viernes, mayo 24, 2013

Noticias del Frente Ecológico 114

La tragedia de Bisbi: El encierro inhumano de los yonkis mexicanos alarma al Gobierno



Bisbi ha padecido 258 "terapias" de rehabilitación


El gobierno de México quiere cerrar 50,000 centros ilegales donde los adictos son recluidos y maltratados para vencer sus adicciones

Por: Juan Diego Quesada, El País, 22 05 13

Todo lo que rodea a Bisbi es desmesurado. Tiene 41 años, seis hijos con cinco mujeres diferentes y 11 nietos. Debe pesar, así a ojo, más de 120 kilos. En sus más de dos décadas como adicto al alcohol y al activo, un disolvente, se ha sometido, según consta en su historial médico, a 258 terapias de rehabilitación en granjas y anexos, centros de internamiento para los adictos donde se someten a duchas de agua fría, mano dura y reuniones pseudorreligiosas. Bisbi ha sido reducido y colgado del techo como si fuera una pieza de caza para intentar aplacar su síndrome de abstinencia pero cada vez que pone un pie en la calle vuelve a lo que él llama la vida loca. Su periplo, de todos modos, está a punto de poner fin. El gobierno de México, en base a su nueva política antidrogas, quiere inspeccionar y cerrar este tipo de espacios donde los internos reciben un trato inhumano.

El gran vacío que ha dejado el Estado en cuanto al tratamiento a drogodependientes ha hecho que proliferen este tipo de centros, situados sobre todo en las zonas más pobres. Hay más de 50,000 por todo el país. El doctor Fernando Cano Valle, comisionado nacional contra las adicciones (Conacid), es la persona encargada de llevar a cabo este ambicioso proyecto. “Me preocupa que existan y nos toca por ley inspeccionarlos y cerrarlos. Muchos de estos centros los gestionan exadictos que atienden a adictos, y vamos a pensar que es de buena fe. Si vamos a pensar que es de mala, esto no es más que una fuente de negocio inadecuada y una forma de explotar al ser humano”, señala Cano Valle en entrevista con EL PAÍS.

El comisionado quiere reemplazar estos lugares por áreas habilitadas en los 25.000 centros de salud que hoy día no tienen ningún espacio dedicado a las adicciones. En ese caso habrá que capacitar a médicos y enfermeras de todo el país para que aprendan a atender a este tipo de pacientes. Existen otros 370 centros gubernamentales, antes llamados Nueva Vida y ahora CAPAs, donde se atiende a adictos pero no tienen instalaciones adecuadas ni personal preparado. “Aun cuando triplicásemos su número no podríamos dar asistencia a los drogadictos. Los hospitales públicos son los que tienen que cubrir las adicciones”, añade el doctor.

Los anexos, como en el que está Bisbi en Ecatepec, la zona conurbada de la Ciudad de México, tienen la entrada por el garaje. “Buscando mi dignidad perdida”, se lee en un toldo. Tras pasar dos rejas y subir unas escaleras se abre una sala en la que los internos representan un teatrillo con las 12 tradiciones copiadas a la organización Alcohólicos Anónimos. Las risas que levantan las cómicas representaciones dejan entrever dientes picados y algunas miradas perdidas. En un cuartucho de al lado se amontonan los pacientes psiquiátricos. Alguno lleva encerrado ahí más de 10 años. El personal del centro, compuesto mayoritariamente por antiguos pacientes que se quedaron para apoyar la causa, se encarga de medicarlos y colocarles la camisa de fuerza en caso de que la cosa se desmadre. Un esquizofrénico, en medio de la función, comienza a poner caras extrañas. De inmediato unos asistentes lo sacan de allí y lo recluyen en una habitación.

-¿Viste fantasmas?
-No 
-¿Por qué lloras entonces? 
-No lo sé. 

Tras pasar el interrogatorio, le piden que se eche un rato en la cama hasta que se le pase la crisis. El hombre que le da órdenes reconocerá después que también está bajo tratamiento psiquiátrico. Este grupo lo fundó hace 20 años el padrino Ray, el dueño de varios tabledance (clubs de noche) que decidió cambiar radicalmente de vida y ayudar a yonkis –adictos sin hogar-- y alcohólicos que no tenían para pagarse un tratamiento en una clínica privada. “Se supone que por los tres meses de internamiento nos tienen que pagar 10.000 pesos (750 dólares) pero nadie lo hace. La gente no tiene ese dinero. Lo nuestro es un bien social. Nos financiamos con pequeñas aportaciones de las familias, de grupos cristianos y la comida que nos dan en el mercado”, explica el padrino Marcos, hijo del fundador, una figura muy respetada entre los adictos.

