miércoles, mayo 15, 2013

Noticias del Frente Historiográfico 137


Cortina de humo

COIN: “Con bravuconerías” no se resuelven problemas del trabajo sexual

“Un problema que involucra a más de 25 mil mujeres en los negocios fijos y a más de 50 mil en los lugares abiertos no puede ser resuelto con la bravuconería de un funcionario”

Servicios de Acento.com.do, 13 DE MAYO DEL 2013



Trabajadoras sexuales en el Distrito Nacional. Carmen Suárez / Acento.com.do

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El Centro de Orientación e Investigación Integral, Inc. (COIN) advirtió que el anuncio del Procurador General Francisco Domínguez Brito de perseguir y llevar a la justicia a los clientes de las trabajadoras sexuales provocará un aumento de las infecciones de transmisión sexual, el VIH y el SIDA, y creará las bases para el incremento de la violencia contra ese sector.
Santo Rosario aseguró que la decisión del funcionario hará que el trabajo sexual se efectúe en forma clandestina, deteriorando aun más las condiciones en que se realiza, aumentando los riesgos de enfermedades, dificultando las acciones de prevención que se impulsan por diferentes vías y reduciendo a cero el control.
“Las medidas anunciadas por el Procurador –puntualizó Rosario- harán más mal que bien, y harán más complejo el panorama, desde el punto de visto del control que se pudiera tener a través de algunos programas sociales y de salud”.
En opinión de Santo Rosario, el trabajo sexual ya desborda las fronteras de los negocios y territorios abiertos, y está presente en los barrios, universidades, colmadones, y muy especialmente fuera de la República Dominicana

Rosario consideró que el doctor Domínguez Brito ha demostrado un gran desconocimiento de la problemática del trabajo sexual en el país, y ha emitido opiniones a la ligera.
“Un problema que involucra a más de 25 mil mujeres en los negocios fijos y a más de 50 mil en los lugares abiertos no puede ser despachado con la bravuconería de un funcionario”, enfatizó.
"Hay en el extranjero miles de mujeres que han sido objeto de tráfico y de trata, o se han ido voluntariamente y envían una importante remesa que contribuyen al desarrollo nacional sin que el Estado y el sector privado desarrollen políticas sociales que protejan los derechos humanos de esta población en el exterior.
El director ejecutivo del COIN refirió que hay acciones en curso para mejorar las condiciones que llevan a esas mujeres a realizar el trabajo sexual y para mejorar las condiciones en que esas ciudadanas realizan su trabajo.
Entre las instancias que impulsan esas acciones Rosario citó el Despacho de la Primera Dama, iniciado en momentos en que era dirigido por la doctora Margarita Cedeño, la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados, el Consejo Nacional para el VIH y el SIDA (CONAVIHSIDA) y el Ministerio de Salud Pública.
La doctora Margarita Cedeño, entonces Primera Dama de la Republica, avaló e inauguró con su presencia, un proyecto de formación de las trabajadoras sexuales, en coordinación con el Instituto Técnico Profesional (INFOTEP) y el Consejo Nacional para el VIH y SIDA (antiguo COPRESIDA), que procuraba buscar alternativas al trabajo sexual", dijo Rosario.
Reveló que ese proyecto logró dar formación a unas 500 trabajadoras sexuales, y debe ser visto como un modelo que debe ser enriquecido y fortalecido.
Citó también un proyecto que elaboran instancias públicas y privadas, con el apoyo de agencias de cooperación internacional, que busca reducir sustancialmente la vulnerabilidad de las mujeres.
El COIN informó que hay programas del Ministerio de Salud Pública que ofrecen servicios de salud a esta población, y que las mismas acuden debido a que están en lugares fijos, en negocios y en lugares donde se pueden identificar, lo que permite acciones de prevención y educación.
Rosario reiteró que la represión ha demostrado su ineficacia para solucionar los problemas sociales.
"La solución del tema del trabajo sexual no está en los clientes ni en las trabajadoras sexuales sino en la falta de empleo, la desigualdad de género y la falta de educación que afecta esta población", sostuvo.
El anuncio del Procurador Domínguez Brito -enfatizó Rosario- es, a todas luces, violatorio de la Constitución y los derechos humanos.
El licenciado Rosario exhortó al funcionario judicial a que se asesore con los organismos expertos en el tema, y con los actores del sector que impulsan actualmente las medidas para enfrentar esa problemática.
"El Procurador Domínguez Brito no debe olvidar que ya hay instancias, públicas y privadas, preocupadas por la problemática del trabajo social, y que están impulsando programas y soluciones mejor pensadas que la represión", manifestó.
"De aplicarse lo propuesto por el Procurador General de la República, miles de personas, incluyendo a las propias mujeres, quedarían sin empleo, ya que alrededor de los establecimientos donde laboran las mujeres existen motoconchistas, taxistas, porteros y vendedores de frutas que viven de manera indirecta de los negocios donde trabaja la población citada.
“De llevarse a cabo esta amenaza, estamos seguros que la problemática del trabajo sexual a todos los niveles se tornará inmanejable”, dijo Rosario.
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¡Cómo cambian los tiempos! (Comentario de epistheme)
Decía el escritor Héctor Incháustegui Cabral que cuando la prensa dominicana no tenía qué decir (o cuando quería tapar algo grande) acudía al expediente fácil de la “guerra santa” a la prostitución. Al dictador Rafael Trujillo se le vino abajo el mundo económicamente cuando trató de congraciarse con la iglesia regenteando la industria del sexo en la década de los 1950 y tuvo que recular. La condición sine qua non para ser dueño/a y protector/a de un burdel en aquel entonces, paradójicamente, era ser esbirro/a y/o calié de la tiranía. En el siglo 18 sólo había que ser Madre Superiora (Mai Priora) de un convento para cobrar el impuesto para que ciudadanos y curas se sacaran el maligno de adentro, “usando” sexualmente a las esclavas. (Si no lo creen, lean La Mala Vida, de Carlos Esteban Deive, 1988.)
Yaguarix

