jueves, febrero 14, 2013

Noticias del Frente Ecológico 110


(Sobre la Teoclocracia Añorada)

José M. Castillo, teólogo, Redes Cristianas, Feb 13 2013
Entre los numerosos comentarios, que lógicamente está suscitando la noticia de la dimisión del papa Benedicto XVI, echo de menos una reflexión que, a mi manera de ver, me parece la más importante, la más urgente, la que más puede (y debería) influir en el futuro de la Iglesia y su posible influencia en bien de este mundo tan atormentado en que vivimos.
Me refiero a la reflexión que distingue entre lo que es y representa la persona del “papa”, por una parte, y lo que es y representa la institución del “papado”, por otra.
Por supuesto, nadie duda que es importante analizar, enjuiciar y saber valorar los aciertos y desaciertos que ha tenido el papa Ratzinger en sus años de pontificado. Por supuesto, también, que es seguramente más importante aún proponer y saber elegir al hombre más competente que, en este momento, tendría que ocupar el cargo de Sumo Pontífice. Todo eso, nadie lo duda, es de enorme interés en estos días.
Pero, por muy importante que sea enjuiciar a las personas, tanto del pasado como del posible futuro inmediato, nadie va a poner en duda – me parece a mí – que es mucho más determinante detenerse a pensar lo que representa, y lo que tendría que representar, no ya este papa o el otro, sino lo que realmente es y hace la institución que, de hecho, es el papado, tal como está organizada, tal como funciona, y tal como es gestionada, sea quien sea el papa que la ha presidido o que la puede presidir.
Porque, vamos a ver: ¿es lo mejor para la Iglesia que todo el poder para gobernar una institución, a la que pertenecen más de mil doscientos millones de seres humanos, esté concentrado en un solo hombre, sin más limitación que la que le imponen sus propias creencias a ese hombre, el que ocupa el papado? Tal como está dispuesto en el vigente Código de Derecho Canónico, así es como está pensado, legislado, y así funciona el papado (can. 331; 333; 1404; 1372). Porque, entre otras cosas, el papa quita y pone a los más altos y más bajos cargos de la Curía. Quita y pone a cardenales, obispos y cargos eclesiásticos de toda índole. Y hace todo esto sin tener que dar explicaciones a nadie y sin que nadie le pueda pedir responsabilidades. Además, esto se mantiene así, sea quien sea el papa reinante, la edad que tenga ese papa, la salud que goce o padezca, su mentalidad, sus preferencias y hasta sus posibles manías.
Más aún, no echemos mano ingenuamente de la presencia del Espíritu Santo y su presunta inspiración constante en la toma de decisiones del papa reinante. No. Esa presunta intervención del Espíritu Santo no está demostrada en ninguna parte. Como tampoco está demostrado, ni hay argumentos para probarlo, que el obispo de Roma, por muy sucesor de Pedro que sea, tenga que acumular todo el poder que el papa y sus teólogos incondicionales aseguran que acumula por voluntad de Dios. ¿Dónde está eso dicho? ¿En qué argumentos se basa? El mejor conocedor de toda esta historia, que la Iglesia ha tenido en el último siglo, el cardenal Y Congar, dejó escrito en su diario personal que todo eso era una manipulación organizada por los intereses de Roma, cuyas raíces llegan hasta el siglo segundo de la historia del cristianismo.
En todo caso, lo que es seguro es que, en todo el Nuevo Testamento, en ninguna parte consta que la Iglesia tenga que estar organizada así y así tenga que ser gestionada. Y, ¡por favor!, que nadie me venga ahora con el famoso texto de Mt 16, 18-19. Entre los mejores estudiosos del evangelio de Mateo, cada día aumenta el número de los que aseguran que esas palabras no salieron de boca de Jesús. Es un texto “redaccional”, muy posterior al texto original, añadido al evangelio por el redactor último del evangelio que ha llegado a nosotros.
En fin, por hoy, basta con lo dicho. Seguiremos hablando de estas cosas en los próximos días. Pero me parece importante terminar diciendo que la Iglesia está, precisamente en estos días, en un momento privilegiado para afrontar sin miedo estas cuestiones, que apuntan a los problemas de fondo que la Iglesia tiene sin resolver. Y que, si no se afrontan y se toman en serio, esta Iglesia seguirá perdida (y callada), por muy lúcido y muy valioso que sea el papa futuro. Porque, insisto, el problema de la Iglesia no es el papa, es el papado, tal como está organizado y tal como funciona, sea quien sea el hombre que ocupa el trono papal.
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Honduras: La desbordada violencia