Se ocupan de un sector de la población hasta ahora olvidado. “Esta situación describe la debilidad del sistema de salud mental de México, y eso es una realidad. Han sido desatendidos los mexicanos con enfermedades mentales. Las familias que tienen una persona que cae en la esquizofrenia o en la depresión van a donde les ofrecen ayuda y en ocasiones los explotan. Esto cae en el capítulo de la violencia y tenemos que trabajar mucho para erradicarlo. En estos años de abandono se han estructurado estos espacios y centritos”, resume Cano Valle. Los llama también changarros, que es como se conoce a los comercios callejeros.

La última encuesta sobre adicciones en el país data de 2011. Significa que hay dos años de vacío. El comisionado echa de menos un observatorio que retrate con certeza cuáles son las tendencias actuales de drogadicción. En las últimas fechas se ha observado, por ejemplo, cómo los inhalantes, muy baratos y usados por los niños de la calle que se sacan unas monedas limpiando parabrisas en los semáforos, están siendo utilizados por estudiantes en los colegios. “Ese tipo de cosas debemos saberlas para poder prevenirlas”, resume Cano Valle.

El hueco que pretende tapar el Gobierno es casi tan grande como el que siente Bisbi en el cerebro cuando se levanta después de una noche de farra. “Mi miedo es despertarme una mañana y no recordar quién soy”, cuenta. Por si acaso lleva un tatuaje en el brazo izquierdo que disiparía todas las dudas: “Bisbi”.


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"Si Europa no cambia de herramientas va hacia un estallido seguro"



El ensayista francés Sami Nair presenta en España su libro sobre la 'primavera árabe', '¿Por qué se rebelan?'.

Por: Carmen Sigüenza (EFE), Madrid, Diario de Sevilla, 21 05 13

El politólogo y ensayista francés Sami Nair cree que Europa, "que está sumida en una crisis profunda, si no cambia de herramientas y de orientación y sigue con los límites de deuda y su política económica, va a un estallido seguro y sin salida". Así lo considera el sociólogo y catedrático de Ciencias Políticas, que está de visita en España para presentar su nuevo libro, ¿Por qué se rebelan?, un riguroso y ameno ensayo, publicado por Clave Intelectual, sobre las revoluciones y contrarrevoluciones en el mundo árabe, zona en la que es experto.

Nair dice que la política del cumplimiento de déficit, "que no la va a cumplir ni España ni Francia ni Italia y ya no digamos Grecia, Irlanda o Portugal, es un grave error que lleva al desastre. Cuando uno ve -argumenta- que los alemanes están siguiendo ese camino, que además entraña el crecimiento de la xenofobia y la desconfianza entre los pueblos, significa que ellos han elegido la separación y que probablemente, y digo probablemente, quieran salirse del euro y recuperar su marco".

"Y todo esto -advierte el intelectual francés- es muy peligroso, porque el norte de Europa está desarrollando el racismo contra los países del sur, pero nosotros no podemos hacer lo mismo. Todo esto conecta con la idea economicista que se tiene de Europa y con el fundamentalismo liberal que domina a las élites de la derecha y de la izquierda, que está k.o (knocked out)", subraya el autor de Las migraciones en los tiempos hostiles.

En ¿Por qué se rebelan?, Sami Nair analiza, con la mezcla de la historia, la política y la cultura, el origen de la llamada primavera árabe y cómo y por qué estos levantamientos democráticos avanzaron hacia el islamismo político. "Es muy difícil entender cómo y por qué se han producido estos levantamientos y rebeldías, por su complejidad y por nuestros prejuicios, pero hay que verlo como un ciclo histórico que comenzó después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se constituyeron estos estados independientes, autoritarios pero legítimos; estados despóticos y corruptos".

Y, ahora, frente a estas "dictaduras despóticas, como la de Siria, Egipto o Túnez, se ha situado una sociedad -aclara- que desde los años 90 está vinculada al mundo a través de los medios de comunicación y, sobre todo, a Internet. Esto ha hecho que se pueda construir una concepción del mundo distinta a la del discurso del poder y también comprobar que la solución es la puesta en marcha de un sistema democrático".

