martes, marzo 12, 2013

Noticias del Frente Onírico 093


CÁPSULAS ETNOGRÁFICAS 
Aporte invisible de las mujeres en nuestra sociedad

Por: Tahira Vargas, Antropóloga social, tahiravargas@yahoo.es, Acento, 12 DE MARZO DEL 2013
La celebración del día Internacional de la Mujer facilita la reflexión hacia el legado de la mujer en la sociedad dominicana y desde ese legado la identificación de los aportes que hacen las mujeres en la cotidianidad que no son visibilizados a pesar de su trascendencia.
Algunos de ellos son los siguientes:
Movilización y liderazgo de las mujeres en etapas significativas de nuestra historia. Cada etapa de nuestra historia desde la colonización (el liderazgo de Anacaona en la resistencia indígena) hasta nuestros días ha tenido la presencia de muchas mujeres que no se les ha reconocido su papel, ni siquiera se les menciona en las fiestas patrias. Algunas de ellas son: Anacaona, María Trinidad Sánchez, Concepción Bona, Baltasara de los Reyes, Juana Saltitopa, Salomé Ureña, Minerva-Patria-Maria Teresa Mirabal, Mamá Tingo, Aniana Vargas, entre otras.
Educación formal e informal. La educación de niños, niñas y adolescentes en nuestro país descansa sobre las mujeres que representan el 80% del personal docente en el sistema educativo. Las maestras trabajan desde condiciones muy precarias y enfrentando grandes riesgos en comunidades rurales y urbanas además de mantener el doble rol de madres y maestras.
Salud curativa y preventiva. Los problemas de salud en las comunidades son intervenidos desde prácticas de medicina natural con el uso de plantas medicinales por mujeres curanderas que han ido transmitiendo este saber por tradición oral. Igualmente en los hospitales el personal de enfermería es en su mayoría mujeres que a pesar de las difíciles condiciones en que trabajan asumen el rol de acompañar.
Sostenimiento de la solidaridad y la cohesión social. En las comunidades rurales y urbano-.marginales las mujeres son las que tejen las redes de solidaridad y apoyo que resuelven los problemas sociales que se generan fruto de la pobreza, marginalidad, vulnerabilidad y deficiencias de la intervención estatal. Las mujeres son las que sostienen la cohesión social en el microterritorio y logran que la afectividad sea parte de las relaciones cotidianas.
Reproducción de las costumbres, prácticas y normas culturales. Las mujeres son las que enseñan las principales costumbres, creencias mágico religiosas y pautas culturales que fortalecen nuestra identidad.
Sostén de los movimientos sociales y del capital social. Las mujeres son las que están presentes mayoritariamente en las organizaciones comunitarias, religiosas, vecinales y culturales. Los movimientos sociales que se están produciendo en el país en estos momentos vinculados a la preservación del medio ambiente y recursos naturales, educación, contra la corrupción, justicia fiscal, de discriminación contra la población haitiana y por los derechos sexuales y reproductivos están liderados y mantenidos por mujeres que representan la mayoría.
Enseñanza y reproducción de valores. Las mujeres son las responsables de la socialización y enculturación de niños, niñas y adolescentes en las familias y en la escuela y por ende son las que enseñan los valores de: honestidad, solidaridad, respeto y hospitalidad a las nuevas generaciones.
Las mujeres somos en la sociedad dominicana el eje principal sobre el que descansa  la permanencia de la cultura y de la cohesión social. Este rol supone para la mujer una presión social permanente aun cuando se mantiene en condiciones de desigualdad frente al hombre que es el que ejerce el poder.
Para lograr un equilibrio entre el aporte de la mujer y lo que ella recibe se necesitan intervenciones claras en la erradicación de problemáticas de marginación, inequidad y exclusión que vive la mujer en todos los ámbitos como son:

- Explotación sexual-comercial de niñas-adolescentes
- Violencia de género en la familia, escuela y sociedad
- Violación de sus derechos sexuales y reproductivos
- Abandono de mujeres envejecientes y discapacitadas
- Ausencia de espacios de recreación y ocio
- Vulnerabilidad frente a la inseguridad ciudadana
- Irrespeto a los derechos de las trabajadoras domésticas
- Violencia y abusos por parte de la policía hacia  trabajadoras sexuales y mujeres que participan en los movimientos sociales
- Expulsión de las adolescentes y jóvenes de los centros educativos por ser activas sexualmente o por embarazo.
- División desigual de roles al interior de las familias y hogares con doble y triple jornada de la mujer.
Este artículo fue publicado originalmente en el periódico HOY
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LA CUARTA PÁGINA
¿La Primavera Vaticana?


Teologo Hans Kung
La Iglesia necesita un Papa abierto a la modernidad y que defienda la libertad. Un grupo de cardenales valientes debe enfrentarse a los sectores más inflexibles de la jerarquía y exigir un candidato con ese perfil
Por: HANS KÜNG, © 2013 The New York Times. 1 MAR 2013. Distribuido por The New York Times Syndicate. Traducción del inglés de María Luisa Rodríguez Tapia,
La primavera árabe sacudió toda una serie de regímenes autoritarios. Ahora que ha dimitido el papa Benedicto XVI, ¿será posible que ocurra algo similar en la Iglesia católica, una primavera vaticana?
Por supuesto, el sistema de la Iglesia católica, más que a Túnez o Egipto, se parece a una monarquía absoluta como Arabia Saudí. En ambos casos, no se han hecho auténticas reformas, sino concesiones sin importancia. En ambos casos, se invoca la tradición para oponerse a la reforma. En Arabia Saudí, la tradición solo se remonta a 200 años atrás; en el caso del papado, a 20 siglos.
Ahora bien, ¿es cierta esa tradición? En realidad, la Iglesia vivió durante un milenio sin un papado de tipo monárquico absolutista como el que conocemos. Fue a partir del siglo XI cuando una “revolución desde arriba”, la “reforma gregoriana” iniciada por el papa Gregorio VII, nos legó las tres características históricas del sistema de Roma: un papado centralista y absolutista, un clericalismo forzoso y la obligación del celibato para los sacerdotes y otros clérigos seglares.
Los esfuerzos de los concilios reformistas del siglo XV, los reformadores del siglo XVI, la Ilustración francesa en los siglos XVII y XVIII y el liberalismo del siglo XIX tuvieron éxito solo en parte. Incluso el Concilio Vaticano II, de 1962 a 1965, a pesar de abordar muchas preocupaciones de los reformadores y los críticos modernos, se vio obstaculizado por la curia, el órgano rector de la Iglesia, y no logró poner en práctica más que parte de los cambios exigidos.
Hoy, la curia, que también es un producto del siglo XI, sigue siendo el principal obstáculo para cualquier reforma de fondo de la Iglesia católica, cualquier acuerdo ecuménico con las demás iglesias cristianas y religiones mundiales y cualquier actitud crítica y constructiva frente al mundo moderno. No podemos engañarnos con las grandes masas.
Detrás de la fachada, la casa está viniéndose abajo
Con los dos últimos papas, Juan Pablo II y Benedicto XVI, se ha producido un fatal regreso a los viejos hábitos monárquicos de la Iglesia. En 2005, en una de sus escasas muestras de audacia, Benedicto mantuvo una amigable conversación de cuatro horas conmigo en su residencia de verano, en Castelgandolfo, cerca de Roma. Yo había sido colega suyo en la Universidad de Tubinga y también su crítico más feroz. Durante 22 años, después de que criticara la infalibilidad del Papa y me retirasen la autorización eclesiástica para dar clase, no habíamos tenido el menor contacto privado. Antes del encuentro, decidimos dejar de lado nuestras diferencias y hablar de temas sobre los que podíamos estar de acuerdo: la relación positiva entre la fe cristiana y la ciencia, el diálogo entre religiones y civilizaciones y el consenso ético entre fes e ideologías.
Para mí, y para todo el mundo católico, la entrevista fue una señal de esperanza. Pero, por desgracia, el pontificado de Benedicto estuvo marcado por crisis y malas decisiones. Logró irritar a las iglesias protestantes, los judíos, los musulmanes, los indios de Latinoamérica, las mujeres, los teólogos reformistas y todos los católicos partidarios de las reformas.
