio, el poder “vivir bien”, una vida digna de seres humanos.

Ya no es el imperio hispano-luso, son las multinacionales, las estructuras económicas neoliberales, los intereses del mercado, los nuevos poderes mundiales, los que crean diferencias abismales entre los ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres, que ahora son masas desechables, insignificantes, despreciables, efectos colaterales de una economía tremendamente injusta, pero que se considera políticamente correcta (6). A los nuevos conquistadores no les mueve el sufrimiento del pueblo, ni el destrozo de la ecología, ni el avasallamiento de las culturas. Siguen dormidos en un sueño letárgico profundo.


También han surgido en estos últimos años voces proféticas, verdaderos defensores de los indios, Santos Padres de América Latina, como Proaño, Méndez Arceo, Laguna, Samuel Ruiz, Helder Cámara, Lorscheider, Pironio, Silva Henríquez, Romero, Angelelli…los documentos de Medellín y Puebla, la teología de la liberación, las comunidades de base, la vida religiosa inserta entre los pobres auspiciada por la CLAR…También ha habido reacciones del imperio de turno, ha habido mártires en todos los sectores de la Iglesia, desde obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas a campesinos, catequistas, indígenas, mujeres y niños, gente del pueblo pueblo.. Los sucesores de Fernando el Católico, el “sistema” no admite críticas ni cuestionamientos, nunca perdona ni olvida. La pasión de Jesús sigue presente y actual en el pueblo sufriente, en “los crucificados de la historia”.

Pero lo más doloroso ha sido que también desde las instancias eclesiales ha habido incomprensiones, críticas, condenaciones y descalificaciones, a obispos, teólogos, comunidades de base, vida religiosa inserta, la CLAR, se ha frenado a los ministerios de los diáconos indígenas…Son los herederos de Alonso de Loaysa que mientras condenaban estas voces proféticas, tildándolas de materialistas y comunistas, de subversivas, de poco cristianas y de poco eclesiales, de querer hacer una Iglesia popular y paralela del pueblo, enfrentada a la Iglesia jerárquica… no veían inconveniente en que comulgasen dictadores, aumentasen movimientos espiritualistas, prosperasen teologías neoconservadoras como la de Michael Novak que compara al capitalismo con el Siervo de Yahvé al que todos desprecian pero que es el único que salva y libera (Is 53). Mientras un nuncio italiano jugaba elegantemente a tenis los fines de semana con el dictador argentino, miles de ciudadanos eran torturados y desaparecían en Buenos Aires…


El sermón de Montesinos sigue siendo actual para la sociedad y la Iglesia de hoy.


Una reciente película española, También la lluvia de la directora Iciar Bollaín lo quiere representar. En el guión se escenifica la conquista de América y la opresión de los indígenas con la presencia de Colón y también de la voz de protesta de Montesinos: “¿estos no son hombres?”. Pero el rodaje de esta película figura que se realiza en escenarios de Cochabamba (Bolivia) y se hace coincidir con la guerra del agua del año 2005 en la que los cochabambinos se sublevaron contra la multinacional propietaria del agua que quería elevar su precio. La policía al servicio de la multinacional reprime a los manifestantes, de modo que se reproduce la opresión de los conquistadores a los indígenas. La filmación se tiene que interrumpir, los actores defraudados regresan a España sin poder acabar su trabajo. Pero lo que queda patente es la cruda realidad del pueblo que sigue hoy sufriendo opresión. Naturalmente esta película, en muchos aspectos excelente, no fue seleccionada para los premios Oscar…No es políticamente correcto recordar que la opresión sigue hoy. Es preferible permanecer dormidos en un sueño letárgico…

Algo nuevo está naciendo


La historia nunca se repite, el contexto político, social y eclesial ha cambiado profundamente, no sólo desde tiempos de Montesinos sino también desde el final del siglo XX. Bastan algunas pinceladas impresionistas.

Vivimos en un mundo post-marxista y post-moderno. En América Latina ya no estamos en los años 80, las dictaduras han dado paso a democracias, surgen algunos gobiernos de corte popular, que en medio de mil contradicciones y ambigüedades, buscan revertir la situación de pobreza y discriminación del pueblo. El continente olvidado ahora es África que también ahora comienza despertar.