Por: Abel Carvajal, Adital 07 02 13


El año 2012 cerró con 7,172 homicidios como fruto de la desbordada violencia en Honduras; esta es la cifra oficial, no obstante, algunos creen que en realidad habría que duplicarla o triplicarla. Lo cierto es que detrás de estos fríos números son personas las asesinadas, familias destrozadas como producto de esta sociedad empecatada. Según algunos informes, cada 74 minutos se reporta una muerte violenta en el país, de modo que desde el año 2000 ya han sido asesinadas más de 50 mil personas. Como resultado, en 2011, Honduras apareció en los registros internacionales como el país más violento del mundo en una zona que no está en guerra, con 86.5 homicidios por cada 100 mil habitantes al año.

El repunte más impresionante de la violencia se registra en los últimos tres años: 2010 con 6,239, 2011 con 7,104 y el recientemente concluido 2012 con 7,172 asesinatos (Observatorio de la Violencia, Unah-Iudpas) como ya hemos mencionado anteriormente. Entre las víctimas sobresalen los jóvenes, los niños y las mujeres, pero también los comunicadores, los defensores de Derechos Humanos y de los recursos naturales. En este momento histórico concreto el departamento más violento del país es Atlántida, seguido de Cortés y Francisco Morazán. Esta es la zona norte del país, aquí se concentra el 55.5% de los homicidios ocurridos a nivel nacional.

Sin embargo, la aterradora violencia directa que afecta a miles de familias, no es la única forma que causa zozobra e inseguridad a la ciudadanía; existe la peor, la de las empresas nacionales y transnacionales que siguen saqueando el país en nombre del "progreso”, sobre todo las empresas que se dedican a la industria minera. Según algunos medios escritos, existen cinco empresas de minería metálica operando en el país: Clavo Rico, Mina de El Mochito, Minosa, Five Star Mining y Entre Mares. También se han otorgado 250 concesiones de minería no metálica, es decir de arena, yeso y piedra. Según los medios informativos, estas empresas laboran debidamente autorizadas por la Dirección Ejecutiva de Fomento a la Minería (DEFOMIN).

¿Qué hacen las instancias del estado al respecto? La recién aprobada "nueva Ley de Minería” que aparentemente respeta la consulta ciudadana, en la práctica la convierte en un simple trámite, debido a que presenta un proyecto irreal a la población implicada y a la hora de la ejecución resulta ser todo lo contrario. La nueva Ley amplía los derechos de los empresarios y desarma a los ambientalistas que siguen apostando por la protección de los bienes comunes; "lo paradójico de la nueva Ley minera es que permite que las compañías explotadoras actúen con impunidad y contempla únicamente sanciones administrativas y no judiciales, por lo tanto los mineros gozarán de inmunidad e impunidad para explotar las minas y a sus empleados, además de envenenar los ríos dañando el ecosistema”, denunció un medio nacional. Por otra parte, esta nueva legislación otorga las concesiones sin límite de tiempo, es decir a perpetuidad.

La voz de los ambientalistas del país fue anulada a la hora de tomar la decisión final sobre la aprobada Ley en la madrugada del 21 de enero de este año en las instalaciones del Congreso Nacional. En este sentido, como un grito desesperado lanzaron un llamado a la población a "defender por sus propios medios sus territorios”. Así lo están haciendo muchos de nuestros campesinos en algunas aldeas de Arizona y Tela, quienes de manera pacífica defienden sus ríos y sus bosques. Sin embargo, ellos están siendo intimidados con amenazas de muerte y citatorios a la Fiscalía; a finales de enero estuvimos acompañando a cinco que habían sido acusados de obstaculizar el "libre tránsito en la vía pública”; vía que no es vía porque son pequeñas brechas en la montaña donde solo circulan los habitantes del lugar, sus vacas y sus caballos. Otros por su parte han sido obligados a irse al exilio por oponerse a la minería a cielo abierto. La violencia en todas sus manifestaciones parece que fuera nuestro pan diario.

