viernes, febrero 15, 2013

Noticias del Frente Historiográfico 131

Paraguay: Militares y policías entrenados por Estados Unidos (extracto)


Por: Natalia Viana, Agencia Pública, 11 02 2013

El entrenamiento de miembros de fuerzas de seguridad paraguayas es uno de los principales elementales de la política de los Estados Unidos hacia el país. Durante los años del gobierno de Lugo, destituido en un juicio político relámpago en junio de 2012, la agencia de asistencia del Departamento de Estado, la USAID, destinó nueve millones de dólares a entrenamiento policial en Paraguay entre 2009 y 2011.

Pero, más allá de USAID, millones de dólares de otras fuentes fueron enviados a Paraguay.
Por ejemplo, la Global Peace Operations Initiative, un programa del Departamento de Estado, destinó en 2009 US$ 4 millones para los paraguayos que forman parte de las fuerzas de paz en Haití; el entrenamiento del Batallón Conjunto de Fuerzas Especiales del Ejército recibió US$ 5,7 millones en asistencia militar; y el programa antinarcóticos del Departamento de Estado colocó US$ 753 mil en el país en 2009 e 2010, según una relatoría de la embajada en Asunción.

Entre 2005 y 2010, casi mil militares y policías paraguayos fueron entrenados por los Estados Unidos. Los cursos iban de derechos de propiedad intelectual a contrainsurgencia y combate al terrorismo, entre otros temas, y se realizaron en diversos lugares, dentro y fuera de Paraguay. Fiscales, jueces, inspectores aduaneros y diplomáticos también recibieron entrenamiento de los norteamericanos.

No se trataba sólo de entrenar a las fuerzas militares, sino de invertir en la formación de oficiales que ocuparían cargos de mando. Como los dos altos oficiales de la Armada que serían retirados por Lugo en 2009 en medio de rumores de planes de un golpe militar en el país.

Otros oficiales entrenados se tornarían piezas clave en el gobierno de Federico Franco. En septiembre del mismo año, los EEUU financiaron el viaje de otros futuros miembros del sistema de defensa de Franco a la base militar de Fort McNair, en Washington, para un entrenamiento sobre “Carreras civiles para la Defensa”.

El Congreso paraguayo, en especial a través de dos miembros de sus consejos de Defensa, es un gran defensor de los intereses de los Estados Unidos en el área militar. (Para leer la historia, pulse aquí).

Agencia Pública analizó más de 200 documentos diplomáticos filtrados por Wikileaks y a partir de ellos elaboró una detallada base de datos con el nombre de casi mil oficiales entrenados por los Estados Unidos entre 2005 y 2010, entre militares, policías e inspectores de aduanas. También incluye la lista de fiscales y jueces.

Hay 12 cursos diferentes sobre combate al terrorismo y otros sobre derechos de propiedad intelectual, además de cursos para enfrentar la selva colombiana.

En El Salvador, fueron entrenados al menos 19 policías paraguayos en cursos a fines de 2008 y 2009.

En Lima, en Perú, en 2007, 2008 y 2009, por lo menos 70 policías paraguayos fueron entrenados en cursos de manejo de escenas del crimen, tráfico de armas ligeras, detección de documentos fraudulentos y crímenes contra la propiedad intelectual.

La base de datos compilada de los documentos de WikiLeaks es extensa e inédita. Agencia Pública invita a todos los interesados a investigar los datos de la tabla de Excel, que puede ser descargada en este link. O cliquee aquí para tener acceso a todos los cables referentes al entrenamiento de oficiales de Paraguay.

Fuente: http://www.elpuercoespin.com.ar/2013/02/10/investigacion-en-paraguay-militares-y-policias-entrenados-por-estados-unidos-por-natalia-viana/

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España
La corrupción toca techo y el empobrecimiento general se hace insoportable

El tinglado se cae



Desde mayo de 2010 en que el entonces presidente Zapatero abrió la veda de los recortes masivos, no ha habido semana en que los gobernantes de turno, antes del PSOE y ahora del PP, hayan dejado de cercenar los derechos sociales, los salarios y las inversiones públicas. Y todo para salvar a los bancos, culpables de la crisis económica. Una mezcla de resignación y de autoengaño ha llevado a muchos a la pasividad ante la voracidad insaciable del capital financiero y los desmanes constantes de sus intermediarios en el poder político. Buena parte de la culpa recae en la mentira oficial de “los brotes verdes” pregonada por Elena Salgado, exministra “socialista”de Economía y Hacienda y actual consejera de Endesa en Chile, y en la falaz promesa de “la luz al final del túnel” repetida un mes sí y otro también por don Guindos, actual ministro de Economía, exconsejero de Endesa e ideólogo de FAES.