Emerge en el mundo globalizado de hoy una gran crisis económica, energética, ecológica y civilizatoria. Ha caído el muro de Berlín, pero también han caído las torres gemelas de Nueva York. El modelo económico actual naufraga, a pesar de sus continuas reflotaciones. Los desastres ecológicos son señales de alerta roja. Chernobyl y Fukushima simbolizan la crisis energética y los peligros de querer ser aprendices de brujo. Estamos ante un cambio de época, de paradigma, los terremotos y tsunamis no son sólo desastres telúricos, sino que simbolizan la crisis de toda una civilización moderna y técnica, orgullosa de su progreso.

A nivel eclesial también hay terremotos y tsunamis. Después del carácter claramente restauracionista de los últimos pontificados y a pesar de grandes concentraciones masivas religiosas y de los show mediáticos que parecen insinuar que nada pasa, la barca de Pedro se zarandea en una crisis que desde el tiempo de la Reforma no se había visto. Los escándalos sexuales son sólo la punta del iceberg de una profunda crisis, algo huele a podrido…La cristiandad ha explotado aunque su agonía sea lenta. Jóvenes y mujeres abandonan silenciosamente la Iglesia. En América Latina los representantes oficiales de la Iglesia ya no son, como en tiempo de Montesinos, la voz de los sin voz, pues los pobres y los indígenas ya tienen voz propia. Muchos piensan que la teología de la liberación ya ha muerto. A Roma ahora la preocupa sobre todo la teología asiática del diálogo inter-religioso.


En medio de esta caótica situación mundial y eclesial, en medio de esta crisis, en esta noche oscura, hay signos apocalípticos de que algo nuevo está naciendo, hay nuevos sujetos emergentes en la sociedad y en la Iglesia: jóvenes, pobres, indígenas y afros, mujeres. Se escucha el grito de que “otro mundo es posible”, también de que “otra Iglesia es posible”.

Como en los orígenes de la creación, en medio de la noche y del caos reinante, el Espíritu genera vida (Gn 1,2) y hace nacer un mundo nuevo, diferente. Este caos anuncia dolores de parto de la creación (Rm 8,20), los centinelas divisan que los almendros comienzan a florecer en medio del invierno mundial y eclesial. El Espíritu del Señor está activo, estos signos de muerte son preludio de resurrección, la piedra del sepulcro comienza a removerse, las mujeres son las primeras en darse cuenta y en creer en la resurrección (7).


En este nuevo contexto el grito de Montesinos también vuelve a resonar de nuevo: “¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño letárgico dormidos? Tened por cierto que en el estado que estáis no os podéis salvar”. Es necesario cambiar de rumbo, despertarnos, tomar conciencia de que algo nuevo está naciendo (Is 43, 19), porque, hoy como ayer, el Señor quiere hacer todas las cosas nuevas (Apoc 21,5). En América Latina todavía estamos en tiempo de Adviento…

Notas disponibles solicitándolas a polisintesis@gmai.com


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Elouise Cobell, 65, ha fallecido; demandó al gobierno federal de los EEUU sobre fondo fiduciario indígena (extracto)



Elouise Cobell, heroina nativa norteamericana de Wyoming, Montana, doblego al gobierno federal estadounidense en 15 años


Por DENNIS HEVESI, 17 de octubre, 2011

Elouise Cobell, una heroína para los indios americanos por llevar una batalla legal de 15 años que terminó con el acuerdo del gobierno federal de EEEUU de pagar $ 3,4 mil millones en compensación por la mala gestión de los fondos fiduciarios de los nativos desde finales de 1800, falleció el domingo en Great Falls, Montana. Tenía 65 años y vivía en la reserva de los Pies Negros cerca de Browning, Montana.

La causa fue un cáncer, dijo Bill McAllister, portavoz de los demandantes en lo que fue una de las mayores y más complicadas demandas colectivas jamás presentadas contra los Estados Unidos. Más de 300.000 miembros de muchas tribus recibirán pagos bajo el acuerdo.

El caso, cuyo nombre ha cambiado con los años, fue presentado en 1996. Se estableció en diciembre de 2009 y recibió la aprobación definitiva de un juez federal el 20 de junio de este año después que el presidente Obama firmó la legislación aprobada por el Congreso.