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Obispo episcopal defiende la labor de Profamilia en la educación sobre la sexualidad (extracto)

El obispo diocesano consideró necesario educar a los niños y jóvenes sobre las relaciones sexuales, y dijo que tanto la familia, como las iglesias y los educadores, deben asumir la responsabilidad




El obispo episcopal Julio Holguín Khoury. Francisco Calderón Hernández/Especial para Acento.com.do

SAN FRANCISCO DE MACORÍS.- El Obispo Diocesano de la Iglesia Episcopal salió hoy en defensa de la Asociación Pro Bienestar de la Familia (Profamilia), por estimar que la educación sexual tanto para niños, adolescentes, jóvenes y adultos es fundamental.
El reverendo Julio Holguín Khoury sostuvo que en este tiempo, cuando hay tantas personas afectadas por enfermedades de transmisión sexual, como el VIH/SIDA y la sífilis, entre otras, hay que guiar a los jóvenes sobre las implicaciones y riesgos de las relaciones sexuales sin la debida protección y planificación.
Refirió que partiendo de esa realidad cree necesaria la educación sexual, tanto para niños, adolescentes, jóvenes y adultos, como llevó a cabo Profamilia con su campaña.
El obispo episcopal significó que tanto la familia, como las iglesias y los educadores, deben asumir la responsabilidad.
De igual modo estimó apropiado que los esposos tengan los hijos que estén en capacidad de alimentar y de educar. “Por lo tanto, creo que debe ser de libre elección el uso de los anticonceptivos”, indicó.
Por otro lado el Obispo Diocesano de la Iglesia Episcopal consideró inapropiado y por lo tanto no comparte la práctica injustificada de la interrupción de un embarazo, salvo que la ciencia médica determine que esté en riesgo la vida o la salud mental permanente de la embarazada.
“No comparto que las personas tengan relaciones sexuales prematrimoniales o extramaritales, pues este es un principio que se espera sea asumido por toda persona cristiana”, subrayó.
El reverendo Holguín Khoury cree que a quienes tienen la responsabilidad de orientar pastoralmente a la gente, particularmente a jóvenes y adolescentes, no les corresponde condenar a quienes caigan en la tentación y lleven a la práctica ese tipo de comportamiento, incluyendo a una joven que quede embarazada.
“Nuestra responsabilidad más bien es dar la asistencia pastoral que requiere toda persona, ante cualquier circunstancia, pues para eso es que somos representantes de Cristo”, expresó.

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Las lideresas feministas le enmiendan la plana al Cardenal López Rodríguez

La Santa Sede encabeza el último régimen político que niega a las mujeres, no digamos ya la igualdad de oportunidades, sino que ni siquiera una sola oportunidad, por pequeñita que sea, de ocupar un cargo de relevancia y autoridad

Servicios de Acento.com.do, 13 DE MAYO DEL 2013



Denise Paiewonsky, Alma Beltrán y Sergia Galván, de la Colectiva. Acento.com.do/Archivo