En paralelo a la sistemática destrucción de lo público planificada por los organismos de la Unión Europea y el FMI, y aplicada con rigor por ministros y consejeros autonómicos, se va destapando cada día la olla de la corrupción. Señalemos sólo los últimos casos que han saltado a la luz pública: imputación de Carlos García Revenga, extesorero del Instituto Nóos (creado por el duque de Palma, Iñaki Urdangarín) y ligado a la Casa Real desde hace 20 años como secretario y asesor de las infantas (el palacio de la Zarzuela guarda todavía un embarazoso silencio y la infanta Cristina acaba de declarar que “estaba muy afectada” por ello); descubrimiento por la Audiencia Nacional de una cuenta bancaria abierta en Suiza por Luis Bárcenas, extesorero del PP y exsenador por este partido, cuyo saldo llegó a alcanzarla cifra de 22 millones de euros; imputación de Manuel Bustos, alcalde “socialista” de Sabadell por cohecho y tráfico de influencias en la denominada Operación Mercurio; sentencia condenatoria emitida por la Audiencia de Barcelona que declaró la responsabilidad civil subsidiaria de Unió Democrática de Cataluña (UDC), presidida por el diputado democristiano Durán y Lleida, en el Caso Pallerols al constatar que hubo "aportaciones directas al partido".

Para no alargarnos más y morir no de indignación sino de aburrimiento, indiquemos que, de acuerdo a cálculos fidedignos, más de 300 políticos españoles están imputados en casos de corrupción a lo largo y ancho del territorio del Estado. Según un reciente despacho de la agencia Europa-Press, los casos de corrupción afectan a todos los niveles de la administración y las investigaciones en marcha salpican tanto a quienes han sido miembros del Gobierno, como a dirigentes autonómicos y numerosos alcaldes y responsables municipales. Además, se están llevando a cabo investigaciones sobre la gestión de distintas entidades financieras, como Bankia o la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), de cuyos consejos de administración formaban parte diversos políticos.

Las acusaciones de corrupción alcanzan de lleno a la dirección del PP
Tras la difusión de las andanzas de Bárcenas por tierras de Suiza y Argentina como un aparente inversor de éxito y un señalado evasor de capitales beneficiado por la reciente amnistía fiscal, en contra de lo que declaró en su momento Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, conocemos hoy en una meritoria exclusiva del diario El País las cuentas manuscritas de los tesoreros del PP desde el año 1990 al 2008. La práctica totalidad de la cúpula de este partido de la derecha española, incluido el actual jefe de gobierno, Mariano Rajoy, estaría implicada en el cobro de importantes cantidades de dinero sólo anotadas en unas cuentas secretas. También están apuntadas las aportaciones al PP de conocidos empresarios, en especial del sector de la construcción tan ligado al llamado “pelotazo del ladrillo”, es decir, a la galopante y protegida especulación inmobiliaria que contribuyó de manera decisiva a la ruina del país.

La negación rotunda de tales corruptelas por parte de la dirección del PP no hace sino arrojar más dudas sobre este siniestro episodio que raya en lo incalificable por su gravedad. Sólo el presidente del Senado, Pío García Escudero, ha reconocido que su anotación era correcta aunque él habría devuelto el supuesto préstamo. Podríamos hacernos algunas preguntas al respecto. Si están tan seguros, ¿para qué van a realizar una auditoria interna y externa de su contabilidad? ¿No se reconocieron en vía judicial las irregularidades cometidas en el pasado por el extesorero del PP Rosendo Naseiro, aunque se acabó dando carpetazo al proceso sólo por defectos de forma? ¿Por qué el único condenado hasta ahora en el Caso Gürtel ha sido el juez Garzón que investigó la trama? Si Luis Bárcenas actuó correctamente y no hubo ni financiación irregular, ni sobresueldos en dinero negro, ¿por qué reniegan ahora de su extesorero y lo tratan como a un apestado, después de haber tenido despacho en la sede de Génova hasta hace una semana?

No puede admitirse que en una pirueta de cara a la galería el propio PP garantice su honestidad con una auditoría encargada por ellos o mediante una comisión parlamentaria que, controlada por ellos mismos, eche tierra al asunto.