Los mayores escándalos de su papado son conocidos: para empezar, el hecho de que Benedicto reconociera a la archiconservadora Sociedad de San Pío X del arzobispo Marcel Lefebvre, que se opone de manera rotunda al Concilio Vaticano II, y a un personaje que niega el Holocausto, el obispo Richard Williamson. Luego estuvo la inmensa ola de abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes, que el Papa ayudó en gran parte a encubrir cuando era el cardenal Joseph Ratzinger. Y después el caso Vatileaks, que reveló un espantoso número de intrigas, luchas de poder, corrupción y deslices sexuales en la curia, y que parece ser una de las principales razones por las que Benedicto ha decidido abandonar.
Esta primera dimisión de un papa en casi 700 años deja al descubierto la crisis fundamental que se cierne sobre una Iglesia anquilosada. Y ahora, todo el mundo se pregunta: ¿Será posible que el próximo Papa, a pesar de todo, inaugure una nueva primavera para la Iglesia católica? No se pueden ignorar las desesperadas necesidades de la Iglesia. Existe una desastrosa escasez de sacerdotes, en Europa, Latinoamérica y África. Son muchísimas las personas que han dejado la Iglesia o han emprendido una “emigración interna”, sobre todo en los países industrializados. Ha habido una inequívoca pérdida de respeto hacia obispos y sacerdotes, el distanciamiento, en particular, de las mujeres jóvenes, y la incapacidad de incorporar a los jóvenes a la Iglesia.
No debemos dejarnos engañar por el poder mediático de los grandes acontecimientos papales de masas ni por los aplausos enloquecidos de los grupos juveniles católicos. Detrás de la fachada, la casa está viniéndose abajo. Una encuesta muestra que el 85% de los católicos son partidarios de dejar que los curas se casen. En esta dramática situación, la Iglesia necesita un Papa que no viva desde el punto de vista intelectual en la Edad Media, que no defienda ningún tipo de teología, liturgia ni constitución eclesiástica propias de la época medieval.
Necesita un Papa abierto a las preocupaciones de la reforma, a la modernidad. Un Papa que defienda la libertad de la Iglesia en el mundo no solo mediante sermones sino luchando con hechos y palabras por la libertad y los derechos humanos dentro de la Iglesia, por los teólogos, por las mujeres, por todos los católicos que desean decir la verdad abiertamente. Un Papa que no siga obligando a los obispos a obedecer una línea oficial reaccionaria, que ponga en práctica una democracia apropiada dentro de la Iglesia, construida según el modelo del cristianismo primitivo. Un Papa que no se deje influir por ningún otro “Papa en la sombra” del Vaticano como Benedicto y sus leales seguidores.
La procedencia del nuevo Papa no debería ser un factor crucial. El Colegio Cardenalicio debe elegir al mejor, sin más. Por desgracia, desde la época del papa Juan Pablo II, se emplea un cuestionario para hacer que todos los obispos sigan la doctrina oficial de Roma en los asuntos polémicos, un proceso sellado por el voto de obediencia incondicional al Papa. Por eso, hasta ahora, no ha habido disidentes públicos entre los obispos.
Sin embargo, la jerarquía católica ha recibido advertencias sobre la brecha existente entre ella y los seglares en asuntos importantes relacionados con posibles reformas. Una encuesta reciente en Alemania muestra que el 85% de los católicos son partidarios de dejar que los curas se casen, el 79%, de que los divorciados puedan volver a casarse por la Iglesia, y el 75%, de que las mujeres puedan ordenarse. Probablemente, las cifras serían similares en muchos otros países.
¿Será posible que tengamos un cardenal o un obispo que no esté dispuesto a seguir por la misma senda trillada de siempre? ¿Alguien que sepa lo profunda que es la crisis de la Iglesia y conozca vías para salir de ella?
Estas preguntas deben discutirse abiertamente, antes del cónclave y durante él, sin que nadie amordace a los cardenales, como se hizo en 2005 para que se atuvieran a las directrices. Soy el último teólogo en activo de los que participó en el Concilio Vaticano II (junto con Benedicto) y, como tal, me pregunto si no será posible que haya al comienzo del cónclave, igual que hubo al comienzo del Concilio, un grupo de cardenales valientes que se enfrenten a los miembros más inflexibles de la jerarquía católica y exijan un candidato dispuesto a aventurarse en nuevas direcciones. ¿Tal vez a través de un nuevo concilio reformista o, mejor aún, una asamblea representativa de obispos, sacerdotes y seglares?
Si el próximo cónclave elige a un Papa que vuelva a lo de siempre, la Iglesia nunca experimentará una nueva primavera, sino que caerá en una edad de hielo y correrá el peligro de encogerse hasta convertirse en una secta cada vez más irrelevante.
Hans Küng es catedrático emérito de Teología Ecuménica en la Universidad de Tubinga y autor del libro de próxima publicación ¿Puede salvarse la Iglesia?
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Valió la pena (extracto)