Cuando el acuerdo fue anunciado, el Sr. Obama lo calificó como un "paso importante hacia una reconciliación sincera" entre el gobierno federal y los indios, muchos de los cuales, dijo, considera que la demanda prolongada "una mancha" en la nación.

La disputa surgió a partir de un sistema que data de 1887, cuando el Congreso dividió muchas tierras tribales en parcelas que fueron asignadas a los individuos indígenas. El gobierno retuvo la autoridad para emitir contratos de arrendamiento de la tierra para la minería, el pastoreo, la explotación maderera y la extracción de petróleo y gas.

Los demandantes sostenían que el gobierno había administrado mal los fondos fiduciarios en los últimos años a través de errores administrativos, el desvío de dinero a otros programas y el robo incluso directamente. Ellos argumentaron que se les debía decenas de miles de millones de dólares. El gobierno tomó la posición que les debía poco o nada.

La demanda se extendió por tres presidencias, engendrado siete ensayos y se presentó 10 veces ante un tribunal federal de apelaciones. Bajo el acuerdo, el gobierno tendrá que pagar $ 1.4 mil millones para compensar a los indios por sus demandas de irregularidades en la contabilidad histórica, cada miembro de la clase recibirá un cheque por 1.000 dólares. Los restantes $ 2 mil millones irán a un fondo para ser distribuido a los indígenas sobre la base de la cantidad de tierra que poseen.

En 1987, la Sra. Cobell ayudó a fundar Blackfeet National Bank, el primer banco estadounidense propiedad de una tribu, que ahora es el Banco del Indígena Americano, con sede en Denver. Se desempeñó como directora de la Corporación de Desarrollo Comunitario, la filial sin fines de lucro de la entidad los nativos americanos. También fue primer síndico del Museo Nacional del Indígena Americano.

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Una primera muestra de la movilización del embrión de indignados dominicanos en el Parque Colón, 15 de octubre, 2011



Los primeros Indignados de Santo Domingo, en el Parque Colon, el 15 de octubre de 2011 (Foto: Lorena Espinoza Peña)


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LAS SIETE MAYORES MENTIRAS DEL HAMBRE EN EL MUNDO (extracto)


Movimiento Cultural Cristiano, 16 de Octubre, 2011 - Solidaridad net- 2011-10-17


Un dia del gasto militar bastaria para alimentar a toda la poblcacion.


1. Sencillamente no hay suficiente cantidad de comida para todos.
2. Acusemos a la naturaleza y a los desastres naturales.
3. Demasiadas bocas que alimentar. El mito de la superpoblación.
4. La producción de alimentos es la principal amenaza al Medio Ambiente.
5. El problema se arregla aumentando la producción de alimentos. Más “Revolución Verde”
6. El libre mercado y el libre comercio pueden erradicar el hambre.
7. Los empobrecidos son sólo víctimas pasivas. El mundo empobrecido depende de forma importante de la “ayuda” y movilización del mundo enriquecido.

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El onírico, fantástico y erótico mundo de Noel Zayas, esta noche en Thesaurus


Eduardo Gautreau sorprende a un grupo de jovenes con su histrionismo


Por: Dr. Eduardo Gautreau de Windt

Adentrarse en la poética de Noé Zayas, no es “Navegar en lo Seco”, al contrario, es adentrarse a un mar de imágenes, tropos y metáforas y recibir un diluvio de conjeturas líricas de alta multivocidad y hondo simbolismo.

En el viaje al interior de sus textos mixtos hay un gran polimorfismo y una polisemia rica en significados realistas y quiméricos, a tal punto que se siente el delirio del autor al crearlos cuando estos textos llegan del otro lado del corazón de quienes nos adentramos en el onírico, fantástico y erótico mundo del escritor.

Su estilo escritural es polimórfico ya que utiliza y combina poesía, narrativa y teatro, sea al utilizar versos para narrarnos, prosa hermoseada con ritmo lírico, poemas con diálogos y didascalias o cuando se explaya en sus escenas de corte teatral o cinematográfico.

Es tal la mixtura que a veces uno se pregunta si se está frente a un poema, un proema, un cuento o una obra teatral. Todo esto lo hace exprofeso y conscientemente, ya que el autor lo que desea es presentarnos su mensaje, de alto contenido polisémico y con gran hondura de significado, sin reparar en el cauce que siga su escritura para decir lo que desea.

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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1925).