SANTO DOMINGO.-La Colectiva Mujer y Salud denunció que con la demanda interpuesta por la Iglesia Católica contra la campaña de educación sexual de Profamilia lo que está en juego es el derecho de las mujeres a una práctica sexual autónoma, con responsabilidad y reciprocidad del placer.
La ONG feminista puso en duda el interés de la jerarquía eclesial por el bienestar de la niñez, y le recordó lo que hacen los sacerdotes que violan sexualmente a los niños.
Abogó por el derecho a promover una práctica sexual cuya moralidad no se defina en función del estado civil o del orificio corporal utilizado, sino de la responsabilidad con que se asume y de la reciprocidad del placer.
“El problema es que el ejercicio de ese tipo de sexualidad requiere del acceso libre a la información (léase: educación sexual científica, no moralina católica) y a la asesoría y los métodos anticonceptivos”, argumentó.
Para la CMS, el ejercicio de los derechos sexuales y los derechos reproductivos implica y exige el respeto irrestricto a la libertad de expresión, de conciencia y de cultos.
Sostuvo que estos derechos, aunque están consagrados en la Constitución, son nociones que la Iglesia católica sigue asumiendo con reticencia.
Acusó a la Iglesia Católica de resistirse a reconciliarse con la ilustración.
La declaración:
Una reflexión de la Colectiva Mujer y Salud en torno al recurso de amparo contra PROFAMILIA

La Colectiva Mujer y Salud expresa su apoyo irrestricto a la campaña por los derechos sexuales y los derechos reproductivos que ha venido desarrollando PROFAMILIA y que acaba de ser blanco de un recurso de amparo que, más que una simple medida judicial, evoca persecuciones inquisitoriales propias de épocas ya superadas.
Con esta iniciativa la Iglesia católica nueva vez se coloca al margen de la racionalidad científica, de los derechos humanos y del respeto a los principios constitucionales de libertad de expresión, de pensamiento, de conciencia y de cultos.
La Santa Sede encabeza el último régimen político que niega a las mujeres, no digamos ya la igualdad de oportunidades, sino que ni siquiera una sola oportunidad, por pequeñita que sea, de ocupar un cargo de relevancia y autoridad.

Entendemos que, aunque el recurso de amparo interpuesto por la Iglesia tiene como blanco inmediato a PROFAMILIA, esta organización debe ser vista como el chivo expiatorio de una estrategia más amplia, cuyo objetivo parece ser suprimir la promoción de los derechos sexuales y reproductivos mediante la descalificación moral y la amenaza de represalias judiciales.
De su vocación por el insulto y la descalificación como estrategia política abundan los ejemplos, sobre todo de boca de su Eminencia Reverendísima, quien hace apenas un par de días ofreció nueva muestra de su gran respeto por la opinión ajena al declarar que los derechos sexuales y reproductivos son un invento de gente carente de moral y principios.[1]

El sustrato ideológico de la campaña eclesiástica contra PROFAMILIA tampoco es nuevo -de hecho, fue articulado por (el obispo) Agustín (de Hipona) hace más de 15 siglos-, y descansa sobre dos pilares principales: la fobia sexual y la misoginia. Veamos. Para nadie es noticia que según la doctrina católica toda actividad sexual fuera del coito vaginal sin protección anticonceptiva, realizado entre personas casadas por un cura (aunque éste sea un pedófilo impenitente), es aberración y pecado mortal. Y cuanto menos se practique –y menos se goce- mejor que mejor, porque como es bien sabido, los placeres de la carne son la tentación del demonio.
Sobre la mujer, mientras menos se diga mejor. Fuera de Arabia Saudita –su aliada incondicional en las Naciones Unidas contra las depravaciones del enfoque de género y de derechos- la Santa Sede encabeza el último régimen político que niega a las mujeres, no digamos ya la igualdad de oportunidades, sino que ni siquiera una sola oportunidad, por pequeñita que sea, de ocupar un cargo de relevancia y autoridad.

Por el contrario, para la Iglesia las únicas mujeres buenas -fuera de las monjas, por definición célibes- son las madres y esposas que se someten gustosas a la autoridad de sus maridos y que abnegadamente se despojan de cualquier aspiración profesional en aras del bienestar de sus hijos, mientras sus maridos compiten a tiempo completo en el mercado laboral sin distracción doméstico-familiar alguna.
Y no olvidemos que las monjas fueron históricamente reducidas a la condición de mucamas y mandadas a cuidar enfermos, educar niños ajenos, coser manteles y vestimentas sagradas, y limpiar iglesias y residencias de curas. Todavía hoy en día, las que se salen demasiado de estos esquemas son declaradas extremistas feministas, poco menos que herejes, y sobre ellas se ceban todos los consistorios del Vaticano, como acaba de ocurrirles a las monjas estadounidenses.