Pero para Sami Nair, la paradoja de esta rebeldía ha sido que el juego democrático ha permitido que también saliera lo peor que albergaba esa sociedad, "que no es otra cosa que la victoria de las fuerzas conservadoras islamistas", añade. A pesar de ello, el pensador opina que vencerán las fuerzas democráticas modernas, "porque estas sociedades no tienen otra oportunidad", aunque también reconoce que tienen en su contra, uno de los vicios centrales contra el que hay que luchar, la corrupción, que también se ha extendido a la sociedad. "La corrupción será el tema clave de mutación de estas sociedades. Y además el papel estratégico internacional, como en el caso de Siria, por ejemplo, el rol fundamental que juegan los rusos y los americanos", advierte.

Sami Nair es pesimista en cuanto a la situación de la mujer en los países árabes. "La mujer está mal en todos los países árabes, antes -salvo en Túnez- y después de estos movimientos, porque liberar a la mujer supone conceder la existencia de un estado civil que reconozca el derecho de todos, y eso no lo harán". El autor de La inmigración explicada a mi hija asegura que, ante el futuro de los países árabes, hay que tener "esperanza sin ilusión. Son sociedades tan complejas que nada irá rápido y habrá mucha pena, sangre, dolor y desesperanza, pero tirarán para adelante porque tienen una fuerte voluntad de liberarse, y los pueblos que luchan para liberarse son todo un símbolo de esperanza", subraya. "Holderlin decía que donde existe la desesperanza más profunda siempre se da la esperanza más prometedora", concluye el pensador, que ya está preparando un libro sobre Europa y la crisis de la izquierda.

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Consenso entre los científicos:
"El hombre está provocando un cambio climático"




PD, 16 05 13

Cuanto menos desarrollado es un país y más expuesto está a los vaivenes del clima, menos escéptico es

El 97,1% de los estudios sobre el calentamiento global publicados en los últimos 20 años y que analizan sus causas señalan al hombre como el gran culpable. Incluso en los que no tratan la causalidad, sus autores apuestan por el factor humano como determinante.

Como subraya Miguel Ángel Criado en 'EsMateria', los datos son tan abrumadores que sólo algún tipo de sortilegio o los intereses económicos disfrazados de ideología pueden explicar que, en especial en los países anglosajones y más desarrollados, aún se niegue no ya el carácter antropogénico del cambio climático sino incluso su propia existencia.

Quizá cansados de ver en las encuestas que sus conciudadanos dudan de que el hombre esté provocando el calentamiento global, un grupo de científicos de los principales países anglosajones (Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Australia) han decidido poner sobre la mesa toneladas de datos.

Durante varios meses de 2012 recopilaron todos los papers científicos publicados desde 1991 en ISI Web of Science, un servicio de Thomson Reuters que recopila artículos de miles de revistas científicas. Los investigadores buscaban aquellos que tuvieran al calentamiento global como sujeto de estudio.

Encontraron 11,944 trabajos realizados por 29,083 autores y publicados en 1,980 revistas científicas. Un equipo de voluntarios se repartió el trabajo de analizar su contenido.

Sólo tenían el título y el resumen del estudio para determinar si el trabajo apoyaba el origen humano del calentamiento global, lo rechazaba o si no trataba la cuestión de la causalidad. Para darle más fuerza a la clasificación, cada investigación era analizada por dos personas diferentes. En caso de contradicción, un tercero la revisaba.

Comprobaron que, del total de investigaciones analizadas, un tercio mencionaba los posibles factores causales del cambio climático. De éste, el 97,1% considera al hombre como la causa. Sólo un 1,9% de los estudios rechaza el origen antropogénico y los decimales restantes muestran una posición dubitativa.

“Desde la década de los 90 se ha producido un consenso abrumador sobre que los humanos están causando el calentamiento global y el consenso ha ido aumentando desde entonces, dice el profesor del Instituto sobre el Cambio Global de la universidad australiana de Queensland y coautor del estudio, John Cook.

“Nuestros resultados muestran claramente que el rechazo del origen humano tiene una presencia casi nula en la investigación climática publicada. Lo que muestra que el debate científico se zanjó hace décadas”.