Ante la extrema gravedad de las acusaciones, la ciudadanía tiene derecho a exigir una actuación rápida y a fondo por parte de los tribunales de justicia así como un debate sobre el tema en el pleno de la Cámara de Diputados, tal como ha pedido con toda razón el diputado de IU Cayo Lara. De no ser así, el gobierno debe dimitir y convocar elecciones generales para que el pueblo haga frente a un doble enemigo interno: una política económica que aplasta a las clases populares y una corrupción generalizada que socava las bases del sistema democrático.

La transición política del franquismo a la monarquía borbónica ha mostrado en los últimos años su esterilidad y agotamiento. El tinglado levantado con esmero por los poderes fácticos y apoyado sin escrúpulos por algunos pretendidos dirigentes de izquierda, se cae a pedazos de arriba abajo. Los trabajadores, los jóvenes, los campesinos, los jubilados y hasta las clases medias y los pequeños empresarios están hartos de la palabrería de un régimen que no respeta su propia Constitución y de unos polìticos que en su inmensa mayoría sólo sirven los intereses creados de los poderosos.

Antes de que sea demasiado tarde y arda la ira popular, el poder judicial y el parlamento, cada uno en su ámbito, tienen que cumplir con su deber constitucional y atajar sin contemplaciones la raíz misma del mal social y político que ahoga a la sociedad en su conjunto, “caiga quien caiga” como dijo María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, en un alarde retórico sin pensar en aplicarse ella misma la receta.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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Túnez, Egipto y los límites de la rebelión árabe


EDITORIAL, La Jornada, 08 02 13

Ayer, por segundo día consecutivo, miles de manifestantes se movilizaron en diversas ciudades de Túnez, incluida la capital, en protesta por el asesinato del político opositor Chokri Belaid, ultimado el pasado miércoles a las afueras de su casa. Las movilizaciones, en las que se han registrado choques con integrantes de la policía y varios muertos, constituyen el punto más intenso de la confrontación entre los sectores laicos y progresistas y el gobernante partido islamita Ennahda, que hace dos años confluyeron en una revuelta popular que derivó en el derrocamiento de Zine Abdine Ben Ali. Los primeros responsabilizan a Ennahda de tolerar e incluso alentar la oleada de violencia y represión puesta en práctica por sus simpatizantes integristas desde enero de 2011, los cuales se han encarnizado contra sindicalistas, artistas, periodistas independientes y políticos opositores como el propio Belaid.

Así pues, en la nación magrebí –la primera en ser sacudida a principios de 2011 por reclamos sociales de libertad, modernización y democracia que dieron origen a la llamada primavera árabe– puede observarse hoy algo parecido a lo que ocurre en Egipto, donde los sectores participantes en la rebelión popular que derrocó a Hosni Mubarak han vuelto a protestar en la emblemática Plaza Tahrir contra las directrices regresivas y autoritarias impuestas por el gobierno de Mohamed Morsi y por la integrista Hermandad Musulmana, señalados como agentes de la restauración del viejo autoritarismo despótico.

Uno y otro casos son ilustrativos, en suma, de las dificultades que han tenido los movimientos sociales que sacudieron al Magreb y el norte de África a comienzos del año antepasado: si bien éstos despertaron simpatías y admiración en todo el mundo y fueron expresión de frescura y modernidad en sociedades dominadas por estructuras políticas inmovilistas, autoritarias y caducas, a la postre resultaron incapaces de generar una propuesta programática y organizativa que les permitiera superar la simple defenestración de gobernantes autocráticos e impopulares. En tal circunstancia, las oportunidades de acceso al poder, una vez que éste estuvo en disputa por medios democráticos, terminó siendo capitalizada por los sectores más retardatarios de esas sociedades, particularmente por los fundamentalismos islámicos, los cuales se presentaron como las únicas alternativas orgánicas y coherentes a los regímenes derrocados.

El que los dos casos más emblemáticos de la primavera árabe hayan derivado en meros recambios en las cúpulas de un poder autoritario –si no es que en procesos de regresión política y social– deja en claro que el proceso de transformación y modernización institucional de las naciones árabes, que se creía culminado con la caída de las viejas dictaduras poscoloniales, tomará mucho más tiempo de lo que pudo pensarse en un inicio. Cabe esperar que esa situación se traduzca en un aprendizaje para los participantes en las expresiones de resistencia cívica de los pasados dos años y que derive en un desarrollo de su capacidad organizativa y en la superación de las orfandades programáticas respectivas, a fin de que logren constituirse en una alternativa real de poder y que puedan inducir en forma determinante en dicha transformación.

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El día que acabó la crisis


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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).