Hugo Chávez: Santo súbito del panteón popular latinoamericano?

Por: Lula da Silva, Redacción de Atrio, 09 Marzo 2013

La muerte del compañero Chávez es una pérdida irreparable.

Tuve el placer de conversar con Chávez muchas veces... Establecimos una relación muy fuerte porque teníamos muchas afinidades políticas.

En 2007 pasamos a tener una relación entre dos compañeros…. para que pudiésemos generar una asociación que permitiese equilibrar el comercio entre nuestros países.

Chávez hacía que las reuniones de Unasur fueran siempre muy intensas, donde había mucho debate. Incentivaba el debate con temas polémicos.

Pienso que no basta un siglo para producir un hombre de las cualidades de Chávez. No se ve todos los días a un país que elige a una persona que tiene un compromiso diferente con su pueblo.

Creo que el paso del compañero Chávez por el gobierno de Venezuela valió la pena.
Recuperó la autoestima de un pueblo, de los niños, y provocó que su pueblo pasase a creer que Venezuela era mucho más grande de lo que las elites intentaron hacerles creer.

Creo que las ideas de Chávez, como las Bolívar, perdurarán por mucho tiempo, porque América latina vive un momento excepcional y Chávez tiene mucho que ver con eso.

Hay divergencias políticas que continuarán existiendo… Venezuela necesita continuar creciendo, generando trabajo, riqueza y mejorando la vida de su pueblo.

¡Que Dios cuide de Chávez como él lo merece!

¡Compañero Chávez: si usted no existiera, debería volver a nacer porque el mundo necesita dirigentes como usted! ¡Que Dios lo bendiga!
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A LOS 38 AÑOS DEL ASESINATO DE ORLANDO MARTÍNEZ

3:00 PM: MISA POPULAR A CARGO DEL SACERDOTE LUIS BARRIOS
2005 Amsterdam Avenue -esquina calle 159-, Alto Manhattan, New York
PARTICIPACIÓN DEL COLEGIO DOMINICANO DE PERIODISTAS DE NY, GRUPO LITERARIO TRAZARTE, CANTAUTOR NERY OLIVARES, Y FAMILIARES, COMPAÑEROS Y AMIGOS.
5:00 PM: OFRENDA “UNA FLOR PARA ORLANDO”
Plazoleta Juan Pablo Duarte / Calle 170 & Broadway, Alto Manhattan
DOMINGO 17 DE MARZO, 2013: Loor a su memoria, sus ideales, su ejemplo… ESTÁN VIVOS LOS IDEALES DE SOBERANÍA Y DEFENSA DE NUESTROS RECURSOS NATURALES


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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).