Pero Cook y sus colegas también encontraron que un 66,4% de los trabajos no trataban las causas, lo que podría hacer pensar a los escépticos que el consenso científico no es tal.

“Los trabajos de investigación en geografía no se molestan en repetir el hecho de que la Tierra es redonda”.

“En 2007, Naomi Oreskes [historiadora estadounidense de la ciencia] predijo que a medida que el consenso se fortalece, se debe esperar ver menos investigaciones que explícitamente apoyan el consenso. Esto es especialmente así en los abstracts, el pequeño resumen al inicio del estudio. La mayoría no desperdician un espacio tan valioso para repetir hechos asentados”.

Dando fuerza a estas opiniones, en una segunda fase del estudio publicado en Environmental Research Letters, los investigadores enviaron correos a 8,547 de los autores para que calificaran por sí mismos sus investigaciones. Respondieron casi 1,200. De los que recogían las causas del cambio climático, el 97,2% se apuntó al consenso científico, como era de esperar. Pero lo más llamativo es que, entre aquellos autores de estudios que no trataban la causalidad, el 53,8% sostuvo que sus trabajos también apoyan el origen antropogénico. Sólo un 1,8% lo rechazaron.
Intereses económicos tras el escepticismo

A pesar de tanto dato culpando al hombre aún hay amplios sectores de la población que lo disculpan.

"Cuando se le pregunta a la gente cuántos científicos apoyan la idea de que los humanos están causando el calentamiento global, la respuesta habitual es decir que el 50%. En realidad, según nuestro trabajo e investigaciones previas, es que son el 97%. Esta diferencia entre consensos se ha mantenido durante muchos años. Una razón importante, sin duda el factor predominante, ha sido una campaña de desinformación persistente por parte de los opositores de la acción climática poniendo en duda el consenso. Ya en 1991, las compañías de combustibles fósiles pusieron en marcha campañas cuya estrategia era dar la impresión de que había debate entre los científicos del clima. Esta estrategia continúa en la actualidad. Un análisis reciente de los mitos sobre el clima en los artículos de opinión mostró que el mito más común presentado por los columnistas conservadores era no hay consenso", explica Cook, fundador del colectivo Skeptical Science.

En los países anglosajones, con Estados Unidos y Reino Unido a la cabeza, los escépticos suponen una fracción importante de la sociedad. En el primero, según una encuesta de Pew, el 60% de los ciudadanos creen que no hay acuerdo entre los científicos sobre el origen antropogénico.

En cuanto a los británicos, aún hay una cuarta parte de la población que cree que el cambio climático se está produciendo por causas naturales y otro 15% que incluso niega que se esté produciendo, según una encuesta de YouGov (PDF).

“Parte de la diferencia entre los científicos y las opiniones públicas de Estados Unidos y Reino Unido podrían deberse a que los medios suelen dar espacios iguales a ambos lados del debate, aunque la opinión científica esté dividida 97 a 3. Eso vale para la información política, pero cuando escribes de ciencia, no reflejar el balance de evidencias puede causar problemas, opina el investigador de la universidad británica de Reading y coautor del estudio, Mark Richardson.

Como Cook, Richardson también señala al trabajo de los lobbies contrarios al consenso científico sobre el cambio climático “y a éstos no siempre se les identifica como grupos de presión multimillonarios o relacionados con el sector petrolero cuando se les cita en las noticias”.

Para él, “la ciencia se ha mezclado tristemente con la política en algunos países anglosajones y esto es tóxico porque supone que la gente no es capaz de tomar decisiones basadas en los datos”.

Sin embargo, en otros países la coincidencia entre ciencia y sociedad es casi idéntica. Un estudio realizado por Ipsos para la compañía de seguros AXA, muestra que el 86% de los españoles consideran que el cambio climático es resultado de la actividad humana, apenas unos puntos por debajo del consenso científico.

En un mapa que acompaña al estudio puede estar la clave del escepticismo climático de algunas sociedades. Cuanto menos desarrollado es un país y más expuesto está a los vaivenes del clima, menos escéptico es.

Por el contrario, cuanto más desarrollado y anglosajón sea, mas dispuesto está a negar que la mano del hombre esté detrás.

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La Agüita de Liborio, San Juan de la Maguana

Video: http://t.co/F2ylvrKK3C


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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).