El profeta Ezequiel hablando de la ciudad de Jerusalén en ruinas dice que "sus gobernantes dentro de ella eran lobos que desgarran la presa derramando sangre y eliminando gente para enriquecerse” (Ez 22,27). Pareciera que el profeta nos estuviera hablando a nosotros en esta sangrienta sociedad. Pareciera que Ezequiel está informado de lo que está sucediendo hoy en Honduras. Saque usted sus propias conclusiones.

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Ciudades que asfixian

Por Irene Casado Sánchez, Centro de Colaboraciones Solidarias, Adital  08 02 13, 
ccs@solidarios.org.es, Twitter: @CCS_Solidarios


Vehículos, motocicletas, camiones, autobuses, aerosoles, aires acondicionados y calefacciones convierten las grandes ciudades en una burbuja de gases y partículas tóxicas. La contaminación atmosférica en las grandes urbes se relaciona con cerca de 1,3 millones de muertes prematuras al año en todo el mundo. Los altos niveles de contaminación recortan la esperanza de vida una media de ocho meses en Europa y más de dos años en las regiones más contaminadas.

La exposición a ciertos contaminantes como las partículas en suspensión, el ozono troposférico o el dióxido de nitrógeno tiene efectos nocivos para la salud. Enfermedades respiratorias, ateroesclerosis, disfunciones cognitivas, defectos de nacimiento, problemas respiratorios infantiles, partos prematuros o diabetes son algunos de los efectos provocados por la contaminación, según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según la misma organización, la mortalidad por factores ambientales son de 17% en los países desarrollados y de 25% en los países empobrecidos.

Nos exponemos a cientos de partículas contaminantes cada día. Por falta de información, los ciudadanos padecemos las consecuencias de un consumo desmedido e inconsciente. El dióxido de nitrógeno, gas tóxico producido durante el proceso de combustión de los motores de los vehículos, provoca daños respiratorios y puede llegar a ser mortal. Sus efectos se producen en concentraciones inferiores a los valores máximos aceptados en la Unión Europea. Sin embargo, no existen protocolos ni medidas eficientes para reducir su presencia. Tampoco se informa a los ciudadanos de los riesgos que entraña este tipo de gases, provocados por un acto cotidiano al que muchos se niegan a renunciar.

Es indispensable la acción de las autoridades públicas a nivel nacional, regional e internacional para frenar la nube toxica que amenaza la salud y el bienestar de millones de personas en todo el mundo. La OMS ha instado a la Unión Europea a endurecer sus límites legales de contaminación tras conocer que el impacto de la polución sobre la salud es aún más nocivo de lo que se pensaba. Establecer protocolos y planes internacionales contra la contaminación es esencial; sin embargo, también es necesario que cada ciudadano sea consciente de que sus acciones tienen consecuencias para el medio ambiente. Utilizar el transporte público, reciclar, no abusar de la calefacción y del aire acondicionado son pequeños gestos que pueden ayudar a salvaguardar nuestro ecosistema y nuestra vida.

En la carrera por el crecimiento industrial y el desarrollo nos hemos olvidado de lo más importante: la salud. Las grandes urbes como Londres, Nueva Delhi o Pekín son algunos de los ejemplos más representativos. En la capital china se han triplicado las enfermedades pulmonares como consecuencia de los altos niveles de contaminación. Más de 4.000 personas fallecen cada año de manera prematura en Londres como resultado de la mala calidad del aire. En la capital india, las partículas en suspensión han aumentado un 47% y el dióxido de carbono un 57% entre 2000 y 2011, como consecuencia de los 1.400 vehículos que se estrenan cada día en sus calles. Cifras que convierten la contaminación del aire en el sexto factor de muerte en Asia. Problemas pulmonares, bronquitis, asma o cáncer de pulmón son resultado de la exposición a niveles extremos de partículas contaminantes.

Las grandes ciudades se vuelven irrespirables. Los principales centros urbanos, enfermos por el consumo abusivo e inconsciente de sus habitantes, necesitan un verdadero compromiso a nivel nacional e internacional para recuperarse. Una política de educación y concienciación social es también imprescindible para reducir los niveles de contaminación y proteger nuestro planeta. Un planeta del que todos dependemos, y sin el cual ningún tipo de vida sería posible.



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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).