En otras palabras, lo que está en juego con este recurso de amparo no es el supuesto bienestar de los niños dominicanos, por quienes Iglesia generalmente ha demostrado poco interés una vez nacidos --excepción hecha de los curas pedófilos, por supuesto--,sino el derecho a promover cualquier ideología que conciba una práctica sexual autónoma para las mujeres; una práctica cuya moralidad no se defina en función del estado civil o del orificio corporal utilizado, como dice Marta Lamas, sino de la responsabilidad con que se asume y de la reciprocidad del placer.

El problema es que el ejercicio de ese tipo de sexualidad requiere del acceso libre a la información (léase: educación sexual científica, no moralina católica) y a la asesoría y los métodos anticonceptivos. De ahí se deriva que el ejercicio de los derechos sexuales y los derechos reproductivos implica --exige más bien-- el respeto irrestricto a la libertad de expresión, de conciencia y de cultos, que aunque consagradas en nuestra Constitución, son nociones que la Iglesia católica, que todavía no se reconcilia del todo con la Ilustración, sigue asumiendo con reticencia.
El lado tenebroso –y peligroso- de esta historia es la manera en que los extremismos religiosos de las jerarquías pueden inadvertidamente alentar el accionar de fanáticos que, sintiéndose apoyados por Dios, no vacilan en cometer atropellos contra esas personas e instituciones “carentes de moral y de principios”, que interfieren con el Plan Divino. Las consecuencias las vemos todos los días a lo largo y ancho de América Latina en las agresiones que sufren las personas defensoras de derechos humanos y sus organizaciones, desde el jaqueo sistemático de sus páginas web hasta las golpizas y el asesinato. Los numerosos precedentes de agresiones y muertes de activistas de derechos humanos ocurridos en los últimos años en nuestra región –sobre todo las de defensores de derechos sexuales y derechos reproductivos- obligan a tomar esta amenaza con la más absoluta seriedad.

Por eso concluimos esta reflexión con un llamado de atención a la sociedad dominicana para que haga conciencia de los peligros que acarrean los extremismos religiosos. Es hora de exigir que las altas jerarquías eclesiásticas cesen su hostigamiento y sus agresiones verbales contra los organismos nacionales e internacionales que promueven y defienden los derechos humanos.
Las libertades de expresión, de pensamiento y de cultos nos garantizan el derecho a promover nuestras creencias en el espacio público, pero no a insultar, satanizar y descalificar moralmente a los contrarios. Eso se hace en dictaduras, no en democracias.
[1]“Para el cardenal López Rodríguez los derechos sexuales son ‘invento’ de gente sin principios”, http://www.7dias.com.do/index.php/noticias/140532/Para_el_cardenal_Lopez_Rodriguez_los_derechos_sexuales_son_invento_de_gente_sin_principios#.UY-rkII1csc
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La realidad es un invento de gente sin principios: Un comentario.
Ese trabajo de (ayer de) Denisse Paiewonsky (epistheme, Noticias del Frente Patrimonial 073, 13 de mayo 2013) no tiene desperdicio. Lo leí dos veces. Pero no sólo se trata de que la jerarquía de la iglesia católica (creo que, hasta ahora, se trata solamente del Cardenal, como obispo de la Arquidiócesis de Santo Domingo, si no me equivoco) hace el ridículo sobreestimando su poder... se trata, también -y es lo más grave– que vive de espaldas a la realidad: el índice de embarazos en adolescentes ¿quién lo promovió? Eso viene ocurriendo desde hace varios años, como una epidemia ha crecido... si no podemos evitar eso, al menos que sepan cómo ejercer su derecho, sin traer criaturas que estarán en alto riesgo para nacer y para vivir decentemente... y protegerse, también, para no contraer enfermedades. En eso estamos fallando y lo de Profamilia me parece algo que puede ayudar a disminuir esos trágicos índices de embarazos y de enfermedades. Antes la Iglesia católica corregía la pedofilia cambiando al pedófilo de lugar... para que reincida en otro lugar. Si no han podido con el problema del embarazo temprano y de las relaciones sexuales tempranas; que nos dejemos de hipocresía.

Rafael Emilio Domínguez Gautreaux

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PROFAMILIA: VÍDEOS DE LA CAMPAÑA. JUZGUE USTED.
http://www.youtube.com/watch?v=8nDqQTtkiZ0
http://www.youtube.com/watch?v=EP_JkyZnl7w
http://www.youtube.com/watch?v=7K0xjs8jSWc&list=UUate-vHvIOT9vlZ590DBUgw&index=2
http://www.youtube.com/watch?v=NA_MSrhZ2cc&list=UUate-vHvIOT9vlZ590DBUgw&index=1
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EN PIE DE GUERRA, DESDE LOS NEWYORES



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La libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos. (Ejercito Negro Makhnovista, Ucrania, 1923).